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Melones de falsa bandera: productores denuncian la entrada en Gran Canaria de fruta brasileña bajo una etiqueta española

El sector lleva el fraude, que alcanza las 60 toneladas a la semana, a la Delegación del Gobierno y el Seprona

Algunas de las cajas de melones.

Algunas de las cajas de melones. / LP / DLP

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Javier Bolaños

Javier Bolaños

Las Palmas de Gran Canaria

Productores de fruta denuncian ante la Delegación del Gobierno y el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil la supuesta entrada ilegal de melón importado de Brasil, cuyo etiquetado se ha podido cambiar para que aparente tener su origen en la huerta de Almería, que dejó de cultivar a comienzos de diciembre. El colectivo calcula que se están introduciendo en el mercado local unas 60 toneladas cada semana tanto en Gran Canaria, como en Lanzarote, Fuerteventura y Tenerife, «falseándose datos referentes a la trazabilidad».

El fraude consiste en importar el melón de origen brasileño a España y, posteriormente, cambiarlo de caja, modificar el etiquetado y la trazabilidad del producto, y hacerlo pasar como melón de origen nacional.

En la denuncia se detalla que en la documentación de trazabilidad correspondiente al origen de las producciones mencionadas se designa Almería (Andalucía) como lugar de producción, hecho que «es absolutamente falso, ya que nos consta que desde principios del mes de diciembre se terminaron las últimas producciones de melón de esta provincia en particular y de todo el territorio peninsular». En este sentido, la denuncia añade que la importación de Brasil «vulnera la Orden 12 de marzo de 1987 que regula la entrada en Canarias de productos vegetales. Que se puede comprobar fácilmente que las explotaciones agrícolas, designadas en los cuadernos de campo, donde presuntamente se han producido estas frutas, ni han tenido producciones que se hayan podido recolectar en estas fechas, ni tampoco pueden producir los volúmenes de rendimiento que se están declarando».

Plagas

«Se trata de unos hechos muy graves, que además de poner en riesgo la entrada de plagas a Canarias, constituyen una amenaza al campo canario y genera una distorsión de competencia justa entre los importadores. Aquellos importadores que cometen fraude tienen ventajas sobre los que están al lado de la producción local y cumplen las normas, algo que es intolerable», según manifiestan productores vinculados a la Asociación de Trabajadores de la Tierra Canaria (Atratican), que han decido poner el caso en manos de la Guardia Civil y de la Delegación del Gobierno en Canarias, ante de remitirlo a la Fiscalía, para que lleguen al fondo de este presunto fraude, relacionado con la importación ilegal de melón de origen brasileño a Canarias, y cortarlo así de raíz.

El sector recuerda que existen precedentes similares en los que los importadores han terminado enfrentándose a los delitos contra la salud pública, falsedad documental, la propiedad industrial (marcas) y el medio ambiente.

La denuncia señala que desde hace algunas semanas se constancia de que, a través de los puertos de Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura y Tenerife, se están realizando importaciones de melones desde la Península al archipiélago canario de forma irregular, falseándose datos referentes a la trazabilidad.

Fuentes del sector estiman que están importando a través de las distintas puertas de entrada marítima de manera ilegal más de 60 toneladas cada semana. En este sentido, tiene conocimiento que el Punto de Inspección Fronteriza (PIF) ya ha rechazado algunas partidas durante algunos de los controles que lleva a cabo, «por contener información incompatible con la verdad y ser totalmente incongruente». Como ejemplo, el sector apunta que se han pretendido introducir 20.000 kilos de melones que supuestamente provenían de una finca en Almería, que apenas cuenta con una superficie de 900 metros cuadrados.

Competencia desleal

En la denuncia se alerta de que se está creando una situación de riesgo para la salud pública y se está generando una amenaza para la sanidad vegetal y el medio ambiente «ya que puede dar lugar a la entrada de plagas» que pueden alterar el ecosistema.

Además, «esta situación nos ocasiona graves perjuicios económicos, ya que este producto importado de forma fraudulenta distorsiona de forma injusta e ilegal la competencia», pidiendo que se realicen inspecciones en origen y en destino para que se actúe.

De igual forma, alertan de que esta sucediendo el mismo problema con otros productos como es el caso del aguacate y la piña tropical. Y que «la reciente firma del acuerdo entre la UE y Mercosur puede generalizar esta práctica».

«Los productores hemos dicho ¡basta ya! Y están trabajando para poner freno a esta situación, que puede amenazar nuestro futuro. Este fraude es relativamente sencillo de comprobar ya que una simple comprobación de un balance de masas afloraría que no pueden casar la compra de melón nacional con la venta del mismo, lo cual incluso podría traer consecuencias y derivadas desde el punto de vista de la Agencia Tributaria», señalan.

Hoteles en el ojo del huracán

Además, los denunciantes amenazan con hacer público el nombre de las empresas que están cometiendo este fraude y que «campan a sus anchas con absoluta impunidad». En este sentido remarcan que para que exista un comercio justo «es necesario que todos cumplan las mismas reglas de juego y tenemos que perseguir a los defraudadores». Pero, sobre todo, tienen previsto llevar el caso a los juzgados para evitar que se repita.

El colectivo anuncia que se pondrán en contacto con los clientes finales de estos productos, «fundamentalmente cadenas hoteleras de gran prestigio», para hacerles saber que están comprando productos importados ilegalmente y poniendo en riesgo la salud de los consumidores, puesto que como todo el mundo sabe la producción extracomunitaria no está sometida a los mismos controles de seguridad alimentaria e incluso se usan pesticidas y productos fitosanitarios prohibidos en la Unión Europea».

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