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Morales rechaza más energía fósil en Gran Canaria para evitar apagones como el de La Gomera

El presidente del Cabildo hace un llamamiento al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para que se replantee la autorización de nueva capacidad de generación térmica en los sistemas eléctricos isleños

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, el consejero de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento, Raúl García Brink, y el director insular de Energía y Clima, Alexis Lozano.

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, el consejero de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento, Raúl García Brink, y el director insular de Energía y Clima, Alexis Lozano. / David Delfour / Cabildo de Gran Canaria.

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Iván Alejandro Hernández

Iván Alejandro Hernández

Las Palmas de Gran Canaria

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha hecho un llamamiento al Ministerio de para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) para que se replantee su concurso de concurrencia competitiva, publicado el 4 de julio de 2024, para introducir nueva capacidad de generación térmica fósil en sistemas insulares y evitar los ceros energéticos como el del pasado domingo en La Gomera. "Estamos convencidos de que va a generar una enorme contestación social y un rechazo institucional", expresó Morales.

Durante una de prensa, en la que estuvo acompañado por el consejero de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento, Raúl García Brink, y el director insular de Energía y Clima, Alexis Lozano, Morales aseguró que se pretenden instalar 302 megavatios de potencia térmica para 2028 en Gran Canaria. "Es una cifra muy relevante en un sistema insular y va condicionar la evolución del sistema durante décadas", agregó Morales, quien aseguró que ya han trasladado esta cuestión al propio Miteco. El proceso aún encuentra en proceso de resolución de ofertas, pero teme que se trate de introducir una planta convencional térmica en el Puerto de La Luz y de Las Palmas o en su entorno.

"Los 302 megavatios se asignan al territorio insular en su conjunto y el entorno del Puerto de Las Palmas está incluido como posible emplazamiento. No hay una decisión cerrada, pero la posibilidad existe. Y aquí queremos ser claros: Gran Canaria no va a aceptar nuevas generaciones térmicas en el entorno de la capital, ni en el puerto ni en las áreas colindantes. Gran Canaria no quiere nuevas plantas de generación térmica teniendo alternativas como las energías limpias y apoyándonos en un sistema de almacenamiento a partir de 2027 como el Salto de Chira", ha reiterado Morales. 

Más flexibilidad

Aunque la resolución depende del Estado, Morales subrayó que esta convocatoria afecta “de lleno” a Gran Canaria y obliga al Cabildo a fijar una posición clara, tanto ante el Ministerio como ante la ciudadanía. En este sentido, considera que la introducción de más generación fósil en la isla responde a "un modelo del pasado", pensado para sistemas con baja penetración renovable y sin almacenamiento, un escenario diferente al de la realidad actual de la Isla, que cuenta con un 26% de penetración de renovables y apuesta por el almacenamiento para dotar de flexibilidad al sistema.

"Este enfoque podría haber tenido sentido en el pasado, cuando la prioridad era exclusivamente garantizar el suministro, pero no responde al escenario actual de Gran Canaria, con más renovables, más vertidos y una necesidad evidente de flexibilidad y almacenamiento", expuso Morales. A su juicio, las plantas de generación fósil, al estar en funcionamiento de forma constante, son rígidas y no permiten flexibilidad en el sistema, por lo que en momentos de alta producción renovable (cuando hay mucho viento o sol), esta no se puede introducir y se desaprovecha, es decir, se producen los vertidos.

Inversiones en renovables

Frente a ello, aboga por favorecer un sistema en el que se puedan desarrollar las renovables, un escenario en el que el almacenamiento resulta imprescindible. Porque en la realidad actual, el principal problema no es la falta de fuentes limpias para generar electricidad, sino la incapacidad para gestionarla de forma que pueda atender la demanda. "La prueba más clara es que en determinados periodos hemos llegado a verter más del 20% de las renovables que se producen en la Isla. Cuando hablamos de vertidos, no hablamos de un fallo de las renovables, sino de un fallo en el sistema, que no cuenta con la suficiente flexibilidad para absorber", explicó Morales.

El presidente advirtió además de las consecuencias económicas de la incertidumbre actual, con promotores que ya están posponiendo inversiones en renovables, lo que supone frenar empleo y oportunidades de futuro. "Esta isla apuesta por más almacenamiento, más flexibilidad y menos generación fósil rígida. Solo así podremos reducir vertidos, garantizar la seguridad del suministro, proteger nuestros entornos urbanos y avanzar de forma efectiva hacia un sistema eléctrico descarbonizado y sostenible", concluyó Morales.

Un barco de seguridad al sistema energético

Además de la convocatoria del Miteco, Morales recordó que otras de las soluciones para hacer frente a los ceros energéticos parte del Gobierno de Canarias y consiste en contar con plantas que solo entrarían en funcionamiento cuando se produjeran los apagones. A modo de parche de seguridad, Gran Canaria contaría con un barco en el Puerto de La Luz y de Las Palmas que permitiría aportar potencia firme de forma inmediata.

Se trata de una medida con una duración prevista de tres años a partir de su puesta en marcha, y prorrogable, a la espera de que la central de Salto de Chira pueda entrar en funcionamiento. Es decir, no condiciona el futuro de la generación eléctrica en una isla con centrales térmicas obsoletas, pero que aún no cuenta con la capacidad de almacenamiento necesaria para dotar de flexibilidad al sistema y evitar los vertidos de fuentes limpias en la red.

"Es una alternativa que solo entraría en funcionamiento en el momento en el que se produjera un incidente como el de La Gomera", recalcó Morales, una situación de la que no es ajena ninguna de las islas debido a la fragilidad de su sistema eléctrico, condicionado por la falta de un colchón de generación inmediata, el retraso histórico en nuevas infraestructuras, el crecimiento de la demanda energética, así como la intermitencia de las renovables.

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