Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Gran Canaria aún depende en más de un 70% de combustibles fósiles para generar electricidad

La penetración de renovables supera el 20%, con la eólica a la cabeza, y el presidente del Cabildo reclama que se fomenten más inversiones en fuentes limpias en lugar de perpetuar el modelo de generación térmica

Central térmica de Jinámar.

Central térmica de Jinámar. / Andrés Cruz

Iván Alejandro Hernández

Iván Alejandro Hernández

Las Palmas de Gran Canaria

El 77% de la demanda eléctrica de Gran Canaria se cubre con combustibles fósiles, un modelo que el presidente del Cabildo, Antonio Morales, ha vuelto a cuestionar públicamente al rechazar la instalación de nuevas centrales térmicas en la isla, como plantea el concurso de concurrencia competitiva impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica para evitar apagones en los sistemas insulares.

Los datos del Anuario Energético de Canarias 2023, últimos disponibles, refuerzan el posicionamiento del gobierno insular. La demanda eléctrica de Gran Canaria se situó en torno a los 3.250 gigavatios hora (GWh), con un crecimiento del 3,8% respecto al año anterior, y su cobertura siguió dependiendo mayoritariamente de centrales térmicas alimentadas por derivados del petróleo, que expulsan dióxido de carbono a la atmósfera.

En concreto, la generación térmica aportó 2.562 GWh, principalmente desde las centrales de Barranco de Tirajana, con una potencia neta total de 646,26 MW, y Jinámar, de 259,99 MW. Estas infraestructuras cuentan con la mitad de sus grupos obsoletos, es decir, que han superado su vida útil al pasar en algunos casos los 50 años de antigüedad. Dentro de las que permanecen operativas, el ciclo combinado volvió a ser la tecnología dominante, responsable de más del 70% de la producción térmica.

Se trata de grupos que deben estar en funcionamiento constantemente: uno opera mientras otro se mantiene conectado a la red por si falla el primero y no se puede reducir su potencia. Esto implica que siempre hay una cantidad de energía eléctrica en el sistema producida por las centrales térmicas, que limitan la entrada de otras fuentes como las renovables.

Este peso y rigidez del modelo convencional es precisamente uno de los argumentos esgrimidos por Morales, que este 20 de enero reiteró su oposición a que Gran Canaria siga reforzando su seguridad energética mediante nuevas infraestructuras térmicas. El presidente insular defendió que la solución para evitar apagones no pasa por ampliar el parque fósil, sino por acelerar la implantación de renovables, el almacenamiento energético y la modernización de la red.

Renovables al alza

El Anuario refleja avances, aunque todavía limitados, hacia las renovables. En total, la cobertura de 765 GWh de la demanda eléctrica procedió de fuentes limpias, es decir, alcanzó el 23% del mix en el sistema, lo que sitúa a la Isla en la segunda que más genera con estas tecnologías en el Archipiélago, solo por detrás de El Hierro. Pero Gran Canaria cuenta con más capacidad. De hecho, dispone de 395 MW de potencia renovable instalada, el 27,8% del total insular, frente a 1.024 MW fósiles, principalmente de energía eólica.

Los molinos de viento, con 295 MW ubicados en su mayoría en el sureste, convierten a la isla en la líder del Archipiélago, al concentrar el 46,2% de toda la potencia eólica de Canarias, mientras que la fotovoltaica continúa creciendo de la mano del autoconsumo, con más de 5.400 instalaciones activas.

Pese a ello, la producción renovable solo cubrió algo menos de una cuarta parte de la demanda y raramente puede crecer, dado que los picos de sol o viento no pueden ser absorbidos por un sistema copado por combustibles fósiles y deben verterse. Este fue uno de los principales argumentos esgrimidos por Morales para insistir en la necesidad de mayores inversiones que permitan reducir la dependencia de los combustibles fósiles sin comprometer la seguridad del suministro, principalmente con almacenamiento que permita dotar de mayor flexibilidad al sistema, como la central hidroeléctrica Salto de Chira.

Emisiones elevadas

Además, el actual modelo energético tiene un impacto directo en las emisiones. En 2023, las centrales térmicas de Gran Canaria generaron 1,8 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, con el ciclo combinado como principal emisor. El gasóleo y el fuelóleo concentraron la mayor parte de estas emisiones, situando a las centrales térmicas entre los principales focos contaminantes del Archipiélago, solo por detrás del transporte.

En este contexto, el presidente del Cabildo ha advertido de que apostar por nuevas centrales térmicas supone consolidar un modelo incompatible con los objetivos climáticos, además de prolongar la dependencia exterior de la isla en un escenario de transición energética que considera irreversible.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents