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El Hospital Negrín mejora el diagnóstico de los tumores hematológicos

El laboratorio de Biología Molecular del hospital de referencia del área norte de la Isla incorpora una técnica para caracterizar cánceres

De izquierda a derecha, Sonia Navarro, Guillermo Santana, Maite Gómez, Sara Medina, Ruth Stuckey, Yanira Florido, Cristina Bilbao, Miguel Perera y Carlos Armas, en el laboratorio de Biología Molecular del servicio de Hematología del Hospital Doctor Negrín.

De izquierda a derecha, Sonia Navarro, Guillermo Santana, Maite Gómez, Sara Medina, Ruth Stuckey, Yanira Florido, Cristina Bilbao, Miguel Perera y Carlos Armas, en el laboratorio de Biología Molecular del servicio de Hematología del Hospital Doctor Negrín. / J. Pérez Curbelo

Las Palmas de Gran Canaria

El laboratorio de Biología Molecular del servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín ha implantado una nueva técnica que ayuda a caracterizar los diferentes tipos de leucemia y los distintos cánceres hematológicos. Se trata del mapeo óptico del genoma, un procedimiento que permite analizar con precisión la estructura del ADN. «Hemos podido contar con este recurso gracias a los Fondos Europeos para la medicina personalizada. Se ha establecido una cartera de servicios a nivel nacional y, en nuestro centro, la oferta es muy completa», manifiesta la doctora Maite Gómez, jefa del citado departamento.

Esta tecnología aterrizó en el hospital a principios de 2025 y, desde entonces, los profesionales ya han analizado 150 muestras a través de su uso. Tal y como indica la facultativa, la incorporación de la medicina de precisión ha transformado el abordaje de las enfermedades hematológicas en las últimas décadas. Desde que en el año 2000 la leucemia mieloide crónica se convirtió en la primera patología tratada con un fármaco dirigido contra una alteración genética concreta, el diagnóstico molecular pasó a ser una pieza clave en la práctica clínica.

El Hospital Doctor Negrín apostó desde el inicio por esta línea de trabajo y expandió un laboratorio de Biología Molecular que nació en 1995 en el antiguo Hospital Nuestra Señora del Pino. En la actualidad, ha logrado consolidarse como un referente a nivel nacional.

Formación especializada

«El trabajo en un laboratorio de Biología Molecular exige una formación muy especializada. Las técnicas son complejas y requieren una precisión extrema, ya que se trabaja con cantidades infinitesimales de material genético. Hay que tener en cuenta que cualquier partícula que esté presente en el aire puede contaminar las muestras», anota la especialista.

Para evitarlo, el espacio cuenta con áreas diferenciadas y unos estrictos protocolos de seguridad. Según detalla la doctora Gómez, los técnicos deben pipetear con una exactitud milimétrica y mantener una concentración constante. «Es un trabajo muy fino, por lo que el conocimiento y la experiencia son determinantes», valora.

Las muestras que se analizan proceden, sobre todo, de la sangre y la médula ósea. Sin embargo, en función de la patología, en ocasiones también se estudian ganglios u otros tipos de materiales biológicos.

5.179 muestras en 2024

El volumen de trabajo ha ido creciendo con el paso de los años. Con base en los últimos datos consolidados, que corresponden a 2024, el laboratorio recibió un total de 5.179 muestras, lo que se traduce en un incremento de un 70% con respecto a 2020, cuando se registraron 3.049. Las cifras preliminares de 2025 apuntan a que la actividad pudo situarse en torno a las 6.000 muestras anuales.

El departamento comenzó su andadura realizando técnicas de PCR –reacción en cadena de la polimerasa– y la secuenciación convencional. No obstante, el avance más relevante llegó con la implantación de la secuenciación masiva o NGS -Next Generation Sequencing-, que comenzó a aplicarse en 2016 en el Negrín para el diagnóstico molecular en hematología. Hasta ahora, se han practicado 3.150.

«Los tiempos para obtener los resultados dependen de cada prueba y de lo que queramos analizar. De hecho, un estudio complejo puede tardar alrededor de 15 días en emitirse, mientras que una PCR básica puede resolverse en 48 horas», detalla la responsable del servicio.

Hay que señalar que el laboratorio no solo diagnostica enfermedades hematológicas, también establece un pronóstico en función de las alteraciones genéticas detectadas y lleva a cabo estudios de quimerismo, unas pruebas genéticas esenciales tras recibir un trasplante de células progenitoras hematopoyéticas. ¿El objetivo? Monitorear el éxito del injerto.

Enfermedad residual

Una vez iniciados los tratamientos, el equipo realiza el seguimiento de la llamada enfermedad residual mínima, es decir, la cantidad de patología que persiste tras la terapia. Este control molecular permite ajustar las decisiones clínicas con gran precisión.

La destacada trayectoria de este espacio ha logrado que se encuentre avalado por centros internacionales y que forme parte de importantes equipos a nivel nacional. Tanto es así, que es laboratorio de referencia para el grupo cooperativo Pethema –Programa Español de Tratamientos en Hematología–, y ha participado en estudios y protocolos de ámbito estatal.

Su crecimiento ha sido progresivo. Comenzó con una única facultativa y un técnico. Ahora mismo, el equipo se compone de cinco técnicos de laboratorio, una bióloga molecular que se ha incorporado como personal del hospital y un citogenetista. Además, otras dos biólogas moleculares trabajan vinculadas a proyectos financiados a través de la Fundación Canaria Instituto de Investigación Sanitaria de Canarias (Fiiisc), lo que ha permitido reforzar la actividad. Desde el servicio subrayan que este desarrollo no habría sido posible sin el apoyo del hospital, que ha respaldado la contratación de personal y la inversión tecnológica necesaria.

Sin embargo, la expansión de la secuenciación masiva plantea nuevos desafíos. Y es que el análisis de grandes volúmenes de datos requiere involucrar a perfiles especializados en bioinformática, una figura que, por ahora, no se encuentra presente en el centro de referencia del área norte de la Isla. Asimismo, el avance en el diagnóstico de leucemias hereditarias hace cada vez más necesario el apoyo de genetistas, una especialidad que fue aprobada por el Ministerio de Sanidad en junio de 2025. «Nos gustaría que nuestro equipo siguiera creciendo y poder contar con estas figuras», apostilla la doctora Gómez.

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