Arucas
La Heredad de Aguas de Arucas y Firgas restaura su edificio de 1912 para impulsar el patrimonio de Gran Canaria
El emblemático edificio del casco histórico de Arucas afronta una rehabilitación que permitirá atajar humedades, restaurar fachadas y cúpulas, además de sustituir la instalación eléctrica que tiene más de setenta años

Por la izquierda, el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, el consejero Teodoro Sosa, el alcalde de Arucas Juan Jesús Facundo y el presidente de la Herdad, Yeray Hernández, en la visita de las obras de rehabilitación. / LP/DLP
Hay edificios que no solo ocupan una calle, sino que cuentan el relato de una ciudad. La sede de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, en pleno casco de Arucas, pertenece a esa categoría: no es únicamente un inmueble histórico en obras, sino una pieza desde la que se puede hacer una lectura de la historia agrícola, social y urbana del norte de Gran Canaria. Ahora, más de un siglo después de su construcción, el edificio afronta una rehabilitación que permitirá atajar humedades, restaurar fachadas y cúpulas, reparar el lucernario y renovar una instalación eléctrica que llevaba más de setenta años sin reemplazarse.
Los trabajos comenzaron en octubre y tenían como fecha de finalización el mes de abril, pero el ritmo de algunas actuaciones se ha visto condicionado por las últimas lluvias, de modo que se prorrogarán tres meses. La intervención se plantea como una rehabilitación necesaria tras décadas sin obras de envergadura, especialmente en puntos sensibles del inmueble, como la cúpula central, una de las piezas que concentra buena parte de la inversión prevista. Así, el proyecto es la mayor inversión en conservación que se ha desarrollado en el edificio hasta la fecha, con una financiación de 207.500 euros del Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Presidencia y Movilidad Sostenible.
Enclave dentro del recorrido patrimonial de Arucas
La reforma llega sobre una sede con mucho más peso del que aparenta su fachada. El inmueble fue proyectado por Fernando Navarro Navarro a comienzos del siglo XX y levantado entre 1909 y 1912, con una imagen singular dentro del casco aruquense: cantería, composición monumental, una torre central y una cúpula de inspiración oriental que lo han convertido en uno de los perfiles más reconocibles del centro histórico. Su valor patrimonial es tal que el Cabildo incoó en 2015 el expediente para declararlo Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento, subrayando además su relación directa con el desarrollo de Arucas y del norte de la isla. Por tanto, la intervención prevista tiene entre sus pilares respetar la integridad patrimonial del inmueble a la vez que adaptar sus instalaciones a las necesidades actuales, una combinación clave para garantizar su continuidad como sede y como espacio museístico.
La aspiración es que, una vez culminada la rehabilitación, la sede-museo gane todavía más peso como enclave de referencia en el norte de Gran Canaria, tanto para divulgar la historia del agua como para integrarse mejor en el recorrido patrimonial del casco, en conexión con otros espacios emblemáticos del entorno, desde la iglesia y el parque hasta la destilería. La obra, por tanto, no solo persigue reparar un inmueble castigado por el paso del tiempo, sino revalorizar todo el enclave y reforzar un punto clave dentro de la oferta cultural y turística de Arucas.

Interior del edificio de la Heredad de Aguas de Firgas y Arucas. / LP/DLP
Una institución con 500 años de historia
Durante la visita a las obras de rehabilitación el presidente del Cabido de Gran Canaria, Antonio Morales, recalcó que el objetivo es «conservar este edificio de gran valor patrimonial y ponerlo ambién al servicio de la ciudadanía como espacio cultural y social». Por su parte, el alcalde del Ayuntamiento de Arucas, Juan Jesús Facundo Suárez, valoró que «por fin se puedan llevar a cabo las obras de rehabilitación de la sede de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, una actuación demandada por la entidad». El presidente de la Heredad Aguas, Yeray Hernández, plantea una nueva etapa para el edificio en el que no solo se utilice como sede de la comunidad de regantes, sino como un espacio para la colectividad en el que poder conocer y poner en valor la cultura del agua.
Con más de 500 años de historia, la institución figura entre las heredades de aguas más antiguas y emblemáticas de Canarias, además de ser una de las pocas que sigue en funcionamiento en el Archipiélago. La Heredad sigue viva como comunidad de agricultores, con unos 800 herederos socios y alrededor de 100 regantes que hacen uso del agua que procede de Valleseco.Durante siglos la institución fue una pieza clave en la gestión y distribución del agua en el norte de la isla, a través de un entramado de acequias y cantoneras que todavía hoy sigue teniendo uso en amplias zonas agrícolas de Arucas y Firgas.
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