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Una invasión de gallinas se suma al caos comercial en la Cruz de Tejeda

El Cabildo de Gran Canaria ya ha tramitado expedientes a los concesionarios que venden artículos no permitidos, con avisos de expulsión

Gallinas y galos en los puestos ubicados en la Cruz de Tejeda.

Gallinas y galos en los puestos ubicados en la Cruz de Tejeda. / LP/DLP.

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Iván Alejandro Hernández

Iván Alejandro Hernández

Las Palmas de Gran Canaria

En pleno corazón de la cumbre de Gran Canaria, la Cruz de Tejeda, hay cinco tiendas destinadas a la venta de productos canarios, que son propiedad del Cabildo de Gran Canaria y se gestionan mediante contratos de concesión. Pero no todos cumplen con la normativa que obliga a comercializar exclusivamente productos de origen insular. El servicio de Patrimonio ya ha tramitado sanciones a los concesionarios que venden artículos no permitidos e, incluso, avisos de expulsión. Además, se suma otro problema: gallinas y gallos que campan a sus anchas en el entorno y perjudican a los negocios. 

Los contratos, firmados hace algo más de dos años, son claros: la venta de productos ajenos a Canarias conlleva sanciones económicas y, a la tercera infracción, la rescisión de la concesión. Sin embargo, según relatan fuentes del entorno de los puestos, hay tiendas que continúan vendiendo artículos procedentes de fuera -desde ponchos y chaquetas importadas hasta paraguas, bufandas, helados, refrescos o bebidas energéticas- pese a haber sido ya sancionadas en más de una ocasión. “El Cabildo viene, multa, pagan y siguen igual. Así es imposible”, resumen los afectados, que piden mantenerse en el anonimato por temor a represalias.

La situación no solo genera un agravio comparativo entre quienes cumplen las reglas y quienes no, sino que ha derivado en un clima de tensión constante entre los trabajadores. Las mismas fuentes hablan de insultos, amenazas, conflictos personales e incluso daños a vehículos, en un ambiente que califican de “insostenible”. “No es justo que a unos nos exijan todo y a otros se les permita incumplir durante años”, lamentan, señalando que el Cabildo conoce la situación desde el inicio de la concesión.

Desde la administración insular ya han tramitado expedientes sancionadores y avisos de retirar la concesión. En concreto, desde el servicio de Patrimonio, aclaran que se han incoado varios expedientes con requerimientos a los puesteros a fin de que se atengan a las normas establecidas en la concesión y, a uno de ellos incluso se le ha impuesto una sanción e incluso apercibimiento de perderla si continúa vendiendo productos de fuera de las islas.

"Seguimos avanzando con los expedientes sancionadores por conductas contrarias a la normativa de aplicación. En algún caso ya se han impuesto sanciones y, ante la reincidencia, están incoados nuevos expedientes cuya sanción pudiera conllevar la pérdida efectiva del concesionario del puesto", apuntan desde el servicio de Patrimonio del Cabildo de Gran Canaria.

Gallinas y gallos

A este conflicto se suma un problema: la presencia constante de gallos y gallinas sueltas en la Cruz de Tejeda. Los animales acceden a los puestos, picotean alimentos y obligan a los dependientes a vigilar continuamente los productos, con el consiguiente riesgo sanitario. 

Puestos en la Cruz de Tejeda con productos foráneos.

Puestos en la Cruz de Tejeda con productos foráneos. / LP/DLP.

La competencia en este caso recae en el Ayuntamiento de Vega de San Mateo, al que ya se ha trasladado un escrito formal, en el que se denuncia "una invasión de gallinas" que "pican la fruta, los dulces o el pan" y dejan sus excrementos alrededor, lo que puede generar "infección" para los alimentos. “No son de nadie, nadie se hace cargo”, denuncian. Sin embargo, desde el Consistorio aseguran que no tienen conocimiento sobre este asunto.

En este sentido, el alcalde de Tejeda, Francisco Perera, considera que la proliferación de gallos y gallinas en la Cruz de Tejeda se ha convertido en un problema que va más allá de lo anecdótico y plantea riesgos, tanto para la seguridad vial como para la salud pública. Según explica, la presencia de estas aves obliga a los vehículos a frenar de forma constante y su número no deja de aumentar, alimentadas por los restos de comida que arrojan los visitantes.

El alcalde recuerda que en el pasado, en Tejeda fue necesario contratar a una empresa para retirar a los animales ante las quejas vecinales. Desde entonces han ido proliferando en el término de San Mateo y ha alcanzado un punto en el "molesta". A su juicio, aunque reconoce que para algunos turistas pueden resultar un atractivo, la situación resulta especialmente preocupante, ya que “sanitariamente no deberían estar permitidos” y podrían convertirse en un foco de infección, más aún cuando algunas personas se acercan a tocarlas.

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