Turismo
Michel Jorge Millares, periodista especialista en Turismo: «Desconocemos la historia del turismo en nuestra sociedad»
Reconocido por su trabajo en la preservación de la memoria turística de Canarias, presenta un documental en el que repasa los 50 años de la labor en este sector del Patronato Provincial de Turismo, en el que analiza las claves históricas y su valor en el desarrollo de la sociedad grancanaria en medio siglo de existencia.

El periodista Michel Jorge Millares, autor del documental '50 años, un destino, un futuro' / JOSÉ PÉREZ CURBELO

¿De dónde viene la idea de hacer un documental sobre el medio siglo de turismo en Gran Canaria y Canarias?
Hace 13 meses, exactamente, estrenamos el documental que dirigí sobre los 90 años de historia del Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria (CIT). Al finalizar, el gerente del organismo Turismo de Gran Canaria, Pablo Llinares, me dijo que quería uno sobre los 50 años del Patronato Provincial de Turismo. Y no dudé en responder que sí, ya que el CIT pasó de ser el impulsor del turismo a convertirse en una entidad colaboradora de la sociedad civil, pasando el testigo al entonces Patronato, lo que supuso el inicio de la profesionalización y gobernanza de la actividad turística.
¿Cuál ha sido el papel del Patronato de Turismo en estos 50 años?
El Patronato surgió para consolidar la profesionalización del sector, la gestión de la marca, la elaboración de estrategias, el análisis, las plataformas de promoción y gobernanza. Sin desmerecer a los colectivos de la sociedad civil que comenzaron a promover el turismo, Turismo de Gran Canaria, sus presidentes, gerentes y personal, han continuado el esfuerzo por embellecer la isla, mejorar y modernizar el lugar donde vivimos y, como diría Néstor Martín-Fernández de la Torre, han trabajado para revalorizar lo canario.
¿Qué importancia tiene la historia del turismo de la isla?
Me sorprende -y debería hacernos reflexionar- el desconocimiento sobre el turismo y su historia de nuestra sociedad, incluida la mayoría de los operadores que trabajan de manera directa e indirecta en la actividad turística. Yo creo que esa carencia es la causante de la cantidad de tópicos que achacan al turismo todo lo negativo, incluyendo problemas ajenos a la actividad o con vínculos casi inexistentes con la misma.
¿A qué se debe la falta de estudio del turismo en la isla?
La mayoría de las instituciones, empresas y medios de comunicación apenas han profundizado en los aspectos cualitativos de la actividad y estos dos documentales cubren un vacío que permite descubrir y difundir nuestra historia menos conocida, a pesar de su absoluta trascendencia en la configuración de la sociedad grancanaria en los últimos 150 años, como transformadora de la isla de una economía agrícola y pesquera, convirtiéndonos en un territorio que se modernizó cultural y económicamente gracias a las divisas que atrajo el turismo.
¿Cuáles son esas claves históricas a las que usted se refiere en el documental?
Hay muchos planos, el turismo es una actividad transversal. Se habla de las crisis. No olvidemos que nada más crearse falleció el dictador y llegaban los efectos de la Guerra de los Seis Días y el encarecimiento del petróleo. Pero también hablamos de figuras del arte, la arquitectura, el marketing, la comunicación, la formación, la innovación, la empresa y muchísimas más sorpresas. Además, entre 1975 y 1985, el Patronato fue provincial y contó con un reducido grupo de empleados y con muchas personas que participaban de forma altruista en las comisiones, entre los que figuraban César Manrique, Luis Jorge Ramírez (mi padre, periodista de Diario de Las Palmas y La Provincia), o Gerardo Jorge Machín (corresponsal de TVEC en Fuerteventura y hermano de Chisco, el corresponsal de La Provincia), cuya hija es directiva de un hotel y colabora en el documental, mientras el hijo de Chisco es actual gerente del Patronato de Fuerteventura.
Usted ha comentado que la historia de Canarias no se entiende sin la historia del turismo.
Es evidente. Tras la Conquista, Colón convirtió Gran Canaria en la plataforma de conexión con los nuevos territorios, con el mundo. Luego vinieron los científicos, los viajeros y los turistas en busca de un buen clima, el turismo de salud. Primero por los balnearios de aguas mineromedicinales, las curas para los ‘invalids’ y luego por el sol y playa; los migrantes climáticos, porque nuestro gran parque temático es la playa, donde se instaló el Centro Helioterápico en los 60 y en los 90 el boom de los spas, con la creación de uno de los más novedosos del planeta con la mayor cúpula del mundo en el Gloria Palace.
¿Cuál cree que ha sido el papel de las mujeres en el desarrollo turístico?
Es la representación más palpable del cambio que supuso el turismo. El turismo trajo la mayor demanda emancipadora de mano de obra femenina, convirtiendo a las curtidas tomateras y conserveras de zafra (acompañadas por sus hijos e hijas) en empleadas de limpieza, camareras, cocineras, recepcionistas, gobernantas, cuyos descendientes pudieron estudiar y ahora, esa población que no tenía otro horizonte que el surco, trabaja empresas que son líderes en España como directoras de hoteles, empresarias, ejecutivas de cuentas, etc. Mejorando día a día sus condiciones laborales al contar con el segundo mejor convenio colectivo del sector en España.
¿En qué momento está el sector?
Es complejo. Si miramos al mundo nos asusta lo que sucede. Y no podemos dejar de mirarlo porque en los destinos insulares el factor clave es la conectividad y la seguridad del destino. Somos un refugio en tiempos convulsos, pero dependemos de que puedan volar los aviones. Otra cuestión es la masificación. Es el debate eterno. En el documental se explican varias de las claves que nos diferencian respecto a otros destinos.
Hay centros comerciales que se han quedado clavados en la zona turística, ¿cuál cree que sería la solución para impulsarlos y sacarlos del olvido?
Sorprende que algunos asuntos que conciernen a las instituciones locales y autonómicas no se haya tomado cartas como el hecho de que los planes generales en las zonas turísticas estén obsoletos o parcheados constantemente. Puede haber alternativas para esos antros abandonados que perjudican la imagen de la isla. Un ejemplo es el Yumbo, que se reconvirtió en un parque temático para el colectivo LGTBI. Es cuestión de pensar, ser creativos y gestionar.
Sigue predominando el binomio sol y playa en nuestra oferta, ¿cómo se puede enriquecer después de tantos años hablando de aumentar esta oferta?
Nuestra principal fortaleza es el clima. Somos uno de los principales destinos por repetición. Pero, cada día más, el turista que viene a la isla se interesa por otras ofertas. Ahí están los 250.000 turistas que atrae el Pride, el Winter Pride o los carnavales; o la Transgrancanaria y los deportes de naturaleza; los campeonatos; los espectáculos; las producciones cinematográficas… El turismo se ha convertido en una base para la diversificación. Pero exige un medioambiente más cuidado y la sostenibilidad, por lo que son importante los avances para lograr la soberanía energética, hídrica y alimentaria que está realizando la isla.
¿Podemos hablar de un turismo cultural o gastronómico?
Sí que lo hay, aunque actualmente minoritario. Pero es un perfil que se suma a otros tantos que se dan en la isla y otros que podría darse: el turismo ornitológico, el pescaturismo en los grandes embalses de la isla. Sin olvidar que tenemos una Reserva de la Biosfera, una Reserva Starlight, un Patrimonio de la Humanidad o un futuro Parque Nacional con varios ecosistemas únicos.
¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta el turismo en Canarias?
Cada isla tiene sus propios retos. Gran Canaria está muy bien posicionada y mejora respecto a sus competidores. Creo que se están dando pasos en la buena dirección, pero hay necesidades sociales que, sin ser causadas por la actividad turística, deberían tener una respuesta institucional que ha sido postergada durante décadas como es la falta de vivienda en un territorio en el que la población se ha duplicado en apenas 50 años, como ha sucedido en el planeta donde hemos pasado de 3.000 millones a 8.000 millones en el mismo plazo.
¿El estado actual del mundo, nos beneficia o nos perjudica desde el punto de vista turístico?
Ahora mismo estamos recibiendo turistas derivados de los territorios en conflicto. Eso está bien porque estamos fuera de temporada y permite mantener plantillas. Pero podría suceder que la crisis de combustibles se agrave y tendríamos un destino seguro y atractivo, pero sin turistas que pudieran pagar el pasaje. Vivimos unos tiempos de incertidumbre, inquietantes y que cambian a velocidad de vértigo. Por ello es importante que seamos conscientes de la importancia de la actividad turística y, sobre todo, de un mundo en paz.
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