Rafael Vicente Armas Rodríguez, patriarca de una saga de emprendedores
En los años 70 se introdujo en la industria hotelera en Maspalomas y su experiencia en TV Globo en Brasil hace que trabaje también en joyerías, discotecas, tablaos flamencos y salas de fiesta

Rafael Vicente Armas Rodríguez.

Rafael Vicente Armas Rodríguez nació, por casualidad, en el primer Hospital San Roque de Santa María de Guía el 20 de septiembre de 1946, por lo que cuenta con unos joviales y envidiables 79 años. Por casualidad decimos, porque su madre se puso de parto en la aislada playa de Güigüí, ahora un santuario natural protegido, la trasladaron en falúa hasta La Aldea y, al complicarse el parto por ser prematuro, la llevaron a Guía; al no llevar la parturienta un zapato adecuado, le compraron unos y cuando el doctor vio la caja dijo que no la tiraran por si la necesitaba para depositar el feto. Y, evidentemente, no fue necesario.
La vivienda familiar la tenían en Las Palmas de Gran Canaria, ya que su padre trabajaba en una empresa americana de carpintería, pero Rafa, de niño, prefirió vivir con su abuelo en La Aldea de San Nicolás. Por motivos laborales se traslada toda la familia a África -Villa Cisneros- y cuando Rafa tenía unos 13 años, habiéndosele ofrecido a su padre trabajar en Brasil, hacía allí se trasladó la familia, concretamente a Guanabara, estado que acabó fusionándose con el actual de Río de Janeiro.
Durante su estancia en Brasil trabajó para TV Globo, cadena de televisión brasileña, en el departamento de escenografía y diseño y se formó en decoración y en el manejo de materiales diversos que marcaron su futuro creativo, llegando a dominar y aficionarse al Land-Art, el arte efímero.
Cuando cumple los 21 años, Rafa se viene a España, para incorporarse a filas antes de que lo declararan prófugo, así fue que conociéndose su regreso en el muelle le esperaba la Policía Militar. Terminado el Servicio Militar y con los sacos de café que le enviaban sus padres desde Brasil, los distribuía, empaquetaba y vendía, llegando a ganar más dinero de esa manera que, lo que ganaban sus padres en el país ‘brasileiro’.
Si acaso fueran sus años jóvenes en Brasil los que le inyectaran a Rafael Vicente el ritmo y la pasión por la música, por lo que no fue casual que entrara a formar parte, como uno de los fundadores, de la popular Orquesta Los Grajos, de La Aldea de San Nicolás, que nace en 1966 y cosecha toda clase de éxitos en la isla de Gran Canaria, actuando también en varias islas del Archipiélago.
Matrimonio y familia
Contrae matrimonio con quien fue se única novia y actual esposa: doña Rosa González Alonso. En el año 1972 fijan su domicilio en La Aldea de San Nicolás, desde allí a Escaleritas, en Las Palmas de Gran Canaria y a continuación a Playa del Inglés-Maspalomas, en los apartamentos Las Olas y, definitivamente, se trasladan a la urbanización Las Palmeras de San Fernando de Maspalomas, donde tienen su residencia actual que disfrutan junto a sus hijos: Oliver, Paulo y Eduardo y, sus nietos Andrea, Liam, Indira, Daniel y Martín.
Se introdujo en la industria hotelera y trabajó durante muchos años para una empresa alemana de mano del canario/alemán don Javier León Sosa y recuerda que el primer trabajo que se le encomendó fue diseñar y colgar de una farola un cartel que decía «en este lugar se construirá el Hotel Escorial», el actual Hotel Bull Escorial & Spa de Playa del Inglés-Maspalomas.
Rafael ingresó en los años 80 como técnico electricista en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana hasta su jubilación en el año 2010
Su experiencia en TV Globo hace que trabaje también para varias joyerías de alto standing en Maspalomas y en decoración, montajes eléctricos y de sonido en discotecas, tablaos flamencos y salas de fiestas de la zona, sirviéndole de introductor en este mundo don Andrés Martínez, emprendedor en toda clase de trabajos que generaba la época dorada de la ‘noche maspalomera’ de las décadas de los 70 y 80 del siglo XX, por ejemplo en las salas de fiestas Tamango, Happy Night, Aladinos… y en los años 80 ingresó como técnico electricista en el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana hasta su jubilación en 2010.
Su esposa en cuanto a la emprendeduría familiar, tal para cual, pues monta una tienda -North Shore- especializada en tablas de surf y ropa deportiva y la mantiene durante treinta años con notable éxito entre la población juvenil del sur grancanario y la cierra nada más jubilarse.
A todo esto, no hemos hecho nada más que empezar, pues con la experiencia adquirida a lo largo de tantos años, sobre todo en Brasil, se le fue llenando una mochila de un contenido basado en arte, creatividad e impronta, pero también de generosidad para compartir sus conocimientos y habilidades.
Rafael Vicente pone su experiencia vital y su talento artístico al servicio de la comunidad, convirtiéndose en un referente de saber compartido, prestándose a colaborar con asociaciones y comisiones de fiestas y con el propio Ayuntamiento, creando carretas para romerías -célebres fueron las de la Romería del Pino- decoraciones de escenarios, carrozas para el Carnaval de Maspalomas, decorados escénicos para obras de teatro y otras actividades en el Centro Cultural Maspalomas, poniéndoles sonido e iluminación. Se implicó en muchísimos conciertos y grupos de rock locales (hasta cuatro llegaron a existir en San Bartolomé de Tirajana en la década de los 80) y colabora estrechamente también en las actividades organizadas para la recaudación de fondos para la construcción de los templos parroquiales del Tablero y San Fernando de Maspalomas.
Si acaso sea la Navidad la época donde el ingenio de Rafa se desborda; como ejemplo, las carrozas de muchas cabalgatas de Reyes y el gigantesco Belén que cada año realiza en su propio domicilio con temática específica; el de este pasado año lo dedicó a Spezia, un encantador pueblecito del norte de Italia.
Y bien, mientras todo esto pasaba, Rafael Vicente y Rosa González iban germinando la idea de dejar un legado que trascendiera más allá de ellos mismos. Y la empezaron poniendo sonido y música en plazas, parques y salones de todo el sur grancanario y de la zona turística de Maspalomas Costa Canaria con un amplificador no más grande que una mesa de noche, un par de bafles sobre un trípode de hierro y un par de micrófonos; nacía ‘RS-RAFA SONIDO’. Cuando crece considerablemente la demanda, le echa una mano su hijo Oliver, que se contagia de la profesión hasta convertirse en todo un ingeniero de sonido, arrastrando consigo a sus hermanos Paulo y Eduardo.
Hoy, junto a unos cuarenta colaboradores más (que conforman, literalmente una auténtica familia) se hacen llamar Audiovisuales Sonocom y de la mano de la era digital y las nuevas tecnologías, son un referente de la profesionalidad y la calidad en toda Canarias. Pero eso es otra gran historia.
Ahora mismo, jubilado y retirado de toda actividad, le llega a Rafa la oportunidad (y no la rechaza) de ser el protagonista de un spot publicitario de televisión anunciando una reconocida mortadela italiana; y así tenemos en nuestras televisiones al ‘chiquillo’ desinquieto que no piensa parar.
A la pregunta de ‘¿qué sentido tiene para usted poner su bagaje al servicio de la comunidad?’ Rafa nos responde: «Creo que el conocimiento y las habilidades, cuando se quedan sólo en lo personal, se empobrecen. En cambio, cuando se comparten, se transforman en algo útil; yo lo entiendo como una continuidad natural de lo vivido».
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