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Adiós al negocio de Pepe Julio, la última tienda de 'aceite y vinagre' que resistía en Firgas

La icónica tienda de Pepe Julio Arencibia Arencibia, ubicada al final del Paseo de Canarias, cierra este jueves por jubilación tras casi 100 años de historia en Firgas y una vida dedicada al comercio de proximidad

Cierra la icónica tienda de 'aceite y vinagre' de Pepe Julio Arencibia Arencibia

La Provincia / Andrés Cruz

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Firgas

Firgas despide a su último negocio de proximidad. Tras casi 100 años abierta al público, la tienda de 'aceite y vinagre' de Pepe Julio Arencibia Arencibia echa el cierre por jubilación, llevándose consigo una parte de la historia del municipio y las anécdotas de quienes compartieron tantos años entre familia.

«Me duele dejarla. Esto es mi vida», reconoce mientras atiende a sus últimos clientes. Este pequeño templo gastronómico, ubicado al final del Paseo de Canarias, comenzó su andadura en el año 1927 con el tío de Pepe, Panchito 'El Nuestro', aunque años después sus padres se encargaron del negocio. Fue en 1981cuando Pepe comenzó a trabajar en la tienda con su madre Lolita, quien estuvo hasta su fallecimiento, con 88 años, llevando las cuentas a mano entre plátanos, pan y laterío, un cuaderno de hojas que aún permanece en el poyo del local.

Lugar de encuentro para los vecinos y vecinas

Testigo del cierre de una decena de comercios locales en Firgas, la tienda de la familia Arencibia resistió durante décadas ante la presión de las grandes cadenas de supermercados, una supervivencia ganada a pulso gracias a su cercanía, su trato trato familiar y, como reconoce la clientela, el carácter tan peculiar de Pepe Julio que es ya un símbolo indiscutible del negocio. «Si yo le pregunto por algo que no tiene en la tienda, él al día siguiente me lo trae», explica su clienta María del Rosario Marrero, que aprecia la dedicación en su trabajo.

Pepe Julio Arencibia Arencibia atiende a una clienta en su tienda de "aceite y vinagre" en Firgas.

Pepe Julio Arencibia Arencibia atiende a una clienta en su tienda de "aceite y vinagre" en Firgas. / ANDRES CRUZ

Asimismo, Pepe reconoce que para él trabajar en su negocio no es un trabajo, sino 'un juego'. «A mí me enseñaron para esto. Yo estoy aquí todos los días, incluido los festivos y para trabajar aquí tienes que tener mucho tacto y mucha idea. Esta es mi casa».

La tienda abrió en 1927 de la mano del tío de Pepe Julio, Panchito ‘El Nuestro’

Sin embargo, más allá de un comercio, la conocida tienda de la esquina del último escudo fue un punto de encuentro para los vecinos y vecinas que acudían allí no solo para comprar, sino para construir comunidad. Entre tantas anécdotas que comparte Pepe, recuerda la época en la que su tienda contaba con un pequeño bochinche, hoy en el recuerdo del mostrador donde despacha los embutidos.

Un "adiós" festivo

Con 45 años de trabajo y dedicación a sus espaldas, Pepe Julio Arencibia Arencibia confiesa que cierra la tienda a regañadientes. «Con 63 años intenté jubilarme, pero cuando estaba en la gestoría con todos los papeles me arrepentí y me di la vuelta. Si fuera soltero, seguiría trabajando», relata a sus 68 años.

Un momento de la despedida.

Un momento de la despedida. / LP/DLP

La tienda estará abierta al público hasta este jueves con todos sus productos en liquidación. No obstante, a pesar del sabor amargo de una despedida, este sábado Pepe Julio y su familia organizan una gran fiesta para cerrar la tienda por todo lo alto que comenzará a las 14:00 horas y se prolongará a lo largo de la tarde.

«Con 63 años intenté jubilarme, pero me arrepentí cuando tenía todo arreglado»

Sin relevo generacional, el cierre de esta ya emblemática tienda de Firgas no solo pone de manifiesto el fin de un modelo de negocio que tiene los días contados en Gran Canaria, sino una forma de compartir entre la comunidad y crear espacios de reunión, así como poner en valor lo local.

Pepe Julio Arencibia Arencibia prepara los voladores para festejar el final de su vida laboral.

Pepe Julio Arencibia Arencibia prepara los voladores para festejar el final de su vida laboral. / ANDRES CRUZ

Aunque de forma inconsciente, hoy los negocios locales, como los de Pepe Julio, construyen un legado histórico que forma parte del patrimonio cultural y de la memoria colectiva de quienes lo erigieron.

El comercio de proximidad en Gran Canaria, en peligro de extinción

Los comercios de proximidad o comercio 'al por menor' son negocios que en las últimas décadas han visto mermada su actividad en Canarias debido a la aparición de las grandes superficies. Sin embargo, desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, fue la principal unidad de transacción comercial.

Como explica un estudio desarrollado por el Fondo para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC), estas tiendas se caracterizan principalmente por ser regentadas por una unidad familiar, abastecer a una comunidad local, tener un horario amplio y su utilidad como punto de encuentro y socialización.

No obstante, su presencia en los barrios y pueblos de la isla ha disminuido. A día de hoy, la Carta etnográfica de Gran Canaria tiene catalogadas 103 tiendas de 'aceite y vinagre', pocas de ellas aún abiertas y tantas otras que no se pudieron incluir en el inventario.

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