Alerta en Gran Canaria: las lluvias de Therese mantienen en vilo a Canarias hasta el jueves por la noche
El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, informó sobre el impacto de la borrasca Therese, que ha dejado diez carreteras cortadas y 16 presas aliviando agua, complicando la situación en la isla

La Provincia
Diez carreteras cortadas, 16 presas al máximo de su capacidad que achican agua a los barrancos. Otras cinco más están punto de hacerlo. Ese es el balance que el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, presentó ayer tras una reunión de coordinación de emergencias de última hora por el impacto de la borrasca Therese. Canarias trata de recuperar el pulso de su normalidad. Lo intenta sin éxito, porque el temporal hostiga con lluvias que hacen correr los barrancos, en un «registro histórico de precipitaciones» marcado desde la llegada de la borrasca, el pasado jueves.
El sistema de baja presión ha entrado en una segunda fase que complica la situación de Gran Canaria. Tras los primeros días de lluvias persistentes y viento del suroeste, el temporal ha derivado hacia un «comportamiento convectivo», protagonizado por tormentas localizadas, de desarrollo rápido y difícil de predecir, capaces de descargar precipitaciones muy intensas sobre puntos concretos del territorio sin previo aviso. «No sabemos ni hora ni sitio de cuando se pueden producir», admitió Morales. La zona de Telde, advirtió, es «especialmente sensible» a este tipo de fenómenos.
Sin mejoría hasta el jueves
La inestabilidad atmosférica se mantendrá, según las previsiones, hasta la madrugada del jueves. Según adelanta Morales, Gran Canaria permanecerá en alerta amarilla al menos hasta el miércoles. Por el momento, Canarias se mantiene en nivel 1 de emergencia. «Está claro que la atmósfera va a seguir teniendo un potencial enorme de inestabilidad hasta la madrugada del jueves», explicó Morales.

Borrasca Therese en el sur de Gran Canaria (23/03/26) / Andrés Cruz
Los barrancos grancanarios acumulan una presión hídrica sin precedentes. De las 21 presas bajo seguimiento, 16 ya estaban aliviando y 5 estaban a punto de hacerlo. En cuanto a cifras, a La Sorrueda solo le queda un metro para desbordar; Las Niñas está a medio metro, una cota que había mantenido estable durante toda la jornada. Chamoriscan, el barranco de la Negra y la presa de Ayagaures, están a «unos nueve metros» aún de margen antes de desagüar. Por su parte, Fataga se situaba en torno a los dos metros hasta el momento de edición de este periódico. La posible crecida del barranco por el desagüe puso en alerta a los vecinos de Arteara.
El temporal eligió las horas más oscuras, durante la madrugada del lunes, para ensañarse con descargas de precipitaciones sobre el sur y sureste de Gran Canaria. La célula convectiva liberó una tromba de agua que cortó una decena de carreteras, como la GC-505 de Mogán, lo que dejó a casi un millar de vecinos sin poder salir de sus casas.
La situación movilizó al sistema de emergencias del 112. En total, se registraron 1.034 incidentes en el contador desde que empezó el temporal. Cinco días lleva Therese en la atmósfera canaria. Y al sistema todavía le queda agua por caer, según alerta la Aemet para este martes.
Therese se concentra estos días sobre el nuevo eje más castigado de Gran Canaria, la franja que va desde San Bartolomé de Tirajana hasta Telde, pasando por Santa Lucía de Tirajana, Agüimes e Ingenio. Las estaciones pluviométricas registraron hasta 75 litros por metro cuadrado en algunas de estas localidades en pocas horas, según informó el propio presidente del Cabildo, Antonio Morales, a primera hora de la mañana. «Ha sido una noche complicada», declaró.

Borrasca Therese en el sur de Gran Canaria (23/03/26) / Andrés Cruz / LPR
Más al norte, el municipio de Telde también vivió episodios de tensión, aunque con un perfil diferente. El alcalde del Ayuntamiento, Juan Antonio Peña, relató a LA PROVINCIA/ DLP que las precipitaciones comenzaron «al filo de la madrugada» y se mantuvieron activas hasta las cinco de la mañana. «El susto fueron las inundaciones. De repente aumentaron los cauces de los barrancos», detalló Peña.
El barranco de Ojos de Garza sí desbordó con suficiente entidad como para dejar aislados, durante varias horas, los núcleos de la urbanización de Ojos de Garza, el Caserío de Gando y la propia playa. «Estuvo así hasta las cinco de la mañana, cuando bajó el nivel del cauce», explica Peña. A lo largo de la mañana del lunes se procedió a la limpieza para restablecer los accesos. El último foco en normalizarse fue el de la urbanización de Ojos de Garza.
Hubo incidencias eléctricas en Jinamar, Las Remudas y El Calero, donde las compañías suministradoras trabajaron para restablecer el servicio durante la mañana. En el barrio de San Juan, un poste de alumbrado caído cortó el acceso desde la rotonda del Cubillo y obligó a una intervención urgente.
En diferentes calles de Santa Lucía de Tirajana los alcantarillados se obstruyeron a causa de las lluvias, lo que provocó la entrada agua en viviendas en la calle Obispo Cervera y al final de Juan XXIII, en la calle Cano.
Según alega el Consistorio santaluceño, los destrozos por inundaciones afectaron un taller de la calle Fernando Guanarteme, por lo que se procedió a disponer sacos de polvo en calle Pamochamoso esquina con Tabaibal que actuasen de frente contra el agua. La violencia de los chubascos obligaron a reactivar el Plan de Emergencias del municipio y a reabrir el albergue de emergencias en El Doctoral para personas sin hogar.
El barranco de Arguineguín, que nace en las cumbres del municipio de Mogán y desciende hacia el litoral suroeste, es el vector principal sobre el que se sitúa la emergencia. Su crecida alcanzó ayer casi 40 centímetros de altura en puntos de control, suficiente para desbordarse sobre la GC-505, la carretera que conecta el interior con la costa de Mogán, y dejarla completamente cortada. Aproximadamente un millar de vecinos quedaron incomunicados por vía terrestre en la urbanización de Arguineguín y zonas aledañas, según cifras que recogió RTVC.
La alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, explicó a los medios que se esperaría a que bajara el nivel del agua antes de acometer la inspección de seguridad de las infraestructuras. Al otro lado del corte del barranco, cerca de un millar de vecinos se despertaron ayer sin poder salir de sus casas. Sin carretera, sin conexión por tierra e incomunicados. El municipio activó el apoyo con drones para el traslado de medicamentos a las zonas donde los vecinos no podían salir ni recibir asistencia ordinaria. Bueno pidió «máxima tranquilidad» y aseguró que el seguimiento de la presa era constante.
Las cuatro presas bajo seguimiento especial —Las Niñas, Chira, Sorrueda y Soria— forman parte de un sistema hidrológico interconectado en el que el rebose de una puede condicionar el caudal en el cauce aguas abajo y, en consecuencia, afectar a las demás. El director del 112 Canarias, Moisés Sánchez, pidió transmitir calma: «Las infraestructuras están en perfecto estado y bajo vigilancia constante», aseguró.
Las Niñas, bajo lupa
Según declaró Morales a primera hora de la jornada, el nivel del embalse de Las Niñas subió durante la noche hasta quedar a apenas medio metro de alcanzar el umbral de alivio. En ese punto, el agua comenzaría a verter al exterior a través del aliviadero, engrosando el caudal del barranco de Arguineguín. El Cabildo de Gran Canaria estimó que, en solo tres días, la borrasca Therese había aportado más de 14 millones de metros cúbicos a los embalses de la isla, llenándolos «por primera vez en lustros».
La presa de Chira, situada aguas arriba en la misma cuenca, ocupa un papel de bisagra en el sistema hídrico del suroeste grancanario. Su particularidad es que, cuando rebosa, el agua discurre a través de un túnel hasta el embalse de Soria, el mayor de la isla. La presa de Sorrueda, en Santa Lucía de Tirajana, recibió el impacto de una de las zonas más castigadas por las lluvias de la madrugada del lunes.
La presa de Soria es, por dimensiones, la mayor de Canarias. Su posición en el sistema la convierte en el receptor final de los reboses procedentes tanto de Chira, como de Las Niñas, a través del rebose hacia Majada Alta. Algunas de los embalses en los que no cabe ni una gota más de agua son las presas del Vaquero, La Candelaria, El Mulato, La Gambuesa y Los Hornos. Y en la comarca norte, Los Pérez, Las Hoyas, Lugarejos, Siberio y El Parralillo.
En la provincia de Santa Cruz de Tenerife, las incidencias de la madrugada se concentraron en problemas de alcantarillado en los municipios de San Miguel de Abona, Garachico y Adeje. A estas labores de saneamiento se sumó la persistencia de la caída de piedras y ramas sobre la calzada, un riesgo secundario que durante toda la jornada afectó a vías de La Palma, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria. La red eléctrica también sufrió. Endesa informó de más de 600 incidencias eléctricas y aproximadamente 11.000 usuarios afectados durante el fin de semana, con especial peso en Tenerife y Gran Canaria.
El mapa de carreteras cortadas en Gran Canaria es otro de los efectos de Therese. La GC-505, que conecta el interior de Mogán con la costa de Arguineguín, fue la más crítica. Sin esta vía, la única alternativa era un rodeo de decenas de kilómetros por carreteras secundarias de montaña, en muchos casos también bajo riesgo por la lluvia.
A las 11.15, el Cabildo de Gran Canaria anunció el cierre de la GC-550 en el kilómetro 7+800, en el término de Temisas, como consecuencia de un desprendimiento de ladera. Esta carretera conecta la comarca de Agüimes con el interior y su corte obligó a los vecinos que accedían desde Agüimes o Santa Lucía a detenerse en el punto del corte, sin posibilidad de continuar.
Un desprendimiento motivado por los desagües de las presas cortó parte de la vía de la GC-200 a la altura de Los Azulejos, en el tramo que une Mogán con La Aldea de San Nicolás. La carretera GC-652 desde La Sorrueda a La Huertesilla se vio afectada por desprendimientos que fueron retirados por personal municipal. Bajando el Ingenio de Santa Lucía hubo un pequeño desprendimiento. En Santa Lucía casco también se cayó un muro que provocó problemas en el acceso de una vía.
Las carreteras más dañadas y sobre las que el Cabildo precisa que «se va a actuar de manera inmediata» con obras de emergencia son la GC-608, acceso a La Culata (Tejeda); la GC-60, entre Timagada y Ayacata (Tejeda); la GC-400, Ariñez (San Mateo); y la GC-550, Temisas (Agüimes). Estas cuatro carreteras permanecen cerradas al tráfico por seguridad de los usuarios, al igual que otras seis carretas de la red insular, en las cumbres y las presas.
De esas seis carreteras cerradas, la GC-210, Artenara-Tejeda y la GC-231, acceso a El Sao (Agaete), necesitan trabajos de limpieza para despejarlas de tierra y piedras. De manera preventiva, por riesgo de desprendimientos, están cerrados en la GC-200 los accesos a Tirma y al Mirador del Balcón; y la GC-606, El Carrizal de Tejeda.
En el municipio de La Aldea de San Nicolás, la docencia para los niños del barrio de Las Tabladas que acuden al CEIP La Ladera se impartió en modo telemático ante los desprendimientos en la carretera. El colegio abrió, pero esos alumnos mantuvieron las clases online. Otros dos centros educativos de Gran Canaria, el CEO Tejeda y el CEIP Cercados de Espino, permanecieron cerrados durante la jornada del lunes por las mismas razones de seguridad vial e infraestructura. Según la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, se prevé que el CEO Tejeda retome este martes la actividad lectiva.
Las previsiones de Aemet para este martes 24 no dan tregua al Archipiélago. La reactivación de los avisos naranjas para Tenerife, La Gomera y El Hierro ayer a las 11.45 del lunes auguró que Therese no había terminado de pasar por las Islas. Según los modelos, la borrasca estaba trasladando su centro de acción hacia el este, y no será hasta el jueves cuando Canarias quede bajo el anticiclón de las Azores. Mientras, Gran Canaria se mantiene en alerta e inquietud por la intensidad de las precipitaciones en los municipios del sur y sureste.
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