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San Bartolomé de Tirajana

Paco Sánchez, jefe de sala del recién cerrado Aeroclub: «Lo mejor ha sido trabajar con la gente»

Tras décadas de trabajo, Paco Sánchez repasa su trayectoria en el lugar que fue para él mucho más que un empleo: allí creció profesionalmente, compartió vida con su familia y celebró algunos de los momentos más importantes, como su boda

Paco Sánchez López, jefe de sala del Restaurante Aeroclub.

Paco Sánchez López, jefe de sala del Restaurante Aeroclub. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

Lleva toda una vida en la hostelería. ¿Cuándo empezó a trabajar?

Empecé muy joven, con 14 años. En aquella época era lo que tocaba en muchas familias. Éramos 17 hermanos y en casa hacía falta arrimar el hombro. Los mayores se iban casando y los pequeños nos incorporábamos al trabajo. Además, yo no quería estudiar, así que entré pronto en el mundo laboral.

¿Y cuándo llegó al Aeroclub?

Llegué con 28 años, por medio de un amigo que quería venir a trabajar aquí y me trajo. Él después se marchó, pero yo me quedé. La verdad es que nunca pensé que iba a durar tanto tiempo en un mismo sitio, porque la hostelería suele ser un mundo de mucho movimiento: hoy estás aquí y mañana allí.

¿Qué le hizo quedarse tantos años?

La familiaridad. El buen ambiente. Los jefes, en este caso, ayudaban mucho en el día a día. No sentías esa distancia de jefe y empleado, sino que había cercanía. Eso hizo mucho. Yo sabía llevarme con ellos y ellos conmigo. Al final, cuando trabajas así, todo es más fácil.

Habla de los jefes con mucho cariño.

Sí, porque he tenido buenos jefes. Tanto Juan como Jorge han sido buenos jefes conmigo. Y eso en hostelería se nota muchísimo. Cuando tienes a alguien por encima que te respalda, que te ayuda y que entiende el trabajo, lo das todo de otra manera.

Por la izquierda, Paco Sánchez, jefe de sala, Jorge Ramos, gerente, y Rafa Sánchez, camarero, del Restaurante Aeroclub.

Por la izquierda, Paco Sánchez, jefe de sala, Jorge Ramos, gerente, y Rafa Sánchez, camarero, del Restaurante Aeroclub. / LP/DLP

Tiene un vínculo familiar también con el Aeroclub. Su mujer y su hermano han formado parte de esta historia.

Sí, mi hermano Rafa ha sido un puntal. Hemos estado siempre juntos, codo con codo, en el comedor y en la sala. Ha sido un apoyo muy importante para mí durante todos estos años, al igual que mi mujer Mari Carmen, que trabajó sobre todo en la zona de la piscina. Compartir el trabajo con la familia también hace que todo tenga un valor especial.

¿Qué es lo que más le ha gustado siempre de este oficio y de este restaurante?

Trabajar con la gente. Aquí la clientela no era de paso. No era entrar, comer e irse sin más. Era una clientela cercana, fiel, amable. Mucha gente local, gente con la que al final haces amistad. Eso le daba un carácter muy especial al sitio. Era un restaurante muy familiar.

¿Qué significaba para usted ser jefe de sala del Aeroclub?

Un prestigio. El Aeroclub ha sido un referente en la isla, un sitio conocido por todo el mundo. Ser jefe de sala aquí era motivo de orgullo.

Compartir el trabajo con mi familia tantos años también hace que estar aquí tenga un valor especial

¿Tiene algún recuerdo que guarde con especial cariño?

Muchos, pero si tuviera que decir uno sería mi boda, que la celebré aquí en 2005 a la vez que la comunión de mi hija mayor. Después de tantos años, hacerlo aquí era algo natural. Formaba parte de mi vida y tenía sentido celebrarlo en este lugar.

Después de tantos años de oficio, ¿qué consejo le daría a alguien joven que empieza en hostelería?

Que lo haga por vocación. Que no entre solo por salir del paso o por tener un trabajo cualquiera. La hostelería hay que sentirla. Si no te gusta de verdad, acabas entrando en una rutina que te quema, y eso al final lo notan los clientes, lo nota la empresa y lo nota uno mismo.

¿Y qué le diría al joven Paco que llegó aquí con 28 años?

Le diría que podía haber aprovechado más el tiempo para formarse, estudiar idiomas, por ejemplo, y completar más su carrera profesional. No es arrepentimiento, pero sí pienso que podría haber mejorado en ese aspecto. Aunque también es verdad que el tiempo libre se lo dediqué a mi familia, a mis hijos y a mi mujer.

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