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Agüimes

Zapatos que alumbraron a Blahnik desde niño

María Luisa García Díaz, catedrática de Biología, de 98 años, recuerda cómo encandiló al Manolo Blahnik de siete años con su calzado que diseñaba y le hacían a mano. El parentesco familiar con ‘Nola’, madre del diseñador, parte de una vida llena de figuras históricas canarias que pasa ahora entre la capital y el casco

Agüimes

A sus 98 años, María Luisa García Díaz conserva una memoria brutal que la llevan a relatar una vida fuera de lo común para su época. Atesora un legado de vida con muchos ilustres algunos universales, como Alfredo Kraus, Unamuno y Joaquín Artiles. Vive entre su casa en la capital y Agüimes y entre sus recuerdos sobresale uno que une su vida con la historia de la moda: encandiló a un joven Manolo Blahnik. «Él apenas tendría siete u ocho años cuando se quedaba mirando mis zapatos hechos a mano. ¡Ay, María Luisa, qué zapatos más bonitos. ¿Dónde los compraste?», repetía, fascinado por aquellas piezas únicas elaboradas por dos artesanos de la capital. Aquella admiración infantil, tan espontánea, quedó grabada en ambos.

El vínculo con Blahnik no fue casual. La madre del diseñador, Manola Domínguez, Nola, «como la conocíamos», era prima del marido de María Luisa, Arturo García Domínguez. De ella poco ha trascendido, ni en Wikipedia. Esa relación familiar propició que el entonces niño que ni imaginaba el alcance de sus ‘Manolos’, acudiera a clases particulares de Matemáticas con el marido de la protagonista, cuando el matrimonio vivía en La Palma. «Nola, su madre, Manola Domínguez, quería que fuera ingeniero. Si llega a estudiar eso no era ni famoso como ahora», comenta riéndose con un humor que nunca pierde y que contagia. De aquellos años conserva un recuerdo que atesora en el salón de su casa: unos servilleteros ornamentales de plata que la madre y el padre de Blhanik les regalaron por su boda.

Recicla, diseña y lee

García Díaz roza los cien años, y asiste a pilates tres veces por semana, pasea a diario, y también acude todas las semanas puntualmente a la peluquería.

«Su madre , ‘Nola’, prima de mi marido, quería que fuera ingeniero ¡No habría sido ni famoso!»

En Agüimes, donde reside ocasionalmente en la casona histórica de uno de sus cuatro hijos, Luis, que él mismo rehabilitó para ayudar a recuperar la historia local. Está ubicada frente a la plaza del Rosario y la iglesia de San Sebastián. Fiel creyente, participa en la vida parroquial, y conversa con vecinos, que la consideran parte del engranaje humano.

Lectora incansable, también diseña su propia ropa y confecciona bolsos con materiales reciclados y únicos, como su personalidad. Su vitalidad sorprende tanto como la amplitud de su biografía: un siglo que une educación, cultura y memoria histórica.

Nacida en Fuentesaúco en 1927, llegó de niña a Gran Canaria, donde su padre Arturo García Domínguez, izquierdista militante, médico y forense catedrático de Higiene Industrial. Su infancia estuvo marcada por episodios rudos históricos del país. Su padre incluso la envió a Tánger bajo la tutela de su tía Socorro por las revueltas políticas en Madrid previas al golpe de Estado.

Zapatos que alumbraron a Blahnik  | LP/DLP

Zapatos que alumbraron a Blahnik | / LP/DLP

A través de él conoció de cerca nombres y acontecimientos clave del siglo XX: participó en la autopsia del general Balmes en 1936; a Unamuno, porque estudió Medicina con su hijo; o a un joven Alfredo Kraus, a quien dio clases en la universidad: «Caminaba con mi padre por la calle y se nos acercó. Le preguntó que por qué lo había suspendido y mi padre le dijo: porque no hiciste bien el examen. ¡Y se enfadó conmigo!».

Estudió en el instituto Viera y Clavijo. Apenas había mujeres en las aulas entonces y, contra los deseos de su padre, que aspiraba a que fuera médica, ingresó en la Facultad de Química de la Universidad de La Laguna. Allí conoció a su futuro marido, con quien viviría más tarde en La Palma y luego regresaría a Las Palmas de Gran Canaria para desarrollar su carrera docente. Fue profesora en centros públicos de La Isleta, Santa Teresa, Tomás Morales, y también en el Colegio Alemán oficial. Su trayectoria culminó con la cátedra de Biología de Instituto.

García trabajó mano a mano con Joaquín Artiles cuando era inspector en los institutos de la Villa

Son infinitos los detalles de «una vida histórica», observa su hijo Luis González, con quien pasa temporadas García en su casa del Agüimes. Guarda más recuerdos de la Villa, como su trabajo mano a mano con Joaquín Artiles examinando a los alumnos del municipio como inspector de Educación.

Al que tampoco olvida es al niño Blahnik ante sus zapatos de diseño local, sin saber que estaba deslumbrando al futuro diseñador de los ‘Manolos’, marca líder con unos stilettos icono de Carrie Bradshaw en la serie Sexo en Nueva York. Pero, ¿Qué zapateros obraron esas piezas únicas y especiales que diseñaba la propia María Luisa que encandilaron al niño Blahnik. «Eran dos. Los Pichones y los otros no me acuerdo», responde García y este fue el único detalle que no recordó durante la entrevista.

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