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Medio Ambiente

Los daños del vertido en la costa de Telde persisten dos meses después

Tres consejerías del Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento y la empresa Aquanarias sostienen un pulso sobre la responsabilidad de la contaminación

Manifestación el pasado 16 de noviembre en la playa de Melenera en protesta por el vertido contaminante.

Manifestación el pasado 16 de noviembre en la playa de Melenera en protesta por el vertido contaminante. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

El próximo miércoles, 3 de diciembre, se cumplirán dos meses desde que un pescador alertó de la existencia de un vertido en aguas del litoral de Telde. Transcurrido ese tiempo, cinco de las playas de ese municipio continúan cerradas al baño por la llegada de restos de los peces que murieron por esa sustancia contaminante.

Dos meses después, tampoco se conoce el origen del vertido y el supuesto producto químico que provocó el fallecimiento de varias toneladas de lubinas en las jaulas marinas de la costa de Melenara y Salinetas, lo que ha generado una batalla entre varios departamentos del Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Telde y la empresa Aquanarias por eludir las responsabilidades sobre el propio vertido y las actuaciones posteriores para frenar la contaminación.

El retraso en la respuesta de las administraciones competentes, las acusaciones cruzadas y la falta de información pública sobre los análisis que deben determinar quién fue el causante del daño medioambiental han llevado al alcalde Juan Antonio Peña a afirmar que «se agota la paciencia» de los ciudadanos de Telde. También el presidente del Cabildo, Antonio Morales, ha criticado la lentitud del Gobierno autonómico en reaccionar.

Piscifactorías frente a las playas de Melenara y Salinetas.

Piscifactorías frente a las playas de Melenara y Salinetas. / Andrés Cruz

El pulso soterrado sobre quiénes tenían las competencias para afrontar ese desastre natural se ha visualizado en las tres reuniones del comité asesor del Plan Territorial de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (Plateca), según han confirmado las fuentes consultadas.

En la segunda reunión, celebrada el 18 de noviembre, los representantes municipales de Telde y Mogán se llevaron una sorpresa cuando los altos cargos de los tres departamentos del Ejecutivo regional con competencias en la materia -Emergencias, Pesca y Transición Ecológica- afirmaron que ese órgano no se está convocando para dirimir responsabilidades, sino para intentar evitar que el vertido contaminante ponga el riesgo la salud de la población. También reprocharon que un técnico de Telde expusiera que, según los informes municipales y la lógica de los hechos, el vertido debió estar relacionado con una mala práctica en las piscifactorías, pues solo murieron los peces que estaban dentro de ellas.

Los responsables del Gobierno autónomo reprochan en el Plateca que Telde dirija las culpas a la piscifactoría

El Ayuntamiento, y también el Consejo Insular de Aguas del Cabildo, descartaron en esa reunión que el vertido procediera del emisario submarino del barranco de Silva o de alguna de las depuradoras situadas en esa costa, pues un producto químico de esa potencia destructora habría sido detectado por los sistemas bacterianos de seguridad de las plantas de tratamiento de aguas.

Por contra, la empresa Aquanarias, concesionaria de las jaulas de acuicultura, se considera la principal víctima y, en un comunicado en la peor fase de la contaminación, apuntó que el «extraño» vertido de «apariencia química» se produjo en aguas próximas al emisario submarino número 222, de titularidad municipal, frente a la costa de Melenara.

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A partir del 3 de octubre, según Aquanaria, se detectó un cambio abrupto en el comportamiento de los peces y en las condiciones del agua, por lo que se activaron los protocolos internos de vigilancia ambiental y respuesta ante incidentes. En los días siguientes, resaltó la empresa, se constató una mortalidad «anómala y progresiva», de carácter extraordinario y procedencia exterior, que tuvo consecuencias «devastadoras» sobre los peces y sobre sus concesiones acuícolas, con unas pérdidas calculadas en unos 15 millones de euros.

Cartel de prohibido el baño en la playa de Melenara

Cartel de prohibido el baño en la playa de Melenara / Andrés Cruz

En la segunda reunión del Plateca, coordinada por Marcos Lorenzo, viceconsejero de Emergencias y Aguas del Gobierno de Canarias, se desveló que la empresa comenzó a retirar pescados muertos desde el 10 de octubre y culminó la limpieza total de las jaulas ese mismo 18 de noviembre, trasladando con medios propios y del Cabildo unas 1.500 toneladas de lubinas al vertedero del Complejo Medioambiental de Juan Grande.

El Ayuntamiento y Aquanarias critican que están solos en la limpieza de las playas y recogida de los peces muertos

El director general de Pesca del Gobierno regional, Esteban Reyes, ofreció esa información y detalló que en el momento del vertido había «sembradas» unas 6.000 toneladas de peces. Preguntado sobre las posibles causas de la mortandad, dijo que según los análisis conocidos hasta esa fecha «se trata básicamente de un producto químico que hace que las agallas de los peces se quemen, dicho de forma coloquial, y se asfixien».

La sustancia contaminante, precisó Reyes, afectó mucho más a las lubinas que a otras especies peces, pues en las dragas de las doradas no hubo tantos daños. Por tanto, comentó que habrá que esperar a los análisis que han sido encargados al Seprona de la Guardia Civil dentro de la investigación que realiza la Fiscalía de Medio Ambiente.

En una segunda intervención, y ante las hipótesis expresadas por representantes del Ayuntamiento de Telde, el director regional de Pesca negó que exista sobreexplotación en las piscifactorías de esa costa, pues Aquanarias tiene autorizadas hasta 7.000 toneladas en dos trenes de jaulas, y aseguró que las competencias de su departamento se limitan «a vigilar la concesión de acuicultura y la sanidad de los peces», por lo que no iba a entrar a hacer otras valoraciones sobre los orígenes del vertido y las consecuencias posteriores.

Una de las quejas más repetidas por el Ayuntamiento teldense, y también por la empresa, es que se han tenido que enfrentar «en solitario», a la limpieza de las playas y a la recogida de los pescados muertos en las jaulas, respectivamente, sin que los consejeros regionales de Pesca, Narvay Quintero, y de Emergencias, Manuel Miranda, hayan acudido a esas costas a interesarse por la situación en estos dos meses de crisis.

También representantes del Cabildo, en privado, comentan que si el vertido se hubiese producido en el litoral de Tenerife o en las islas de origen de esos dos consejeros regionales, El Hierro y Fuerteventura, se hubiesen movilizado «desde el primer minuto».

Las playas que permanecen cerradas en Telde son Melenara, Salinetas , Aguadulce, Tufia y Ojos de Garza.

En representación de la otra consejería con competencias, la Transición Ecológica, acude a las reuniones del Plateca su director general, Ángel Montañés. En esa segunda reunión, dos días después de que varios centenares de vecinos se manifestaran desde Melenara a Salinetas en contra de la cercanía de las jaulas marinas a esas playas, Montañés fue preguntado sobre si disponía de nuevos análisis sobre la afección al medio marino y contestó que no está en sus competencias. Por tanto, subrayó que no podía responder sobre eso.

«De lo único que puedo hablar es sobre las autorizaciones de vertido al mar y hay que ver si se ha vertido algo distinto a lo que está autorizado y si fuera esa la causa de la mortandad, pero no entramos en el problema que se ha generado a partir de los peces muertos y la llegada de esas masas grasas a las costas porque son vertidos mar-mar y no tierra-mar», añadió.

José Manuel García, responsable del Servicio de Agua y Saneamiento de Telde, apuntó hacia la responsabilidad de la empresa. A su juicio, se demuestra por el hecho de que la muerte de las lubinas se limitara a un sitio concreto, dentro de las jaulas, y no afectara a los peces que estaban por fuera, como han manifestado el Gobierno y los pescadores de la zona. «La tesis que se maneja y la más coherente es que ha sido una mala praxis por parte de las explotaciones de las jaulas (...), lo más probable es que ha sido una intoxicación dentro de las jaulas marinas, es la más factible», insistió.

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