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Cristina López-Trejo, investigadora y genealogista: «El ‘oro blanco’ alentó el comercio, pero dañó nuestra ecosistema»

La huella genovesa en Canarias perdura en la toponimia y apellidos como Franchi o Spinola, además de haber influido en la identidad del archipiélago a través de la convivencia y el mestizaje

Cristina López-Trejo Díaz, genealogista, investigadora y creadora junto a Eugenio Egea de la plataforma digital Genealogías Canarias.

Cristina López-Trejo Díaz, genealogista, investigadora y creadora junto a Eugenio Egea de la plataforma digital Genealogías Canarias. / ALEJANDRO QUEVEDO

Antonio Cacereño

Antonio Cacereño

Las Palmas de Gran Canaria

Cristina López-Trejo Díaz, investigadora y genealogista, ha creado junto a Eugenio Egea Molina la plataforma digital Genealogías Canarias. En el transcurso de esta conversación analiza las enseñanzas canarias del testamento del genovés Esteban Diego de Sopranis.

¿Cómo descubrió el testamento de Esteban Diego de Sopranis y qué le llamó la atención de este documento de 1569?

Hace un tiempo, Eugenio Egea Molina comenzó una investigación de una línea de su genealogía, la de los Sopranis, investigación a la que me uní y que ha durado dos años recogiendo documentación in situ en Génova, Jerez de La Frontera, Cádiz y por supuesto Gran Canaria y Tenerife. Hemos querido plasmar el resultado de esta investigación en tres artículos bastante completos en nuestra plataforma digital de Genealogías Canarias. Los Sopranis es una de las familias genovesas más relevantes de los siglos XVI y XVII de Cádiz y Canarias. El testamento de Esteban Diego de Sopranis lo encontramos en el archivo provincial de Cádiz. En realidad, es un conjunto documental, compuesto por el testamento, el codicilo y el inventario posterior solicitado por el primogénito que constituye una fuente excepcional de setenta páginas que nos permite adentrarnos en la vida cotidiana, las redes familiares y el poder económico de una de las familias genovesas más influyentes del siglo XVI en Cádiz, los Sopranis.

¿Qué destaca del testamento?

El testamento de Esteban Diego Cibo Sopranis, más que un simple documento legal, es el reflejo de un trayecto vital y colectivo que atraviesa fronteras, generaciones y culturas. En sus páginas se entrelazan los caminos recorridos por una familia genovesa que, desde la Liguria, se proyecta hacia Andalucía y Canarias y posteriormente al Nuevo Mundo, dejando huellas profundas en la historia social, económica y cultural de estos territorios contribuyendo a forjar la identidad económica y cultural de dos espacios clave: Cádiz y Canarias.

¿Qué hacían los genoveses en España?

A partir del siglo XI, Génova se impulsa como una gran potencia comercial dominando el Mediterráneo meridional y dando un salto posterior, en el siglo XVI, al Atlántico. Son precursores de la banca, los préstamos con intereses y las letras de cambio, algo que interesaba a la monarquía castellana para obtener liquidez económica y poder continuar sus conquistas territoriales. En el siglo XIII con la conquista de Sevilla, los genoveses se establecen en la ciudad de la giralda obteniendo una serie de privilegios como reducciones arancelarias, un lugar para instalar su propia alhóndiga -un edificio que servía como mercado y almacén público para el trigo y otros granos-, otro para librar sus litigios dirimidos por sus propios cónsules, libertad de tránsito sin el pago de tasa alguna,... En Sevilla se instala el padre de Esteban Diego de Sopranis, Jacome de Sopranis, fundador de la empresa. Posteriormente, con la crisis portuaria de Sevilla eligieron Cádiz como puerto de realengo de las nuevas rutas transoceánicas. Esteban Diego de Sopranis se instala en Cádiz y desde allí dirige los brazos de una gran entidad mercantil que va surgiendo a medida que la monarquía castellana va conquistando nuevos territorios.

"Los ingenios de azúcar contribuyeron a agotar el agua y a la tala masiva del pino canario"

¿Qué le llama la atención de los genoveses en Canarias?

La estancia de los genoveses en Canarias está directamente relacionada con la política castellana cuyo objetivo era la ocupación de tierras, exprimiendo así la oportunidad de entrar en el negocio prestando capital para armas y soldados, al mismo tiempo que creaban una red mercantil en las nuevas zonas invadidas y formando grandes compañías mercantiles que funcionaban en cadena. La sede central la mantenían en Génova desde donde se controlaban los bienes. Los miembros de la familia se iban instalando en distintas zonas estratégicas para dirigir los negocios con plena libertad administrativa de las ‘sucursales’ que se iban abriendo en las zonas productoras como por ejemplo en las islas Realengas. Ellos proporcionaron dinero para la conquista de Gran Canaria, La Palma y Tenerife y a cambio se les otorgaban buenas tierras donde levantar ingenios azucareros. El negocio no solo consistía en transportar y vender la mercancía como hacían otros colonos. Era una cadena que comenzaba con la elaboración del producto -para lo que obtenían tierras y maquinaria necesaria-, transporte por tierra y mar hasta llevarlo a los mercados de venta en el continente europeo, para lo que contaban con los barcos necesarios y el personal suficiente para realizar la logística de carga y descarga en los puertos. A poco de la conquista de Gran Canaria, Francisco de Riberol financiador de la ocupación de las islas realengas, o sea, Gran Canaria, La Palma y Tenerife, y tío político de Esteban Diego de Sopranis, accedió a tierras en la denominada Dehesa de Tamaragáldar, actual municipio de Guía, en la denominada Tierras Blancas llamada así por el color de sus piedras, erigiendo el Ingenio Blanco que se convirtió en una gran empresa baluarte de los Sopranis y liderada en un principio desde Cádiz por Esteban Diego de Sopranis.

Cristina López-Trejo Díaz, genealogista, investigadora y creadora junto a Eugenio Egea de la plataforma digital Genealogías Canarias.

Cristina López-Trejo Díaz, genealogista, investigadora y creadora junto a Eugenio Egea de la plataforma digital Genealogías Canarias. / ALEJANDRO QUEVEDO

¿Cuál era la importacia de esos ingenios?

Los ingenios azucareros tuvieron un papel crucial en el crecimiento económico inicial de las islas, exportando gran parte del azúcar producido a Europa. El llamado ‘oro blanco’ impulsó el comercio genovés a gran escala pero también generó el agotamiento de recursos en las islas, como el agua. La tala masiva del pino canario para alimentar los hornos de los ingenios azucareros y para producir brea, dañó gravemente el ecosistema local y limitó los recursos disponibles a largo plazo; la elevación de los costes de la mano de obra y del transporte. Todo ello sentó las bases para el declive relativo del ciclo azucarero canario frente a la expansión americana en los siglos siguientes. Hacia el siglo XVII, la competencia internacional ya había provocado el cierre de los últimos ingenios canarios.

¿Cómo era la vida de los genoveses en Canarias?

En Canarias, al igual que en Cádiz, los genoveses unieron lazos familiares no solo con otras familias nobles genovesas sino también con los regidores perpetuos y otras oligarquías de las zonas, lo que les proporcionó el acceso a puestos de relevancia allí donde actuaban. Los miembros de este linaje obtuvieron cargos en la gobernanza de sus lugares de residencia, muchos de ellos como regidores perpetuos. Por poner un ejemplo, un hermano de Esteban Diego de Sopranis, Felipe, el cual casó con Clara Inglés del Castillo, vivía en la calle de La Peregrina esquina con Remedios y llegó a ser Regidor en el Cabildo de Gran Canaria en 1533. Así mismo, su hijo Rafael también obtuvo el cargo de Regidor de la Isla.

"La huella genovesa en Canarias permanece viva tanto en la toponimia como en los apellidos"

Tengo entendido que los genoveses están relacionados con el viejo convento de San Francisco.

La Orden Franciscana en Génova está marcada por su arraigo histórico y su influencia espiritual. Esa es la razón por la que siempre habilitaban una capilla dentro de los conventos de San Francisco para ser enterrados. Así lo hicieron en Sevilla, en Jerez de la Frontera y en Cádiz. En Las Palmas de Gran Canaria, los genoveses también eran enterrados en la capilla que ellos financiaron dentro del antiguo convento de San Francisco ubicado en la actual Alameda de Colón. Ninguno de los conventos mencionados (Cádiz, Sevilla, Jerez de la Frontera y Las Palmas de Gran Canaria) existe en la actualidad salvo sus iglesia

¿Hay apellidos, costumbres o huellas materiales de la comunidad genovesa en el archipiélago?

La huella genovesa en Canarias permanece viva tanto en la toponimia como en los apellidos. Lugares emblemáticos como el barranco de Azuaje, límite fronterizo entre Firgas y Moya, la casa Lercaro en La Laguna, el palacio Spínola en Teguise, el parque Arnao de Telde, el camino de Moreto en Moya en alusión a la familia Amoreto,... evocan ese legado, al igual que apellidos como Franchi, Fiesco, Ponte, Grimaldi, Spinola, Calderín, Viña, Salvago, Casañas o Poggio, que aún identifican a muchos canarios. Más allá de los nombres, la historia y la identidad del archipiélago se han forjado a partir de la convivencia y el mestizaje también con familias genovesas, cuyas raíces siguen presentes en la memoria colectiva y en el ADN de muchos canarios.

¿La genealogía despierta interés en Canarias?

El interés por la genealogía en Canarias ha experimentado un notable incremento en los últimos años. Cada vez son más los individuos que emprenden la búsqueda de sus antepasados, motivados no solo por el deseo de construir un árbol genealógico, sino también por la inquietud de comprender las dinámicas sociales y culturales de épocas pasadas. La genealogía, en este sentido, trasciende la mera recopilación de nombres y fechas, abarca el análisis de las actividades, costumbres y contextos históricos en los que se desenvolvieron las generaciones anteriores. Este campo interdisciplinar integra aportaciones de genetistas, psicólogos, antropólogos y sociólogos, permitiendo así una comprensión más profunda y matizada de la evolución familiar y social a lo largo del tiempo

"Muchos documentos han sufrido daños por la acción de agentes biológicos, como la polilla, o han sido destruidos por eventos históricos, como incursiones piratas"

¿Qué dificultades encuentra al trabajar con documentos del siglo XVI?

Las dificultades inherentes al trabajo con documentos del siglo XVI son numerosas y complejas. En primer lugar, durante ese periodo no existía un registro civil formal; las personas eran bautizadas, pero no siempre se registraban dichos actos, hasta que, tras el Concilio de Trento, se estableció la obligatoriedad de la inscripción. Los registros de bautismo permiten reconstruir la genealogía retrospectivamente, aunque no todos los libros han sido preservados, dado que en épocas anteriores no se les atribuía suficiente importancia. Muchos de estos documentos han sufrido daños por la acción de agentes biológicos, como la polilla, o han sido destruidos por eventos históricos, como incursiones piratas que provocaron la quema de archivos. Actualmente, las condiciones de conservación han mejorado notablemente. Por otro lado, los testamentos y otros protocolos notariales constituyen una fuente valiosa de información genealógica, aunque muchos se han perdido por causas similares.

Eugenio Egea Molina y usted organizan el Encuentro de Genealogía Gran Canaria. ¿Hay interés por acudir a esta cita?

Acabamos de celebrar la duodécima edición del Encuentro de Genealogía Gran Canaria, un evento que, año tras año, ha ido consolidándose como un espacio de referencia para quienes sienten curiosidad y pasión por la genealogía. La Real Sociedad Económica de Amigos del País nos abrió generosamente sus puertas hace doce años, gracias al apoyo de su director, Tomás Van de Walle Sotomayor, y desde entonces nos han brindado no solo su colaboración, sino también su afecto, lo que ha contribuido a crear un ambiente verdaderamente acogedor.

¿Qué balance hace de esos encuentros?

La actual junta directiva, presidida por José Joaquín Díaz de Aguilar Cantero, se ha implicado activamente en su desarrollo, facilitando en todo momento nuestra labor. Es gratificante observar cómo, edición tras edición, aumenta el número de asistentes interesados en las ponencias y actividades propuestas. Elegimos denominarlo ‘Encuentro’ y no ‘Jornadas’ porque, durante los tres días de celebración, se genera una dinámica especial: cada día tiene su propio antes, durante y después, lo que fomenta el intercambio de conocimientos y experiencias entre quienes desean aprender y quienes desean compartir. En definitiva, se trata de una reunión de personas que buscan conectar, transmitir y enriquecerse mutuamente, en un entorno donde el conocimiento se acompaña siempre de cercanía y cordialidad.

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