El «calvario» de José Antonio en el Hospital Insular de Gran Canaria: «La espera aumenta el riesgo»
El paciente, de 85 años y con alzhéimer, fue diagnosticado de una fractura de cadera el 8 de enero y aún no ha sido intervenido

José Antonio Cabrera, en su habitación del Insular, en una imagen cedida por la familia para denunciar la situación / LP/DLP
La familia de José Antonio Cabrera, un paciente de 85 años con enfermedad de Alzheimer y diversas patologías osteoarticulares y cardíacas, denuncia «el calvario» que sufre el octogenario desde hace más de diez días en el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, tras ser diagnosticado de una fractura de cadera.
Según relata su yerno y guardador de hecho, Orlando González, los acontecimientos se remontan a la noche del 7 de enero, cuando el anciano sufrió una caída en su domicilio, situado en el municipio grancanario de Telde, pocos minutos después de haber sido trasladado en ambulancia desde el citado centro hospitalario, donde había pasado todo el día en Urgencias por una hernia inguinal.
González asegura que a lo largo de esa jornada el paciente estuvo solo, a pesar de estar acreditado por el Servicio Canario de la Salud (SCS) con el código AA, que contempla la necesidad de acompañamiento y una reducción de los tiempos de espera. «No recibimos ningún tipo de información sobre su estado hasta pasada media hora después de que recibiera el alta, y tras insistir mucho en hablar con la médica responsable», afirma.
Al día siguiente, el 8 de enero, después de comprobar que no podía moverse de la cama como consecuencia de la caída, la familia decidió llamar al 112. Para más inri, la llegada de la ambulancia se demoró varias horas. ¿El motivo? Tal y como explica su yerno, la saturación del servicio de Emergencias, sobre todo en el área sur de la Isla. «Fue necesario que intervinieran los bomberos para poder trasladarlo hasta la ambulancia», comenta.
Urgencias
Tras pasar horas en el servicio de Urgencias del Insular, el paciente recibió el diagnóstico de la fractura de cadera, y su familia dio el consentimiento para que fuera intervenido. Después, fue derivado a la zona de Transición, a la espera de que se liberara una cama en la planta de Traumatología.
El 9 de enero, un anestesiólogo determinó que era necesario realizar un ecocardiograma y que fuera valorado por un cardiólogo, por lo que sus familiares tampoco dudaron en dar su autorización. A partir de ese momento, se inició un período de incertidumbre.
«A pesar de solicitar información de forma reiterada, no recibimos una comunicación médica concreta hasta el 13 de enero», apunta González. Para lograrlo, fue necesario acudir al servicio de Atención al Paciente, a la Subdirección médica y recorrer distintos servicios del hospital.
Cuando por fin consiguieron hablar con el traumatólogo responsable, el facultativo decidió incrementar la dosis de analgésicos, pues el anciano sufría dolores intensos y la medicación pautada hasta entonces había sido insuficiente.
José Antonio Cabrera permaneció en la zona de Transición hasta el 14 de enero, en unas condiciones que su yerno califica de «nefastas», con camillas amontonadas en los pasillos y sin suministro suficiente de agua embotellada para los pacientes. Además, tampoco recibió la visita de otro médico, y su familia solo recibía información por parte del personal de enfermería.
Por fin, ese día le hicieron el ecocardiograma, y por la noche fue derivado a la planta de Traumatología. Ahora bien, según González, el paciente aún no ha sido intervenido y los problemas de comunicación persisten. «Aunque los derechos del paciente respaldan que tiene que haber un médico asignado para que se comunique con los acompañantes, cada día hay uno distinto. Ya sabemos que tanto cardiología como anestesiología han dado el visto bueno para que sea intervenido, pero de momento, no sabemos cuándo lo van a operar», lamenta.
Turnos para cuidarlo
Mientras tanto, el paciente continúa con muchas molestias, se encuentra desorientado y su familia tiene que hacer un esfuerzo casi titánico para poder turnarse los cuidados. «Tenemos que dosificar muy bien tanto los días de permiso que nos corresponden como los días de vacaciones. Mi pareja tiene reconocida una gran invalidez y no siempre tiene energía suficiente, por lo que hemos organizado turnos entre una de mis cuñadas, mi hija y una sobrina que vino de Barcelona, pero que ya se ha tenido que marchar», indica Orlando González.
Como consecuencia de permanecer tantos días en cama, el anciano ya presenta una úlcera en un pie y otra en la zona del sacro. «Esto irá cada vez a más. No hay que olvidar que, teniendo en cuenta su edad, el hecho de no haber sido intervenido en las primeras 48 horas después de la fractura de cadera aumenta el riesgo de complicaciones y comorbilidades», recuerda su yerno.
La familia ya ha presentado una reclamación formal en Atención al Paciente, que ampliará a lo largo de los próximos días, y no descarta recurrir a la vía judicial. De hecho, ya ha recibido asesoramiento por parte de una abogada.
«Hay auxiliares y personal de enfermería maravillosos, pero algunos dejan mucho que desear. Hace unos días, en lo que iba detrás de los médicos para que nos dieran información, llegó mi sobrina a la habitación de mi suegro y lo encontró con la pierna –en la que tiene la cadera rota- colgando, porque le habían bajado una de las barras laterales de la cama», señala.
A juicio de Orlando González, el episodio que les ha tocado vivir no es un hecho aislado, sino una situación recurrente. «Según la Secretaría de la Subdirección Médica, la intervención se ha demorado por cuestiones de saturación, pero esto es algo que ya se ha cronificado. También se producen muchos fallos en la atención a los pacientes, se retrasan mucho las pruebas y existe un grave problema con la comunicación», asevera González, que reclama celeridad para que su suegro sea operado.
Desde el complejo de referencia del área sur de la Isla comunicaron ayer que el paciente tiene programada su intervención para este martes. Las mismas fuentes explicaron que fue necesario reprogramar la fecha del procedimiento quirúrgico la pasada semana por la sobreocupación hospitalaria. Asimismo, trasladaron sus disculpas tanto al afectado como a sus familiares.
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