Agaete, el pequeño pueblo de Gran Canaria que conquista el turismo rural mundial
La localidad canaria entra en la lista de los mejores pueblos turísticos del planeta gracias a su apuesta por la sostenibilidad, el paisaje volcánico y su identidad atlántica

Agaete recupera dos espacios libres para la ciudadanía en el Puerto de Las Nieves / LP/DLP
En un momento en el que el turismo mundial busca experiencias más auténticas y menos masificadas, un pequeño municipio del norte de Gran Canaria ha logrado captar la atención internacional. Agaete, con apenas unos miles de habitantes y un paisaje que mezcla montañas volcánicas, océano y agricultura tradicional, ha sido incluido en la iniciativa ONU Turismo Best Tourism Villages 2025, un reconocimiento que distingue a los pueblos que mejor combinan turismo sostenible, protección del patrimonio y desarrollo local.
Este programa internacional, creado en 2021 por la organización turística de Naciones Unidas, reconoce a destinos rurales que utilizan el turismo como herramienta para preservar su cultura, proteger el medio ambiente y mejorar la vida de sus habitantes. En la edición de 2025 han sido seleccionadas 52 localidades de todo el mundo entre más de 270 candidaturas procedentes de 65 países, según datos del propio organismo internacional.
Para España, la presencia de Agaete en esta lista supone reforzar el posicionamiento del país en el ámbito del turismo rural sostenible, un segmento que no ha dejado de crecer en los últimos años.
Ubicado en el noroeste de Gran Canaria, el municipio de Agaete es uno de esos lugares que parecen haber encontrado el equilibrio entre desarrollo turístico y vida local.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la localidad cuenta con alrededor de 5.500 habitantes, una cifra que refleja su carácter de comunidad pequeña, donde el visitante todavía puede sentir que llega a un lugar real y no a un escenario turístico.

El pueblo de Agaete, visto desde los restos del ingenio azucarero. / LP / DLP
Esa escala humana ha sido precisamente uno de los factores valorados por los expertos internacionales: el municipio ha logrado abrirse al turismo sin perder su esencia, manteniendo tradiciones agrícolas, arquitectura histórica y una relación estrecha con el paisaje.
En otras palabras, Agaete demuestra que el turismo rural no consiste solo en atraer visitantes, sino en proteger aquello que hace especial a un territorio.
El Valle de Agaete, uno de los paisajes agrícolas más singulares de Canarias
Uno de los grandes protagonistas del municipio es el Valle de Agaete, un espacio natural rodeado de montañas volcánicas donde todavía se conservan cultivos tradicionales.
Entre ellos destaca un producto muy poco común en Europa: el café de Agaete, cultivado en pequeñas fincas familiares gracias al microclima del valle. Esta producción artesanal es una rareza dentro del continente y se ha convertido en uno de los símbolos agrícolas del municipio.

Agaete pone en valor a las mujeres del café / José Carlos Guerra
Además del café, el valle mantiene cultivos históricos como naranjas, mangos o aguacates, lo que convierte el paisaje en una mezcla de agricultura tradicional, biodiversidad y turismo rural.
La apuesta por mantener estas actividades agrícolas ha sido clave para evitar la transformación masiva del territorio y preservar el carácter rural del municipio.
Puerto de Las Nieves, el rostro más icónico de Agaete
Si el valle representa el interior verde del municipio, el mar es su otra gran identidad.
El Puerto de Las Nieves, antiguo barrio marinero del municipio, se ha convertido en uno de los lugares más emblemáticos del norte de Gran Canaria. Sus casas blancas frente al océano, los restaurantes de pescado fresco y el ambiente tranquilo lo han transformado en un destino muy apreciado tanto por visitantes como por residentes de la isla.

José Pérez Curbelo
Desde este puerto también se observa uno de los símbolos geográficos más conocidos del municipio: el Dedo de Dios, una formación rocosa que durante décadas fue una de las siluetas más fotografiadas del archipiélago.
Aunque la naturaleza modificó parcialmente esta roca tras el paso de la tormenta tropical Delta en 2005, el lugar continúa siendo un referente paisajístico y cultural para los habitantes del municipio.
Además, las piscinas naturales volcánicas de la zona ofrecen una alternativa al turismo de playa convencional, permitiendo disfrutar del océano en un entorno integrado en la costa.
El Huerto de las Flores, un jardín botánico con más de un siglo de historia
Agaete también guarda sorpresas para quienes buscan algo más que mar y senderos. En pleno casco urbano se encuentra el Huerto de las Flores, un jardín botánico histórico con más de cien años de antigüedad.
Este espacio alberga especies tropicales y subtropicales de todo el mundo, introducidas a finales del siglo XIX cuando Agaete comenzó a atraer a viajeros europeos interesados en su clima y su paisaje.
Hoy el jardín se ha convertido en un pequeño oasis verde donde conviven palmeras, bambúes gigantes y árboles centenarios. Además de su valor botánico, funciona como espacio cultural y educativo, reforzando la idea de que el turismo puede convivir con la conservación de la naturaleza.
El turismo convive con la vida local
El reconocimiento internacional ha despertado el interés de muchos viajeros por descubrir Agaete, pero también ha generado curiosidad entre quienes buscan un lugar tranquilo para vivir.
El municipio mantiene un estilo de vida pausado, con mercados locales, rutas de senderismo y una relación estrecha entre vecinos y entorno natural. Este equilibrio entre turismo y comunidad es precisamente uno de los aspectos que valora el programa de Best Tourism Villages.
En un contexto donde el turismo masivo genera cada vez más debate en muchos destinos, Agaete demuestra que un modelo más pequeño, sostenible y conectado con el territorio es posible.
Ezcaray, el otro pueblo español reconocido en 2025
Junto a Agaete, la edición de 2025 también ha distinguido a Ezcaray, en La Rioja, otra localidad que ha sabido convertir su patrimonio natural y cultural en motor de desarrollo rural.

La edición de 2025 también ha distinguido a Ezcaray, en La Rioja / Ayuntamiento de Ezcaray
Situado en el valle del río Oja y rodeado por la Sierra de la Demanda, Ezcaray destaca por su arquitectura tradicional, su oferta gastronómica y su proximidad a la estación de esquí de Valdezcaray ski resort.
Aunque separados por más de 2.000 kilómetros, Agaete y Ezcaray comparten una misma filosofía: demostrar que los pueblos pueden atraer turismo internacional sin renunciar a su identidad. Y, a juzgar por el reconocimiento recibido, parece que el mundo empieza a fijarse cada vez más en esos lugares donde el tiempo se mueve a otro ritmo.
Suscríbete para seguir leyendo
- La pastelería de Siete Palmas donde se puede comer una pintadera de gofio y albaricoque
- ¿Quieres trabajar como regulador de las zonas azules de Las Palmas de Gran Canaria? Estas son las condiciones de la convocatoria
- El fuerte oleaje provoca daños a 14 vehículos en un ferry entre el sur de Tenerife y La Palma
- Gran Canaria desde el cielo tras cuatro meses de lluvias
- Una casa en el árbol, cinco habitaciones y naturaleza pura: así es el refugio mágico de Cathaysa en Valsequillo
- Tamaraceite no puede más
- Las Canteras: un paraíso de biodiversidad que sufre la presencia de carabelas portuguesas y palomas
- Las presas de Gran Canaria, llenas tras el paso de Therese, vistas desde el aire