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Telde

Silencio y perdidas del 70%

Comerciantes y vecinos de Melenara y Salinetas denuncian la falta de explicaciones sobre el vertido que mantiene cerradas las playas. Ha provocado desplome de ventas de hasta el 70%. El malestar por el silencio administrativo alimenta sospechas. Alertan de que afecta a la imagen de Gran Canaria.

Pascuale Boccassini y Marzia Liso, en la heladería Neptuno. |

Pascuale Boccassini y Marzia Liso, en la heladería Neptuno. | / ANDRÉS CRUZ

Telde

El silencio administrativo y las pérdidas de hasta un 70% en apenas un mes son ya las consecuencias más visibles del vertido que mantiene cerradas al baño las playas de Melenara y Salinetas, en Telde. Los efectos van más allá de impedir el acceso al mar: están golpeando de forma inmediata a los negocios de restauración y servicios de la zona, y dañan también –afirman– la imagen turística de Gran Canaria ante quienes habían reservado para disfrutar del sol y la playa.

La falta de explicaciones sobre lo ocurrido inquieta a comerciantes y vecinos. Ese vacío informativo alimenta el malestar e invita a las especulaciones. Un empleado de uno de los negocios que hay en primera línea, al que la situación no le afecta tanto, lo expresaba así: «Esto lo tienen muy callado. Seguro que saben quién fue el culpable, pero como es una empresa grande la que hizo el vertido, la que lo originó todo, no quieren meterse en líos porque no pueden denunciar a un gigante por las repercusiones». De cualquier modo, dos meses después del cierre son palpables las consecuencias, sobre todo en las dos últimas semanas.

Impacto diario en vecinos y comercios

En la plaza, junto a la rotonda de entrada a la avenida de Melenara, María y Eugenia, vecinas octogenarias, conversaban ayer sentadas a la sombra. Una con su taca taca y otra con bastón, reían incluso ajenas a la prohibición del baño. «No me afecta», comenta Eugenia. «Aquí viene mucha gente y, la verdad, para mí es mejor porque hay menos coches y menos ajetreo», dice en tono distendido, recalcando que siempre ha sido más de campo. «No sé por qué me compré esta casa aquí si nunca he pisado la playa», se pregunta entre risas.

Cerca de ellas, tres hombres muy morenos, también vecinos, intervienen: «Pues yo me bañé el otro día, y no pasa nada. Aquí pasa algo raro con todo esto», opina uno de ellos.

Entre los negocios, uno de los más perjudicados es la heladería Neptuno. Abrió hace un año y, a partir de la próxima semana, se plantea cerrar un día más. El desplome de ventas en el último mes ronda el 70%. «Vivimos de los que vienen a comprarse un helado cuando salen de la playa, pero mira —señala hacia la orilla—, está vacía. ¿Quién compra?». Salvo algún turista o alguien que llega desde los restaurantes a por un helado, las ventas son mínimas. A las 13.00 horas, las cajas de los distintos helados permanecían casi intactas. «Hace un mes, a esta hora, estaban solo con la mitad», añade un empleado.

Anexo a este local, el de hamburguesas y perritos El Amasijo café, va por el mismo camino. «Hemos bajado considerablemente; en porcentaje no sé», comenta una empleada. «Esto es para la gente que viene a la playa, que se toma un bocadillo, un refresco o un café», recalca.

Los restaurantes tampoco se libran. Aunque ayer, domingo, presentaban imagen de lleno, la realidad entre semana es distinta. «Esto es el fin de semana, pero entre semana no hay nadie», afirma un camarero del restaurante Litus. Calcula que, solo este mes, las reservas han caído un 60%.

De momento, los propietarios de negocios y el resto de afectados no han formalizado denuncias de forma conjunta, pero sí coinciden en que alguien debe compensar las pérdidas que se han producido en la mejor época de playa en la costa teldense. Así lo expresa un matrimonio de Salinetas que charla en una terraza del paseo con sus hijas. «Yo no me baño en todo el verano porque está lleno de gente. Y septiembre y octubre son los mejores meses para disfrutar del baño sin tanta gente», explica el marido. Ambos consideran muy extraño que La Garita esté abierta y Melenara y Salinetas sigan cerradas. «Nadie, nadie nos dice qué ha pasado. Esto no es normal y tienen que aclararlo».

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