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Balance de la borrasca Therese en Gran Canaria: 300 incidentes en el norte, 24 presas a rebosar y 8 millones de euros para arreglar la infraestructura

El norte de la Isla concentra los puntos críticos de las intervenciones desde la madrugada del lunes, destacando la zona de Bañaderos con 153 litros de agua por metro cuadrado y la intervención de la UME

DIRECTO | El Gobierno canario y Cabildo de Gran Canaria informan del estado de la borrasca Therese / Acfi Press

Daniel Valle

Daniel Valle

Las Palmas de Gran Canaria

Therese continúa azotando el Archipiélago. En Gran Canaria, ha obligado a movilizar a 2.000 efectivos y solicitar el apoyo de la Unidad Militar de Emergencias (UME) -previa declaración del nivel 2 de emergencia-, que han intervenido en la zona de Bañaderos tras recibir 153 litros de agua por metro cuadrado en un corto periodo de tiempo. Los daños materiales por toda la geografía insular han sido importantes: según la estimación facilitada desde el Cabildo insular, serían necesarios unos 4 millones de euros en reparaciones, pero, en palabras del presidente Antonio Morales, "será mucho más, probablemente el doble".

La Isla ha superado los 700 litros por metro cuadrado en algunas zonas y acumula más de 16 millones de litros de agua, hecho que ha generado que 24 presas grancanarias estén al límite de su capacidad, ya sea aliviando o rebosando: una cuestión que complica la situación debido a que, por un lado, no se puede contar con la capacidad de los embalses para frenar el impacto de las precipitaciones y, por otro lado, el agua sobrante se suma al caudal de los barrancos.

En las últimas horas, el fenómeno alcanzó una especial virulencia, sobre todo en el norte de la isla: el 112 registró unos 300 incidentes a lo largo del día, casi la mitad que en el resto del transcurso de la borrasca. A nivel autonómico, la misma unidad de emergencias registró 1.500 incidentes y 21 personas han tenido que ser socorridas en todo Canarias, con afecciones de carácter leve.

Célula convectiva

Actualmente, el temporal ha entrado en una fase de tregua tras un escenario de especial impacto, violencia y complejidad. Así lo ha dicho el presidente del Cabildo de Gran Canaria, junto al consejero de Política Territorial del Gobierno de Canarias, Manuel Miranda, y el director técnico del Plan Insular de Emergencias (PEIN), Federico Grillo, en una comparecencia a las 13.30 horas de este martes para hacer balance de la situación en la Isla. A última hora, se contó con la presencia del presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, que no dio declaraciones sobre la situación de Gran Canaria.

Morales afirmó que no tiene "conocimiento histórico de un hecho de estas características en Gran Canaria" en lo que al volumen de agua recibido se refiere. El presidente explicó que, tras una primera fase de precipitaciones constantes en el suroeste de Gran Canaria, el temporal adquirió una mayor impredicibilidad e intensidad a medida que se fue desplazando hacia el sureste, sur y, desde la madrugada del martes, a Las Palmas de Gran Canaria y el norte. El mayor de los problemas vino a raíz de la generación de una célula convectiva, que descargó una gran cantidad de precipitaciones. En puntos concretos en los que el viento no tenía la suficiente fuerza, generó que el fenómeno se sostuviera durante mucho más tiempo.

Control de accesos

El presidente informó de que varios núcleos poblacionales han sufrido un control de accesos de manera preventiva, como Arteara, Fataga, El Hornillo o Arguineguín. Entre 10 y 12 carreteras de toda la Isla se han cerrado debido al desprendimiento de rocas y aludes de tierra. Los puntos críticos de esta fase del temporal se localizan en el norte, en zonas como Arucas y Bañaderos, donde se requirió la intervención de la UME para incorporar maquinaria pesada para recuperar el normal funcionamiento de los viales.

Por su parte, el consejero Miranda confirmó que el Gobierno autonómico activó todos los medios a su alcance, resaltando "la excelente coordinación con los servicios de emergencia del Cabildo". A lo largo de la mañana, tuvieron lugar varias reuniones "para decidir determinadas cuestiones", como la asistencia a los centros educativos. De igual manera, también destacó la mantenida con la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) para constatar las previsiones del temporal para los próximos días.

El consejero de Política Territorial destacó la situación vivida en el norte de la Isla durante la mañana del lunes y confirmó que, desde la sala del 112, se han registrado 300 incidentes: "Casi la mitad de los casos que hemos tenido en los días anteriores". Si bien las 21 personas que han sido atendidas son heridas por carácter leve, destacó la necesidad de "seguir las indicaciones de las autoridades y adoptar medidas de autoprotección".

Nubes de evolución

Federico Grillo explicó que esta última fase de la borrasca está definida por la presencia de nubes de evolución que descargaron con fuerza desde las cuatro de la madrugada, empezando por Fataga, donde se tomó la decisión de restringir el acceso y confinar a la población como prevención por la evolución del fenómeno. La zona de Bañaderos se ha convertido en el punto crítico de intervención, tras las intensas precipitaciones registradas en un corto periodo de tiempo: "Se produjo un volumen muy importante en un intervalo muy reducido y en una franja horaria crítica, lo que exigió una respuesta rápida y muy coordinada". En paralelo, se mantiene la alerta por desprendimientos en la red viaria de la isla, especialmente en zonas de cumbre y medianías, donde el terreno continúa muy saturado.

A pesar de las enormes precipitaciones, que han superado los 700 litros por metro cuadrado en distintas zonas, el papel de las presas ha sido fundamental, reteniendo una gran cantidad de agua. Sin embargo, el volumen acumulado ha superado el límite de 24 presas que suponen un reto añadido, pues el excedente se suma al cauce de los barrancos. Grillo valoró "la suerte" de que "haya caído justo en el centro de la Isla", "repartiendo el caudal por distintas vertientes" de la geografía y "evitando el colapso".

Las previsiones apuntan a una mejora progresiva de la situación meteorológica, con la entrada de los alisios a partir del jueves, lo que contribuirá a desplazar las células convectivas. Sin embargo, Grillo alertó de que "no hay que bajar la guardia": se trata de un hecho muy cambiante que ha dejado la Isla "muy mojada", por lo que persisten "los riesgos de desprendimientos" en laderas y carreteras.

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