Alerta por mal tiempo
Borrasca Therese: Coches cubiertos de agua, aulas vacías y atascos en las carreteras del Norte
La costa de Arucas, Moya y Firgas sufren los mayores desastres tras las abundantes lluvias

Efecto de la tormenta Therese norte de Gran Canaria / José Pérez Curbelo

La borrasca se mudó con fuerza hacia el Norte. Una lluvia intensa y persistente inundó este martes garajes y coches que estaban aparcados en el interior, desbordó barrancos, obligó a cortar numerosas carreteras del interior y ocasionó retenciones kilométricas en las vías principales desde primera hora de la mañana, dejando a los estudiantes de Arucas y Firgas sin clases, además de ocasionar el cierre de edificios públicos municipales en pueblos como Moya. La jornada causó muchos desperfectos, aunque sin daños personales, acumulando todavía más agua sobre una tierra ya de por sí empapada durante todo el invierno, y paisajes de cascadas casi inéditos.

Paso inferior de la nueva circunvalación de Arucas, anegada. / Jose Pérez Curbelo
Moya, Teror y Firgas se llevan la peor parte, aunque afectó en menor medida al resto de municipios de la comarca. La situación se puso complicada desde primera hora, cuando los automovilistas que se dirigían a la capital a trabajar sufrieron un gran tapón en la autovía GC-2 que se extendió hasta la salida de Guía, debido entre otras razones a las cascadas que cayeron en el tramo entre El Pagador (Moya) y San Andrés (Arucas) y que volvieron a inundar la carretera, pese a los intentos de Obras Públicos del Cabildo en estos años en tratar de poner remedio a este reiterado problema de gran impacto para la circulación.
Atascos
A esto se sumó la inundación del los pasos inferiores de la nueva circunvalación todavía en obras de Arucas, que dejó un tapón en los accesos al casco antiguo y algún vehículo atascado dentro, lo que obligó a usar grúas para sacar hasta una guagua averiada. El Ayuntamiento decidió ante este panorama el cierre desde primera hora los colegios del municipio y las instalaciones públicas, para reducir los desplazamientos.

Coche bajo el agua en Bañaderos (Arucas). / J. B.
Bañaderos fue una de las zonas más castigadas por la riada que venía de la zona alta del municipio de Arucas. Y uno de los más afectados fue Héctor Sánchez, que ha vivido una jornada de mucha angustia, de la que sigue sin recuperarse. Su coche quedó bajo el agua, al igual que el garaje-sótano en el que tenía muchos enseres almacenados, tras entrar un gran caudal a su vivienda.
Todo comenzó sobre las dos de la mañana, cuando hizo su presencia el agua. Las calles Océano Pacífico con Océano Glacial Antártico, en la urbanización en la que está al otro lado el Mercadona, se convirtió en un embalse, inundando los garajes de tres chalés, y afectando en menor medida a un cuarto.
Hace siete años
Héctor Sánchez recuerda que en el año 2019 ya pasó algo parecido en la zona cuando solo tenía construido el sótano de la vivienda y se vieron obligados a evacuar unos 700 metros cúbicos de agua, ya que la zona no está preparada para absorber el afluente que llega de toda la zona. «Ha llovido más y ha sido peor», relata, mientras las bombas siguen achicando el agua. La pared bajo la rasante de la calle tiene todavía las marcas de la altura que alcanzó el caudal: unos tres metros. Es una de las casas más afectadas, junto a la de su vecino, aunque dañó también otras dos situadas en la zona superior.
Romper un muro para achicar
Los afectados avisaron ya de la situación a las autoridades entre las cinco y media y seis de la mañana, al ver que se ponía peor. Pero hasta que no llegó una retroexcavadora fue imposible evacuar la riada que venía tanto de la bajada del barranco como de toda la urbanización, alcanzando unos 70 centímetros de altura en esa confluencia de calles. Para sacar el agua tuvieron que romper un muro del solar próximo para que vertiera la corriente hacia el barranco de Bañaderos, que ya de por sí se ha convertido en un río de caudal constante.
«Todas las calles evacúan en esta esquina, por eso todas las aguas se mueren aquí y se empieza a anegar», señala. Mientras, los vecinos recuerdan que era tal la cantidad de agua que el coche golpeaba de un lado para otro hasta hundirse, a la vez que se rompieron dos puertas.

Vecinos protegiendo las viviendas, en La Fragata. / J. B.
A poca distancia de allí, un grupo de vecinos se parapeta detrás de una puerta metálica horizontal hecha casi a medida, que sirve de barrera para impedir la entrada de agua al garaje. Se traba del edificio Fragata 2, en la calle del mismo nombre del pueblo de Bañaderos.
«Ha pasado otras veces, pero esta es la vez que más ha llovido. Y siempre trae grava y picón de los solares de la zona alta, del cementerio, porque esto es un barranquillo. Pero como esta vez ninguna. Y las arquetas que han puesto se tupen y es como si no hicieran nada. Esta vez se metió algo de agua, pero la están sacando con una motobomba», señala Rómulo Rosales.
Niñas entre el barro
Mientras, unas niñas que se han quedado sin clase juguetean entre el barro, charcos, piedras y alcantarillas abiertas de para en par. A pocos metros, el personal municipal con maquinaria trata de quitar la tierra que llega arrastrada de las fincas de la zona alta en dirección a la vía principal. En frente, la gasolinera del pueblo de Bañaderos también tuvo que cerrar por la acumulación de agua durante un tiempo, hasta que se pudieron reponer de la fatalidad.
A escasos metros, el barranco corre a gran velocidad. Tanto, que arrastra una valla, una carretilla y material de obra, llegando a entrar también la corriente al patio del colegio público.
En el pueblo aruquense de San Andrés soldados de la Unidad Militar de Emergencias (UME) desaguan el garaje de un edificio en la zona de los surfistas de la calle María Luisa Ramos Medina, en San Andrés (Arucas), en el que están aparcados siete coches. Iriome Castillo relata que en pocos minutos el agua ya cubrió el primer escalón del inmueble y que en los bajos se llegó a alcanzar cerca de un metro de altura, aunque espera que los vehículos hayan podido escapar.
Operarios en el tajo
En El Puertillo, una docena de operarios municipales se afanan a media mañana por acondicionar la carretera paralela a la playa, cerrada al tráfico de vehículos, mientras la desembocadura del barranco de Bañaderos está convertida en un río tradicional, que vierte al mar miles de litros de agua. En la zona y junto al colegio algunos rótulos ya advierten de la prohibición de aparcar en caso de alerta meteorológica por ser zonas inundables. Uno de los vecinos señala que se despertó sobre las seis de la mañana por los rayos y truenos.
Por otro lado, la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias informó ayer que la actividad asistencial de tarde en el Consultorio Local de Bañaderos se realizaría en modalidad telefónica, quedando suspendida la atención presencial. Esta medida se tomó dado que la zona de acceso a este centro sanitario de atención primaria del municipio ha quedado impracticable debido a los desperfectos causados por las fuertes lluvias caídas en las últimas horas.
No fue el único rincón de Arucas inundado. También se vio afectada la zona de Barreto y del Polideportivo Antonio Afonso Moreno ‘Tonono’ en Arucas. Y las presas de El Pinto están a punto de rebosar del agua acumulada durante este invierno.

Una mujer limpia el barro y agua junto a las viviendas de La Barranquera, en Moya. / Jose Pérez Curbelo
Moya también se vio ‘castigada’ por las copiosas lluvias. En la zona de La Barranquera el fuerte caudal de la desembocadura situada junto a El Roque arrastró un vehículo hacia la zona de playa. Mientras, los vecinos trataban de evitar que el agua enfangara las viviendas emplazadas a pie de calle, colocando maderas incluso en las puertas. El problema se acrecentó por la caída de casi una veintena de metros a la vía de un muro de una finca cerca del local social de el barrio de El Roque. La calle permaneció, cerrada mientras se acondicionaba la zona.

Coche arrastrado por el agua en Moya. / Jose Pérez Curbelo
El aumento del caudal de agua en la desembocadura de El Pagador ocasionó también daños en un tramo de la tubería de la red de abastecimiento de la costa. Por este motivo, se llevó a cabo un corte temporal de suministro que afectó a lo baños públicos de El Pagador, el bar El Madrugón y hasta el Barranco de Moya.
Sin vida en los pueblos
De forma paralela, el Ayuntamiento de la Villa de Moya informó del cierre de la carretera GC-75 entre el cruce de Los Dragos-Cabo Verde y el cruce Los Dragos-Lomo Blanco, debido a un desprendimiento, dejando como vía alternativa para los usuarios el acceso y la salida por Cabo Verde Y también de un derrumbe en el kilómetro 2 de la GC-752, si bien se pudo continuar con el tráfico abierto bajo precauciones.
Por su parte, el Ayuntamiento de la Villa de Firgas cerró por la mañana los colegios y el instituto del municipio, así como todas las instalaciones municipales. También prohibió el paso de vehículos por la calle Pérez Galdós, por posibles desprendimientos. La Villa también sufrió un derrumbe de la GC-305, la carretera de Firgas al barranco, a la altura de la empresa embotelladora, aunque se pudo habilitar un carril de paso. También se dejó sin circulación el acceso desde Firgas hacia Valsendero (Valleseco).
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