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Tejeda

Tejeda: un paisaje que cabe en frascos

Dos son los atractivos que tiene Tejeda este fin de semana. El primero, la celebración de la 14ª edición de la Feria Regional de Vino, Queso y Miel, que termina hoy. El segundo, la naturaleza que salta al paso hasta llegar al municipio cumbrero, con un monte reverdecido y lleno de colores después de las últimas lluvias.

Otoño en la Cumbre

La Provincia

José A. Neketan

José A. Neketan

Tejeda

Es costumbre en la isla visitar la cumbre los fines de semana cuando nieva o cuando llueve por el paisaje que nos regala la naturaleza. La misma de la que la gente de Canarias hace gala por ser ‘una tierra agradecida’. Esto es lo que decimos cuando caen algo más de cuatro gotas, como ha sucedido en los últimos días y que ha permitido que varios municipios hayan alcanzado unos cuantos litros de agua de lluvia, que aún mantienen su rastro en un suelo húmedo.

Este fin de semana había dos motivos para subir a Tejeda. Uno, la celebración de la 14ª edición de la Feria Regional de Vino, Queso y Miel, que hoy afronta su segundo y ultimo día, y que volvió a convertir de nuevo a este pueblo, que celebra una década como uno de los pueblos más bonitos de España, en una cita obligada tras las IX Jornadas Gastronómicas Entre Corderos y Fogones el pasado sábado. Y otra, el paisaje que ofrece cuando quedan apenas catorce días para que comience el invierno.

Feria regional

La feria regional, en la que participan 14 queserías y asociaciones del sector, siete marcas de miel y once bodegas, obligan a mirar al campo y otros espacios naturales de donde salen estos productos agroalimentarios, creando un paisaje único. Durante el trayecto hacia Tejeda sale al paso, casi como un regalo, un monte reverdecido con una extensa paleta de colores. Las hojas amarillentas vestidas de otoño de los castañeros destacan en los tramos por donde corre la neblina.

Los veroles decoran los muros de piedra. Los almendreros también se niegan a soltar las últimas hojas que les queda pegadas después de la cosecha traducidas ahora en mazapanes, polvorones y bienmesabes, entre otras elaboraciones. La retama ya regaló sus colores y ahora espera de nuevo los meses de enero a abril para volver a llenar el monte de sus pequeñas flores blancas y amarillas.

Desde Tejeda también se disfruta de la vista de la cresta de pinos canarios que aparecen en lo alto sobre Artenara y a pie de risco. En los llanos, los cercados de papas, con sus surcos casi simétricos, empiezan a recibir los primeros plantones de la siembra temprana.

La apicultura coloca sus cajas cerca de donde están las flores, sin torcer el paisaje. Las vides han sabido ganarse un espacio en laderas volcánicas, barrancos y bancales, y vacas, ovejas y cabras mantienen un campo, que con estas últimas lluvias les da de comer pasto fresco del lugar. Estos productos forman parte de un mosaico natural en la que ha intervenido la mano humana, que a la vez es la misma que ordeña y hace queso, recolecta miel y hace la vendimia para elaborar el vino. Un paisaje que cabe en frascos, botellas, tarros y pequeños paquetes que también contienen, aunque no se vea, todo el esfuerzo que hay detrás de una quesería, un panal o un terreno de vides.

Quesería Los Castaños

Eli Ramos, de la quesería Los Castaños, tiene su pequeño centro de producción en El Tablero de Fontanales, en Moya. Lleva 30 años haciendo quesos con la leche de sus vacas de raza canaria. Su marido, Juan José Arencibia, lleva muchos más, ya que decidió continuar la tradición de su abuelo. Describe la zona donde vive y trabaja como «un paisaje muy especial». En él, Juan José siega todos los días para llevarle la hierba fresca a los animales. «Fontanales es muy húmedo y ahora, con lo que ha llovido está más verde todavía», explica. La pareja combina la ganadería con la agricultura, plantando papas y zanahorias para su venta.

Eli Ramos destaca la importancia de este tipo de ferias agroalimentarias, «porque son un escaparate que nos da a conocer», aunque reconoce que no puede estar en todas debido a su limitada producción. La ganadera adelanta que en verano quiere poner en marcha visitas guiadas a su explotación «para que la gente vean nuestras vacas y sepan el trabajo que hay detrás, porque lo que no se ve no se conoce», asegura.

Variedades de vinos

Desde una paisaje agreste, como el que ofrece Tejeda , viene Andrés Acosta, del Valle del Golfo, de Frontera, en la isla de El Hierro. Trae de su marca El Mirador de Adra, seis variedades de vinos de su bodega que ofrece al público en esta feria regional. Es la segunda vez que participa «porque toda promoción es buena». Acosta afirma que la gente está más sensibilizada con el producto canario, «y está dispuesto a pagar ese incremento que supone elaborar en Canarias, pero aún hay mucho trabajo por hacer».

El bodeguero señala que el ámbito de la restauración es uno de los sectores necesarios, pero subraya el hecho de que «los caldos canarios no pueden competir con el precio de vinos peninsulares porque es imposible llegar a esos precios», explica. En contrapartida, «elaboramos unos vinos diferentes, con unas características únicas y por suerte vamos entrando a un mercado con un consumidor que valora estos vinos», asegura el productor herreño.

La Feria Regional de Vino, Queso y Miel continúa hoy, desde las 10.00 horas, con los más de 40 puestos de productores repartidos en la carpa y los dos pisos del aparcamiento del casco, catas comentadas, música de la parranda P’lante, narradoras de historias y cuentistas, charlas y la presentación de la campaña ‘Come baifo por Navidad’, con degustaciones de elaboraciones culinarias con base de baifo de Gran Canaria. La décimo cuarta edición echará el cierre a las 16.00 horas. También hay un pueblo en el que pasear que ofrece gastronomía y repostería de calidad para estas fechas. Y paisaje, mucho paisaje con el que los ojos se quedan pegados a los gigantes riscos.

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