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Honores y Distinciones | Roque Nublo en el ámbito social

El modelo social de Grupo Envera: casi medio siglo de dar alas a la inclusión de personas con discapacidad en Canarias

La oenegé de Carrizal suma 5.000 personas atendidas y 56 trabajadores con discapacidad en Gran Canaria. El Cabildo les otorga el Roque Nublo en el ámbito social

Un niño de la Asociación de Empleados de Iberia Padres de Personas con Discapacidad, junto a un avión

Un niño de la Asociación de Empleados de Iberia Padres de Personas con Discapacidad, junto a un avión / lp/dlp

Las Palmas de Gran Canaria

Casi medio siglo de acompañar a quienes más lo necesitan. Esa es, resumida en una línea, la historia de vida de Grupo Envera. Una trayectoria que el Cabildo de Gran Canaria reconoce con el Roque Nublo en el ámbito social, el galardón que la institución insular otorga a quienes han construido algo que merece perdurar en la sociedad.

Detrás de su noble filosofía hay mucho más: 5.000 personas atendidas al año, 56 trabajadores con discapacidad contratados en la isla, una sede en Carrizal levantada desde cero, y una historia que tiene su origen a finales de los años 70, labrada por un puñado de empleados de Iberia que tenían hijos con discapacidad y que decidieron que la administración no podía asumir por sí sola toda la responsabilidad en atención integral.

En 2027, Grupo Envera cumplirá sus bodas de oro con la inclusión. Medio siglo de brindar apoyo a personas que la sociedad, durante demasiado tiempo, prefirió no ver. El reconocimiento del Cabildo es una ‘palmadita’ que congratula y les empuja a seguir. Así lo entiende Marta Cacho, directora territorial de Envera en Canarias y presidenta de la Asociación de Centros Especiales de Empleo de Iniciativa Social de Canarias: «Es un honor, pero por otro lado es también una responsabilidad. Si nos lo conceden es porque hemos demostrado que de verdad impulsamos la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad», defiende.

Orígenes

En 1977, un grupo de empleados de Iberia constituyó la Asociación de Empleados de Iberia Padres de Personas con Discapacidad, conocida por sus siglas como APMIB. La compañía aérea fue la palanca que lo hizo posible, prestando espacio y recursos para que las familias pudieran organizarse. Y así fue como impulsaron talleres en los que se confeccionaban los patucos regalados en clase business que nadie asociaría jamás con una historia de inclusión laboral.

Uno de los talleres de Grupo Envera.

Uno de los talleres de Grupo Envera, en su Centro Especial de Empleo. / lp/dlp

Además de la beneficencia, la oenegé sin ánimo de lucro inserta en el mundo laboral a sus trabajadores, como en labores de parques y jardines municipales. Por otro lado, la lista de empresas que confían sus encargos a las instalaciones de Envera Gran Canaria es larga: Leroy Merlin, Binter, Martínez Cano, empresas del grupo ENAE, Arehucas... El recorrido habitual es siempre el mismo: la empresa da el paso, trabaja con Envera, y no se arrepiente. «La barrera principal está en el concepto que tenemos de la discapacidad», reconoce Cacho. «A veces les cuesta asociar discapacidad y empleo. Hay que hacer a veces un trabajo de mentalizar también a los propios compañeros que van a tener en la empresa. Pero salvo esa barrera, yo creo que como sociedad lo vamos superando, vamos madurando», añade.

Aterrizaje en Canarias

Ya en 1981, gracias de nuevo al impulso de Iberia, se abrió la sede de Tenerife. Al año siguiente, en 1982, fue el turno de Gran Canaria. La llegada a las Islas significó que el modelo no solo funcionaba en Madrid, sino que podía trasplantarse a otras comunidades con sus propias lógicas, sus propias necesidades y resistencias. En Canarias durante los primeros años 80, la palabra «discapacidad» no estaba ni siquiera en el centro del debate público. Estaba, en el mejor de los casos, en sus márgenes.

Centro Especial de Empleo de Envera, en Gran Canaria.

Centro Especial de Empleo de Envera, en Gran Canaria. / lp/dlp

El centro ocupacional de la asociación Envera, radicado en Carrizal e inaugurado en 2019, constituye otra de sus patas de integración, en la que atienden a personas con discapacidad intelectual que tienen además algún grado de dependencia reconocida. Empezó con 30 plazas. En 2025, tras una obra importante que habilitó una planta entera nueva en el edificio, el número se duplicó hasta las 60. Las plazas están convenidas con el Cabildo de Gran Canaria, a través del Instituto de Atención Sociosanitaria, que las financia.

«El centro ocupacional no está enfocado tanto a la inserción laboral, sino a que esas personas mejoren o no pierdan el nivel de autonomía que tienen», explica Cacho. «Y eso se refleja en todos los ámbitos de tu vida», continúa. Entre las 60 plazas actuales, hay personas que han aprovechado los programas de formación para contribuir con un salario más en el hogar, y dos de ellas han conseguido ya un empleo ordinario.

Horizonte de 10.000

Actualmente, 56 personas trabajan en Envera Gran Canaria a través de esta fórmula, con sus contratos, nóminas, cotizaciones a la Seguridad Social y los mismos derechos laborales que cualquier trabajador. «Nuestro sueño sería que, en vez de atender ahora a 5.000 personas, pudiéramos atender a 10.000», explica la responsable. «Me encantaría que siguiéramos atendiendo a estas personas, porque hay veces que la administración no llega y somos nosotros los que de verdad damos asistencia a esas personas que de verdad necesitan esta ayuda. Y porque los conocemos desde la base: sabemos cómo hay que hacer las cosas. Eso es lo que nos hace diferentes», concluye.

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