Halima Hamdane, narradora marroquí: «Mis cuentos son transmitidos durante generaciones»
La tradición oral de los cuentos infantiles marroquíes llega al 35º Festival Internacional de Narración Oral de Agüimes de la mano de la cuentacuentos especializada en literatura infantil e historias ligadas a sus raíces

La escritora y narradora marroquí Halima Hamdane Conteuse. / La Provincia

Érase una vez… O, como se dice en Marruecos, «kan ya ma kan»: sigue siendo la fórmula mágica que congrega a todas las niñas y niños de la casa alrededor de la abuela. En esos instantes comienza el universo de Halima Hamdane Conteuse (1960), escritora y narradora marroquí, residente en Francia, que llega a Gran Canaria para participar por vez primera en la 35º edición del Festival Internacional de Narración Oral Cuenta con Agüimes, que se celebra del 17 al 22 de marzo.
La narradora presentará, tanto en las sesiones educativas que ofrecerá el día 20 al alumnado de los IES Joaquín Artiles y Cruce de Arinaga, como en las contadas públicas previstas en el Teatro Municipal los días 19, 21 y 22, un repertorio de historias ligadas a sus raíces y a la tradición oral marroquí que sostuvo a aquellos que no sabían leer ni escribir.
Su memoria está habitada por mujeres. Mujeres que bordaban, hilaban o cocinaban mientras contaban historias. Tardes que se alargaban en las que las manos trabajaban y las voces cantaban o narraban. «Mi infancia estuvo mecida por las historias que contaban las mujeres, salvaguardias de la transmisión oral. Cuando evoco aquellos momentos, lo primero que aparece es la voz de mi abuela materna», asegura. «Había un ritual. Se apagaban las luces y los niños escuchaban en la oscuridad. De pronto, la abuela guardaba silencio. Si alguno seguía despierto, susurraba impaciente: ¿Y entonces? Solo entonces el relato continuaba. Si nadie respondía, la historia terminaba: significaba que todos dormían», rememora Hamdame.
Para esta nueva edición del festival de narración más antiguo que se celebra en España, Hamdane Conteuse compartirá cuentos procedentes de la literatura árabe, fuente principal de su repertorio. «La mayoría de las historias que cuento provienen de ahí. Son relatos heredados, transmitidos durante generaciones, cargados de secretos y fuerzas invisibles».
La escritora y narradora no oculta que siente una especial predilección por estas narraciones tradicionales: «Vienen de lejos, atraviesan el tiempo y se posan en mi voz», afirma. Aunque ha escrito muchas de sus historias en árabe y en francés, reconoce que la musicalidad original la recibió en su lengua materna. «En mi casa los cuentos eran muy rítmicos. Quise reproducir esa música, y el mejor modo era contarlos en árabe. La lengua no es solo vehículo: es respiración, cadencia y emoción».
«Menos mal que aún hay padres que ponen libros en manos de sus hijos en vez de pantallas»
Su camino hacia la narración no fue inmediato. Estudió para ser profesora y ejerció durante años convencida de que esa era su vocación. Hasta que un taller con el gran narrador, cantante, letrista y novelista francés Henri Gougaud, fallecido hace dos años, cambió el rumbo. «Supe enseguida que quería dedicarme a esto. Dejé la docencia para consagrarme por completo al cuento y a la escritura».
Especializada en literatura infantil y cuentos tradicionales, Halima Hamdane cuenta con una prolífica obra que incluye varios libros, muchos de ellos bilingües (árabe–francés). Ha publicado obras reconocidas como Mahboul le sage, Yassir la Chance, Boulboul et Jrada, La Bonne Purée, Moummou et l’Ogresse y Le roi qui aimait les devinettes.
En un tiempo dominado por las pantallas, Hamdane defiende la vigencia del relato oral como herramienta universal. «El cuento es un instrumento que toda la humanidad comparte. Se ha contado siempre y en todas partes. Como advertía Gougaud –recuerda– necesitamos los cuentos como necesitamos el aire que respiramos. Son útiles, reconfortantes, antiguos como la propia literatura».
Le preocupa la influencia de las redes sociales en las generaciones más jóvenes. Cree que condicionan sus hábitos de lectura y su capacidad crítica. «Los niños están muy atraídos por las imágenes y los vídeos», señala, aunque no pierde la esperanza: «Menos mal que aún hay padres que ponen libros en manos de sus hijos desde muy temprano. La clave está en ofrecer alternativas y reducir el tiempo frente a las pantallas».
En cuanto a la irrupción de la inteligencia artificial en la creación, su postura es clara: «No puede traducir las emociones que solo los seres humanos sienten. Para mí el cuento nace del latido, de la experiencia compartida, de una voz que respira frente a otras voces».
Desde París, donde reside actualmente, observa un mundo convulso con una mirada consciente de la interdependencia global. «Con la mundialización, todos estamos en el mismo barco», reflexiona. «Lo que afecta a Marruecos afecta también a Francia o a cualquier país europeo».
Halima Hamdane llegará a Agüimes con ese equipaje invisible: historias que han viajado desde los patios marroquíes hasta los escenarios europeos. Relatos que encienden una linterna en la cabeza de quien escucha. Como cuando era niña y oía pronunciar aquellas palabras mágicas que suspendían el mundo. Porque cada vez que dice «kan ya ma kan», algo vuelve a comenzar.
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