Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El carnicero Ruimán se enfrenta a un jurado popular por matar a martillazos a su suegra en San Mateo

La Fiscalía pide una pena de 24 años de cárcel para el homicida confeso, que agredió a la mujer cuando lo atrapó robando

Agentes de la Guardia Civil frente a la vivienda donde ocurrieron los hechos en el barrio de Aríñez.

Agentes de la Guardia Civil frente a la vivienda donde ocurrieron los hechos en el barrio de Aríñez. / Andrés Cruz

Benyara Machinea

Benyara Machinea

Las Palmas de Gran Canaria

El carnicero Ruimán R. S. tratará de llegar a un acuerdo el próximo miércoles con la Fiscalía para evitar sentarse frente a un jurado popular en la Audiencia Provincial de Las Palmas por haber matado a martillazos a su suegra presuntamente después de que lo atrapara robando en su vivienda de San Mateo el 13 de septiembre de 2023. El homicida ya reconoció desde un primer momento que era el autor de la muerte violenta de María Esther R., una vecina de 64 años muy querida en el barrio de Aríñez, pero negó haberle sustraído el dinero que guardaba de la herencia de su padre.

La Fiscalía, que no le cree esta última parte y mantiene que se llevó 22.000 euros del domicilio, pide una pena de 24 años de cárcel al atribuirle la comisión de un delito de asesinato y otro de robo con violencia en casa habitada. En concepto de responsabilidad civil, reclama una indemnización de 80.000 euros a los hijos de la fallecida y de 11.000 euros a su hermano, al que le correspondía cobrar la mitad del dinero de la herencia desaparecida.

Ruimán estaba casado con una de las hijas de la víctima y tiene una hija en común con ella. El matrimonio vivía en el momento de los hechos en el piso superior de una vivienda terrera situada en la Vega de San Mateo que pertenecía a María Esther, la cual vivía, a su vez, en la planta baja. Se trataba, sin embargo, de dos casas con entradas independientes.

El acusado reconoció que acabó con la vida de la mujer de 64 años, pero negó haberse llevado el dinero de su vivienda

Según sostiene la Fiscalía en su escrito de acusación, el 13 de septiembre de 2023, sobre la una de la tarde, el encausado, conocedor de que su suegra no se encontraba en su casa, dejó sola a su hija y rompió un cuadrante de la puerta de cristal trasera para acceder a su interior. Supuestamente, ya sabía que la mujer guardaba 22.000 euros en efectivo que había extraído de la cuenta bancaria de su padre fallecido y que iba a compartir con su hermano.

Una vez dentro, continúa el relato del Ministerio Público, se puso unos guantes y se dedicó a vaciar los armarios y cajones en busca del dinero. Sin embargo, veinte minutos después volvió su moradora por la puerta principal y tuvo que percatarse de que alguien había accedido a la vivienda debido al desorden que había en el salón, con los cajones del mueble de la entrada sacados de su lugar y colocados en el suelo.

Se desconoce si cruzaron palabra

No se ha esclarecido si en ese momento mantuvo alguna conversación o discusión con el acusado, pero cuando ambos se encontraban cerca de la puerta de entrada, este le propinó un golpe en la región frontal de la cabeza con el martillo que llevaba en la mano. La mujer cayó al suelo hacia delante, una posición de la que se valió el varón para seguir golpeándola repetidamente en la cabeza, lo que le causó la muerte.

A continuación, señala la Fiscalía, registró el bolso que llevaba la mujer, cogió de su monedero el efectivo que tenía y abandonó la vivienda dejando a su suegra tendida en un charco de sangre. Previamente, había logrado encontrar escondido en un sobre entre la ropa de cama del dormitorio principal la cuantía de la herencia.

Las partes están citadas el próximo miércoles en la Audiencia Provincial para negociar un acuerdo y evitar el juicio

El cuerpo de la mujer fue hallado por un vecino, policía nacional, que esa misma noche entró en el domicilio a través de la puerta forzada por el acusado a instancia de los familiares de la víctima, que estaban preocupados porque no respondía al teléfono.

A la mañana del día siguiente, el acusado prestó dos declaraciones. La primera fue en calidad de testigo, pero al cabo de unos minutos solicitó volver a declarar para reconocer que había entrado a la casa de su suegra con la intención de coger el dinero y que la había golpeado con un martillo en la cabeza cuando llegó a su casa. Sin embargo, según su versión, no llegó a robar nada.

Tracking Pixel Contents