El acusado de matar a un hombre a patadas en Mogán: "Solo quería separar una pelea y me vi acorralado"
El informe forense determina que la muerte pudo producirse por un fuerte golpe en la cabeza o bien por una contusión leve que se complicó tras caer al suelo

El acusado Abdelilah el F., a la derecha, escuchando a las médicas forenses este miércoles en juicio. / Acfi Press

Asesinato, homicidio doloso o imprudente. Son las tres posibilidades que baraja el jurado popular encargado de enjuiciar a Abdelilah el F., acusado de acabar con la vida de Aziz el H. tras una pelea en un centro comercial de Puerto Rico, en Mogán, el 16 de julio de 2023. El veredicto, que empezarán a debatir a partir de este jueves, deberá determinar si la víctima murió tras recibir un único puñetazo, si fue tumbado al suelo y sufrió varias patadas en la cabeza o si se encontraba inconsciente al momento de experimentar la agresión mortal.
El informe forense tampoco ofrece luz en este sentido, pues no es capaz de determinar qué contusiones causaron el fallecimiento del varón 12 días más tarde. El agredido ingresó en el hospital con un traumatismo craneoencefálico que derivó en una serie de hemorragias internas, el cual fue producido por un impacto a nivel craneal. "Pudo ser por un fuerte golpe directo en la cabeza o por un golpe leve y una posterior caída e impacto contra el suelo", declararon este miércoles en juicio las médicas del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas que examinaron el caso.
Las expertas aseguraron que esta última teoría, que sería compatible con la versión del homicidio imprudente, podría haberse producido debido a que el fallecido había consumido alcohol esa noche y tenía su equilibrio menoscabado. Cuando fue atendido por el personal sanitario, no presentaba ningún signo externo de violencia y se trató inicialmente como una lesión accidental.
El juez niega la prisión permanente revisable solicitada por la familia al no darse las circunstancias
Abdelilah negó en fase de instrucción haber discutido y golpeado a la víctima, pero en la vista oral y tras un cambio en la estrategia de la defensa reconoció haberle propinado un empujón y un único puñetazo. "Nunca tuve ninguna intención de que acabara como acabó. Yo solo quería separar una pelea y me vi acorralado", respondió a las preguntas formuladas por las partes.
El presunto homicida —un joven de 28 años, natural de Melilla y sin antecedentes penales— indicó que conocía a Aziz porque ambos frecuentaban las mismas zonas y era vecino de su hermano. Esa tarde, cuando llegó al centro comercial, lo vio "muy mal, pasado de copas y que la estaba liando muy fuerte". Según su versión, se enzarzó en una discusión con un viandante, al que empezó a insultar y lanzó una papelera, y él trató de detenerle.

El acusado Abdelilah el F., al fondo junto a su abogado, este miércoles en el juicio. / Acfi Press
El acusado narró que, cuando habló con la víctima, no le dejaba de preguntar dónde estaba la botella de whisky, le decía que quería más droga y le pedía dinero para poder comprar las sustancias. Él se negó, a lo que Aziz supuestamente le metió la mano en el bolsillo para quitarle el dinero y este respondió con un empujón. Acto seguido, añadió, abandonó el lugar para evitar un conflicto.
Después, como muestran las imágenes de las cámaras de seguridad, el fallecido le persiguió armado con un cuchillo o con algún otro objeto punzante. A partir de ese momento, no hay más vídeos. Los tres testigos presentes en el lugar observaron una discusión y un posterior golpe en la cabeza por parte de Abdelilah que hizo que la víctima cayese al suelo. Uno de ellos manifestó haber presenciado cómo le daba patadas en el suelo en ese momento, pero los otros dos viandantes no vieron lo mismo.
Amenazas de muerte
El presunto autor aseguró que temió por su vida porque el fallecido lo persiguió armado con un cuchillo y le amenazó de muerte. "Si pudiese dar el tiempo atrás, preferiría que fuese al revés y que me hubiese apuñalado a mí", refirió durante el juicio, en el que aprovechó para pedir "millones de disculpas" a la familia". "Se que no es perdonable, pero en ningún momento quise hacerlo", concluyó su alegato.
El fiscal Miguel Pallarés califica los hechos como un homicidio doloso y pide una pena de 12 años de prisión y 200.000 euros de indemnización para los familiares de la víctima al considerar probado que el acusado golpeó a patadas a la víctima después de caer al suelo. "Aunque esté arrepentido, no significa que no sea responsable", señaló.
"Fue un golpe, una caída y una desgracia humana", sostiene el letrado de la defensa
La letrada de la acusación particular, Rita de Cassia Alves, reclama un delito de asesinato con ensañamiento y alevosía porque cree que el fallecido estaba inconsciente cuando recibió la patada mortal. Trató de solicitar la prisión permanente revisable, pero el magistrado Pedro Herrera le indicó que no cabe la pena máxima en este caso y que la horquilla del delito oscilaría entre los 20 y los 25 años de cárcel.
Por último, el abogado defensor, Roque Esteban García, sostiene que su representado actuó de forma imprudente, pero sin intención de acabar con la vida del varón, por lo que pide una condena de uno a cuatro años de prisión. "Fue un golpe, una caída y una desgracia humana", remarcó el letrado, que matizó que la supuesta agresión concluyó en un minuto y 27 segundos.
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