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Accidente mortal en Ayagaures

Las Tederas, la trampa mortal para los amigos del todoterreno

La investigación para esclarecer la causa del accidente continúa abierta v Los familiares homenajean hoy a Mario en Pozo Izquierdo

Homenaje en Pozo Izquierdo a los tres fallecidos en Las Tederas

Jesús Montesdeoca

Elena Montesdeoca

Elena Montesdeoca

Las Palmas de Gran Canaria

Una pista forestal estrecha, inestable y empapada tras varios días de lluvias persistentes y abundantes. Señales que advertían del peligro por derrumbamientos, nula cobertura telefónica y un paisaje rodeado de vegetación, charcas y pequeñas cascadas que, tras el paso de las borrascas Emilia y Francis, volvían a correr por los barrancos de Ayagaures, en San Bartolomé de Tirajana, como hacía tiempo que no ocurría. Ese fue el escenario y la trampa mortal para los aficionados al todoterreno que el pasado domingo 4 de enero, hace hoy justo una semana, perdieron la vida tras un accidente de tráfico que dejó el vehículo hundido en la charca de Las Tederas.

El reloj marcaba aproximadamente las 15:45 horas de la tarde de ese domingo cuando los cuatro amigos aficionados al 4x4 —Mario Perdomo, Goyo Arbelo, María Concepción ‘Mayko’ Guerra y Nadia González—, observaban las cascadas y los charcos formados en la zona a lo largo de la pista forestal que los llevaba rumbo al pueblo de Ayagaures, situado a apenas seis kilómetros del lugar donde se produjo el accidente.

Para los cuatro amigos, recorrer la isla sobre las cuatro ruedas del Toyota amarillo era algo habitual, casi el pan de cada día. La naturaleza era el nexo que los unía y siempre que surgía la oportunidad ponían rumbo a rincones escondidos y repletos de vegetación de la isla. Aquella no era más que una de las tantas rutas que hacían, una de tantas aventuras compartidas marcadas por la diversión, las risas y la complicidad entre ellos.

Pero aquella escapada al interior de la isla no terminó como se esperaba. El vehículo en el que viajaban los cuatro amigos, de camino hacia el pueblo de Ayagaures, se precipitó por un desnivel de unos 80 metros y acabó sumergido en la charca de Las Tederas. El siniestro se saldó con tres personas fallecidas y una única superviviente, Nadia González, la conductora del vehículo, una mujer de 34 años que permaneció hospitalizada hasta el pasado jueves en el Hospital Universitario Doctor Negrín donde fue atendida por politraumatismos. La Guardia Civil mantiene abierta una investigación para determinar las causas del siniestro y esclarecer si se debió a la pérdida del control del vehículo por parte de la conductora mientras los amigos miraban el paisaje, principal hipótesis, o a un movimiento del terreno, que se encontraba inestable tras las últimas lluvias.

Debido a la posición en la que quedó el vehículo tras precipitarse en la charca —con el lateral del copiloto completamente sumergido y el del conductor parcialmente visible—, Nadia González, la única superviviente de los cuatro amigos, logró salir del todoterreno y pedir auxilio. Fue entonces cuando un vecino de la zona, que salía de una de las pocas fincas situadas en los alrededores de la charca de Las Tederas, observó restos del vehículo en la vía, un detalle que llamó su atención y le llevó a detenerse. El testigo descendió a pie por la ladera, unos 50 metros, según explicó él mismo a este periódico, y fue en ese momento cuando escuchó los gritos de la víctima cuando pedía ayuda desesperadamente.

Fue el propio testigo quien auxilió a la herida, la ayudó a ascender por la ladera y la trasladó hasta su vivienda para prestarle las primeras atenciones. Eran aproximadamente las 16:15 horas de ese mismo día cuando el vecino dio la voz de alarma.

Su presencia fue fundamental para el rescate de las víctimas, ya que se trataba del único vecino que permanecía en la zona en ese momento, después de que los propietarios de las fincas colindantes regresaran a sus domicilios habituales. Gracias a su actuación, los equipos de emergencia pudieron comenzar las labores de rescate antes de la caída de la noche.

El testigo relató a este periódico que, en el momento en que descendió la ladera para auxiliar a la víctima y observó a lo lejos el vehículo sumergido en la charca, quedó profundamente sorprendido ya que «los cuerpos de los otros tres amigos se encontraban en su interior». Asimismo, durante la espera a la llegada de los equipos de emergencia, la superviviente le manifestó —según afirmó también posteriormente a este diario— que presuntamente «había perdido el control del vehículo mientras contemplaba el paisaje de la charca, cuando el todoterreno se encontraba en circulación».

El dispositivo de emergencias fue activado a media tarde del domingo, sobre las 16:30 horas, ante un accidente de tráfico de características poco habituales, al producirse en un entorno acuático y requerir la intervención de un helicóptero. En las tareas participaron efectivos del GES, ambulancias del SUC, personal sanitario y agentes de los distintos cuerpos de seguridad y protección.

Dos de los cuerpos pudieron ser recuperados con relativa rapidez; sin embargo, para liberar al tercero de ellos fue necesario realizar labores de excarcelación bajo el agua debido a la posición en la que quedó el coche, que incluyeron el corte de parte del ala trasera del vehículo, según informaron fuentes del dispositivo de emergencias. En este proceso fue fundamental la intervención de una unidad de bomberos de Maspalomas equipada con herramientas especializadas.

La Guardia Civil de Tráfico mantiene abierta la investigación una semana después del suceso para esclarecer las causas del accidente, según pudo conocer este periódico, y no descarta ninguna hipótesis. El equipo de Atestados investiga si Nadia circulaba por el terreno forestal en el momento en que, presuntamente, perdió el control del vehículo y volcó por la ladera, una versión que coincide con la que la superviviente habría manifestado al testigo.

Otra de las teorías que se barajan apunta a que la afectada habría detenido el coche muy cerca del borde de la ladera y, con el motor apagado, un posible movimiento de tierras en la vía —que podría encontrarse inestable tras las últimas lluvias— habría provocado que el todoterreno se precipitara. El vehículo 4x4 se despeñó unos 80 metros y quedó finalmente hundido en la charca de Las Tederas.

El terreno, propio de una pista forestal y afectado por la humedad de las precipitaciones, se ha convertido en un obstáculo añadido para la investigación, ya que impide apreciar con claridad posibles señales de frenado que permitan reconstruir lo ocurrido. A ello se suma que es un camino poco frecuentado, utilizado casi en exclusiva por propietarios de fincas y senderistas.

Zona peligrosa

En el accidente perdieron la vida tres personas. Se trata de Mario Perdomo, de 46 años, y Goyo Arbelo, de 42, dos primos originarios del municipio de Santa Lucía de Tirajana, nacidos en Sardina del Sur y residentes en Pozo Izquierdo. La tercera víctima mortal fue María Concepción Guerra, conocida como ‘Mayko’, de 42 años y natural de Gáldar, quien falleció en el helicóptero medicalizado cuando era trasladada al hospital. La mujer era la novia de Mario Perdomo.

En Ayagaures, el camino que conduce hasta la charca de Las Tederas se ha convertido en el centro de las conversaciones tras el siniestro. Los vecinos lo describen como un tramo traicionero, marcado por la estrechez, la falta de espacio y un terreno que se vuelve inestable cada vez que la lluvia hace acto de presencia. Por este motivo antes de llegar a los puntos más peligrosos de la pista forestal, la vía está señalizada con carteles que advierten del riesgo de desprendimientos y derrumbes tras días de precipitaciones.

Habitualmente por este camino apenas circulan vehículos. Quienes lo hacen suelen ser propietarios de fincas o personas que conocen bien cada curva y cada pendiente del trazado. Incluso muchos residentes del propio pueblo prefieren evitarlo y optar por otras rutas y senderos para llegar a la zona. A pie, en cambio, es frecuente cruzarse con senderistas que recorren el entorno con mayor cautela.

Sin embargo, la escena cambia por completo cuando llueve. Con los barrancos cargados de agua y las charcas rebosados, aumenta el número de personas que se adentran en la pista atraídas por el paisaje. Entonces, la vía muestra todas sus limitaciones: es estrecha, no permite giros y obliga a retroceder marcha atrás durante largos tramos para poder salir, una maniobra que los vecinos consideran especialmente peligrosa.

Luis Álamo, uno de los vecinos, recuerda que no es la primera vez que el lugar es escenario de un accidente. «Hace unos quince años, otro vehículo sufrió un percance similar», destacó. Por entonces, explica, los caminos que bordean la charca se encontraban en mejores condiciones, ya que eran utilizados a diario por los vecinos para desplazarse. Hoy, con apenas tránsito, «el terreno se ha ido cerrando», señaló, y solo quienes conocen bien el recorrido se atreven a circular por él.

El aumento de vehículos en los últimos años durante los días de lluvia ha llevado a los vecinos a insistir en la necesidad de reforzar la advertencias circulatorias en la zona. Isabela, otra vecina del lugar, señala que existen carteles visibles antes del tramo más complicado, pero defiende que la forma más segura de disfrutar del paisaje es dejar el coche en el casco urbano de Ayagaures y continuar a pie, con el calzado y el equipo adecuados. Una recomendación que, subrayó, «podría evitar que este camino vuelva a ser escenario de una tragedia».

Familiares y amistades de los primos Mario Perdomo y Goyo Arbelo despidieron a los fallecidos el pasado miércoles y jueves. Mario Perdomo fue incinerado a las 23:00 horas del miércoles, mientras que Goyo Arbelo lo fue a las 06:00 horas de la mañana del jueves. María Concepción Guerra, conocida como ‘Mayko’, también fue incinerada ese mismo jueves.

Este domingo, a las 12:00 horas, los amigos de Mario Perdomo le rendirán un homenaje en su memoria en la zona de El Yodo, en Pozo Izquierdo, junto al espigón desde el que tantas veces se lanzó al mar para coger olas con su tabla de bodyboard.

El último adiós tendrá lugar el próximo 27 de enero, con un funeral colectivo en la iglesia de San Nicolás de Bari, en Sardina del Sur, cuyas puertas permanecerán abiertas para que amigos, familiares y vecinos puedan despedirse de los fallecidos.

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