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Teror

El dueño del restaurante El Secuestro de Teror: "Gracias a que me avisó el parrillero, porque yo estaba tranquilo en ese almacén que se cayó"

José Vicente Hernández movía bombonas de gas poco antes de que el barranco ‘se tragara’ la trasera de su negocio que él mismo pudo grabar una vez fuera, al ceder la tierra bajo el suelo

José Vicente Hernández, del restaurante El Secuestro de Teror que se derrumbó

Javier Bolaños

Javier Bolaños

Javier Bolaños

Teror

«Yo no había escuchado nada. Eran cerca de las 10 de la mañana y estaba en el almacén - en la parte trasera del restaurante- moviendo las bombonas de gas, hasta que me avisó el parrillero de que saliera porque no le estaba gustando lo que estaba viendo; y después me puse a grabar al otro lado de la calle sin pensar lo que iba a pasar, porque no me lo me había podido ni imaginar, hasta que se derrumbó». El propietario del restaurante El Secuestro de Teror, José Vicente Hernández, reconoce que en ningún momento pudo pasarle por la que cabeza que el barranco se iba a ‘tragar’ una hora después parte del negocio, tras ceder la tierra y llevarse varios metros de la pared, arrastrando enseres de hostelería que había en el interior. Afortunadamente, el local permanecía cerrado también al público, ya que solo abre de jueves a domingo.

Teror amaneció el martes como buena parte de la isla bajo un intenso aguacero que dejó más de 100 litros por metro cuadrado en pocas horas, que ocasionó muchos desperfectos en inmuebles y carreteras, aunque sin consecuencias humanas.

El barranco corría

Ajeno a la lluvia, y ensimismado en sus quehaceres laborales cotidianos, José Vicente Hernández vivía ajeno al grave peligro que le acechaba a sus pies. Si no hubiese sido por su especialista en preparar las carnes a la brasa, el desastre podía haberle cogido de lleno.

Una vez fuera del local, todavía seguía sin ver la dimensión real de la fuerza del agua que corría por el barranco en ese preciso momento.

Las lluvias derrumban un restaurante en Teror en plena borrasca Therese

La Provincia

Tanto, que fue él mismo quien grabó un vídeo al otro lado de la carretera sobre las 11 de la mañana mostrando la lluvia. Hasta que de forma súbita se le vino abajo el almacén, dejando una enorme grieta en la zona colindante de la cocina. «El vídeo dura como dos minutos, y la imagen de la caída es casi al final», señala. La secuencia de esa desgracia, precisamente, ha circulado por las redes sociales a la velocidad de la luz.

La voz salvadora que evitó una desgracia llegó de la mano de su parrillero, que le alertó de la situación del inmueble y le requirió su salida apresurada del local, como una hora antes de que cediera la pared de la trasera del establecimiento.

Clausurado en su totalidad

Todo el restaurante permanece clausurado en estos momentos con una cinta colocada por los bomberos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, ya que parte del establecimiento, sobre todo la cocina, tiene una amplia grieta en la pared y está también sujeta a la evolución de la tierra de la ladera del barranco.

Curiosamente, en pie permanece el muro antiguo de piedra bajo el almacén, mientras se desplomaron los bloques más nuevos.

«Lo importante es que no pasó nada, porque había sido peor si hubiera estado abierto. Las cosas materiales se pueden solucionar»,

José Vicente Hernández

— Propietario de El Secuestro, de Teror

José Vicente Hernández espera ahora que los responsables municipales le indiquen las medidas que harían falta para poder reabrir el restaurante lo antes posible.

Como también espera que se le facilite el acceso al inmueble para recuperar la mercancía, sobre todo de carne que había comprado hace pocos días, y evitar que se termine perdiendo en las neveras.

De momento, este miércoles ha sido un día intenso porque es cuando recibe a muchos proveedores, a los que ha tenido que avisar para que evitaran acudir a esta zona alta de Teror.

Una pandemia, un incendio y ahora...

El responsable de El Secuestro admite que el negocio iba bien, a pesar de los muchos disgustos que le ha dado desde que se hizo con su gestión hace siete años. En medio de este tiempo, le ha cogido el cierre por el covid, un posterior incendio en julio de 2024, y ahora este cierre por el desprendimiento de la estructura del inmueble, tras recibir más de 100 litros por metro cuadrado en pocas horas Teror este martes.

En el fondo del barranco permanecen sus bombonas de gas, baldes, mesas, una carretilla y otros enseres, esperando que mejoren las condiciones para tratar de sacarlos de allí.

«Lo importante es que no pasó nada, porque había sido peor si hubiera estado abierto. Las cosas materiales se pueden solucionar», señala con resignación.

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