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Tejeda estrena 'La Pelusa', una casa rural que combina tradición y tranquilidad frente al Roque Nublo

La vivienda, inaugurada el pasado 1 de diciembre en La Culata, ofrece una experiencia auténtica de turismo rural en la isla, con arquitectura tradicional canaria y un entorno natural único

Fachada de la casa rural La Pelusa

Fachada de la casa rural La Pelusa / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

Cada vez gana más protagonismo en Gran Canaria el turismo rural, una forma de viajar que permite sumergirse de lleno en la esencia de las pintorescas viviendas tradicionales canarias, cuidadas con mimo y cargadas de identidad. En prácticamente cualquier rincón de la isla es posible encontrar una de estas casas que invitan al descanso, pero hay lugares donde la experiencia se vuelve realmente inolvidable. Este es el caso de La Culata, un tranquilo barrio de Tejeda, donde el paisaje no solo acompaña, sino que también atrapa. Frente a sus casas se encuentra el mítico Roque Nublo, uno de los símbolos naturales más reconocibles del Archipiélago.

Almudena García no lo pensó dos veces. Aunque nunca había trabajado en la rehabilitación de viviendas ni tenía experiencia en el sector hostelero, decidió lanzarse a la aventura de crear La Pelusa, una casa rural que, a día de hoy, asegura que le ha cambiado la vida. Su familia había adquirido una vivienda en la zona, dividida en dos partes. Ella compró una de ellas con la idea inicial de rehabilitar poco a poco y convertirla en un refugio de fin de semana, un pequeño santuario donde desconectar. Pero pronto sintió que aquel proyecto íntimo y personal podía llegar mucho más lejos.

Dormitorio de la casa rural 'La Pelusa'.

Dormitorio de la casa rural 'La Pelusa'. / LP/DLP

Con una subvención del 50 % respaldada por la asociación Aider Gran Canaria y por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Almudena comprendió que ese sueño personal podía transformarse en algo mayor: una vivienda rural capaz de ofrecer a otros la misma paz, autenticidad y conexión con la naturaleza que ella encontraba en La Culata. Fue entonces cuando La Pelusa comenzó a cobrar vida propia.

Estética inconfundible

Las obras se prolongaron alrededor de un año, y la vivienda está de inauguración. Son apenas 60 metros cuadrados, pero cada rincón ha sido pensado con detalle y cariño. El dormitorio conserva la esencia de las casas canarias tradicionales: techos altos de madera, paredes de piedra vista y un gran ventanal por el que se cuela la luz limpia de la cumbre y ese aire puro que solo se respira en Tejeda. Los tonos cálidos y la decoración sencilla pero elegante generan una sensación inmediata de calma. La estética se mantiene también en el resto de estancias, donde la rehabilitación ha logrado un equilibrio perfecto entre lo rústico y lo contemporáneo.

«Por la zona creo que no hay más casas rurales», señala García, quien sí recuerda haber visto en los alrededores de La Culata alguna que otra vivienda vacacional. Lo que diferencia a La Pelusa, sin embargo, va más allá de su tranquilidad y su entorno. La casa cuenta con un reconocimiento de valor etnográfico otorgado por el Cabildo de Gran Canaria, un distintivo que subraya su autenticidad y que se suma a una estancia inmejorable, alejada del ruido y del barullo cotidiano.

Inauguración

La casa rural abrió sus puertas de forma oficial el pasado día 1 de diciembre, pero García asegura que ya eran varias las personas que desde meses atrás estaban interesadas en reservar una estancia en este refugio con tanto encanto en Tejeda. Por ello, la propietaria adelanta que, «ya está todo listo», para recibir a todos aquellos que quieran vivir la experiencia de desconectar en La Culata y disfrutar del entorno único que rodea a La Pelusa.

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