San Bartolomé de Tirajana
La vecindad de Juan Grande se planta: «Esto no es un punto limpio»
La Asociación de Vecinos Amurga-Juan Grande denuncia la acumulación de basura en los puntos de recogida y reclama un control más riguroso para proteger el entorno

Miembros de la Asociación de Vecinos Amurga-Juan Grande en la Plaza de La Era. / LP/DLP
Juan Grande suma un nuevo frente ambiental. El núcleo poblacional tirajanero convive con vertidos incontrolados de escombros en los puntos habilitados para la recogida selectiva. La Asociación de Vecinos Amurga-Juan Grande denuncia que estos espacios, pensados para el reciclaje, funcionan desde hace años como depósitos irregulares de restos de obras y enseres. «Esto no es un punto limpio», defiende Ana Demetrio, representante del colectivo.
Personas del propio municipio, vecinos de fuera e incluso empresas aprovechan la zona —aislada y sin iluminación— para dejar materiales de construcción, enseres, aceite usado y, en el peor de los casos, planchas de uralita. «En lugar de llevarlo al vertedero, ven más fácil tirarlo aquí», lamentan desde la asociación. En el núcleo existen dos espacios habilitados para depositar basura doméstica y reciclar vidrio, papel y plástico. La idea era concentrar la recogida para tenerla más organizada y controlada, una medida provisional que, según los vecinos, ha terminado cronificándose.
El estado de abandono, más allá de la basura
Aparte del vertido de escombros, la asociación denuncia el mal estado de los contenedores, así como la falta de acondicionamiento del espacio que propician suciedad y mal olor. La ubicación, abierta y expuesta al viento habitual en la zona, agrava el problema. Los contenedores descubiertos facilitan que parte de los residuos se dispersen por el pueblo. Para evitarlo, la asociación llevó a cabo la instalación de un vallado que redujera el arrastre de basura, una responsabilidad no deberían haber asumido, según explica Demetrio. Además del impacto visual, los vecinos mencionan problemas de salubridad, con presencia de pulgas y episodios puntuales de ratas.

Uno de los puntos habilitados para el acopio de residuos con la valla instalada por los vecinos y vecinas de Juan Grande. / LP/DLP
Desde Vecinos Amurga-Juan Grande reconocen que existe incivismo, pero consideran que la respuesta municipal es insuficiente. «La mayoría cumplimos, pero hacen falta medios», señala Loli Artiles, miembro de la asociación. Entre las medidas para mejorar el servicio, los vecinos proponen sustituir los contenedores por otros nuevos, alicatar la zona para facilitar el baldeo, adecuar el firme para que accedan bien los vehículos, establecer control de acceso e instalar cámaras de vigilancia.

Uno de los puntos habilitados por el acopio de residuos, cerca del colegio, en Juan Grande. / LP/DLP
El Consistorio estudia un traslado de los puntos
Desde el área de Limpieza Viaria y Recogida de Residuos, su responsable, Ruymán Cardoso, sitúa el origen del problema en el comportamiento incívico y explica que la Policía Local ha logrado identificar aproximadamente a un 20% de los infractores, en muchos casos gracias a la colaboración ciudadana, aunque reconoce que es imposible un control total. «No es un problema del servicio», añade.
Desde el colectivo reconocen que existe incivismo, pero consideran que la respuesta del Consistorio es insuficiente
Cardoso explica que se realiza entre una y dos actuaciones mensuales de retirada de escombros en la zona. Aunque este servicio no forma parte estricta de las competencias ordinarias, la empresa concesionaria recoge los residuos, se acopian de forma provisional y, posteriormente, se tramita su traslado a un ecoparque mediante contrato específico. Además, explica que el Consistorio estudia el posible traslado de los puntos en consenso con las partes implicadas.
Para la asociación el estado de abandono no se limita a la gestión de la basura: la pérdida de la farmacia, la ausencia de un médico fijo y la sensación de que las soluciones siempre son temporales son algunas de las demandas del colectivo. «La ley no puede estar en contra de la gente, sino a su servicio», reivindican. Los vecinos recuerdan que el pueblo convive en su entorno con instalaciones como el vertedero, la central térmica o las placas solares, que —aseguran— provocan tormentas de arena. «Estamos entre la playa y la cumbre, podría ser un entorno precioso, pero hay mucha dejadez», añaden.
Entre basura y escombros, la asociación reivindica un lugar que podría ser de encuentro y disfrute. Por ahora, la provisionalidad ha vencido al cuidado, pero los vecinos y vecinas no pierden la esperanza de que gestión y civismo finalmente vayan de la mano.

Vertido de escombros en Juan Grande. / LP/DLP
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