CASO FAKE MANAGER
Kenneth V. V., el joven violador de Lomo Blanco que pretendía ser un agente FIFA
Se muestra como un depredador solitario, mentiroso y con aires de grandeza, con sus artimañas logró presuntamente hasta su detención causar daños de distinta índole a 61 víctimas

Kenneth V. V., el joven violador de Lomo Blanco que pretendía ser un agente FIFA / LP/DLP

¿Quién es Kenneth V. V., el vecino de Lomo Blanco de 25 años que abusó de 61 menores y se encuentra en prisión sin fianza? Cada comentario en el barrio que lo ha visto crecer dibuja la crueldad de una historia, que si bien hasta que medie una sentencia en firme en los juzgados estará cubierta por el velo de la presunción de inocencia. Las acusaciones y testimonios que se conocen tanto de víctimas como de sus teléfonos y dispositivos móviles hielan la sangre.
Este presunto depredador sexual destaca por su carácter solitario y por sus sueños de grandeza, en los que el fútbol era su enganche para atraer a los niños a su terreno, aprovechando su breve paso por el proyecto de la UD Las Palmas D, para montarse una historia creíble, presuntamente apoyada en documentación falsa, para hacer creer a los chicos y a sus padres que podía conseguirles un contrato con la entidad amarilla o con algún club en la península.
La soledad era su fiel acompañante en sus fechorías. Los que le conocen dicen de él que siempre estaba solo, deambulando de un campo de fútbol a otro, en ocasiones arbitrando partidillos de infantiles o de cadetes, o ejerciendo de delegado, pero siempre en un segundo plano, con su móvil siempre a mano como única compañía. Los vecinos de su barrio del Lomo Blanco destacan su comportamiento raro, precisamente por nunca frecuentar la compañía de amigos o conocidos. Su aislamiento no estaba teñido de falta de educación. Al contrario, era cortés. No dudaba en saludar a aquellos conocidos con los que se topaba por el barrio, pero sin cruzar más allá de un saludo formal, un hola y adiós, camino de su siguiente destino.
Aunque la sorpresa ha sido grande, no todos los vecinos del barrio se sorprendieron por la noticia de su detención. Desde hacía ya un par de años se venía comentando que había mantenido relaciones sexuales con un chico vecino, que en aquel momento era menor de edad, si bien dichos encuentros fueron presumiblemente consentidos por él, según apuntan en su lugar de residencia.
Además de utilizar presuntamente su pasado en la UD y en el RC Victoria para estafar y atraer a los chicos, de las investigaciones de la Guardia Civil también se conoce que utilizaba varios perfiles falsos, haciéndose pasar por chicas jóvenes, para conseguir que los chicos que contactaba por las redes sociales le hicieran llegar fotos y vídeos de contenido sexual, añadiendo el delito de suplantación de identidad presumiblemente a los de estafa, falsificación en documento público y agresión sexual. Las agresiones sexuales que recogen el auto judicial con cinco jóvenes, completan su presumible círculo del mal que fue creciendo a medida que se iba confiando en cada nuevo paso que daba.
Mentiroso compulsivo
Si su soledad es el rasgo más señalado por todos aquellos que le conocen, Pedro Montesdeoca, el hombre al que traicionó su confianza, resalta que era muy mentiroso y que en su mente siempre se creía que era mucho más de lo que la realidad dictaba.
Su intención de convertirse en agente FIFA y en representante de jugadores no casaba con su nivel de formación, muy alejado de los mínimos necesarios para ejercer dichas labores de forma profesional. En lugar de formarse prefirió presuntamente el camino del engaño, sobre todo desde que terminó su etapa en el RC Victoria y en la UD Las Palmas, utilizando sobre todo sus tres meses en la casa amarilla para dar cierta imagen de solidez a su mentira. Varios padres cayeron también en su artimaña y pusieron su dinero en sus manos para que sus hijos pudiesen llegar lejos en el mundo del fútbol.
Esa capacidad innata para la mentira le llevó según relatan vecinos de El Hierro a estafar a varias familias con la organización de un torneo de fútbol que nunca llegó a celebrarse, pero con el que presuntamente se llenó los bolsillos, pese a que había llegado a la isla sin pretensiones de cobrar por entrenar. Su capacidad para pasar desapercibido le permitió hasta el día de su detención cumplir con sus desviaciones sexuales, sin escrúpulos y al tiempo creerse ese representante o agente FIFA lo suficiente como para engañar a tanta gente durante estos años. 61 presuntas víctimas conocidas hasta el momento claman por una justicia que los tribunales intentarán darles a cada uno de ellos, en un caso que ha impactado en Gran Canaria y en el fútbol.
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