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Arucas

Arucas se mantiene en vilo tras recibir 250 incidencias por la borrasca Therese

El Ayuntamiento acondiciona el acceso a los colegios de la costa para que entren los alumnos

A Adrián Ramos se le anegó el sótano de la casa en Bañaderos, Arucas

La Provincia

Javier Bolaños

Javier Bolaños

Teror

El sol brilló ayer tras los ‘palos de agua’ del martes. Pero algunos vecinos siguen sin recuperarse de las horas dramáticas vividas pocas horas antes. «Todo empezó sobre las siete menos cuarto de la mañana y en una hora se llenó todo. A mí me dio tiempo de sacar mi coche y poder atravesarlo fuera, en la calle, para que no pasaran más vehículos, porque al circular nos estaban metiendo el agua dentro, y de sacar el otro; no hubo tiempo para más. Calculamos que entre mi casa y la del vecino entraron entre 300.000 y 400.000 litros de agua, por las cubas que se han usado». Adrián Ramos es el dueño de una de las viviendas situadas en la calle Océano Glacial Antártico de Bañaderos (Arucas), en la urbanización en la que está al otro lado el Mercadona, afectadas por la inundación de los sótanos-garajes.

Adrián Ramos, uno de los afectados por las inundaciones de casas en Bañaderos: «Apenas nos dio tiempo de sacar los vehículos y se llenó todo de agua»

Adrián Ramos

El agua estalló una puerta de cristal que inundó la pequeña cocina y el cuarto donde habían enseres. También se mojó el cargador eléctrico del coche, la máquina de la aerotermia, baterías de placas solares, una lavadora y otros equipos almacenados, además de arrastrar las tablas de surf, que en principio aparentan que han podido evitar roturas, tras alcanzar el agua cerca de tres metros de altura. Peor suerte pasó el vecino, Héctor Sánchez, que vio cómo su automóvil se hundió por completo bajo el agua.

El afluente que llegaba de la avenida de Lairaga y de la propia urbanización, junto al barranco de Bañaderos en la desembocadura a la playa de El Puertillo, alcanzó unos 70 centímetros de altura, quedando como una gran balsa que solo se liberó al abrir la retroexcavadora una zanja y romper el muro que linda con el canal. «Estamos en la zona baja de la urbanización, y todo acaba aquí, porque el solar de al lado está a un nivel más alto que las casas y no tiene por dónde desaguar», detalla.

Adrián Ramos resalta que, a pesar de todo, la fortuna hizo que la rotura de la cristalera no les cogiera de lleno, porque cinco minutos antes estaban allí intentando poner remedio entre tanto caos. «Si nos coge podríamos estar hablando de otra cosa», añade.

El Plan sigue vigente

Mientras, el alcalde de Arucas, Juan Jesús Facundo, señala que el municipio registró el martes más de 250 incidencias por la borrasca Therese, que descargó a su paso por Arucas más de 150 litros por metros cuadrado en pocas horas.

A pesar de la mejoría del tiempo, el Ayuntamiento recordó ayer que «el Plan de Emergencias Municipal continúa activo en el municipio, así como la situación de emergencia en Gran Canaria, actualizada por la dirección general de Emergencias del Gobierno de Canarias. Según los últimos datos, puede aún provocar chubascos de cierta intensidad».

Facundo anunció que este jueves se habilitarán dos pasarelas para facilitar el acceso al alumnado de los centros educativos de Bañaderos, situados junto al barranco, que todavía sigue llevando agua a la playa.

Otra de las personas que vio cómo el pueblo se llevaba un gran susto fue Agoney Rosales, quien tuvo que achicar algo de agua en su casa situada junto a la iglesia de Bañaderos, en la calle San Pedro y María Rivero. Eso sí, nada que ver al estar en una cuesta en la zona más cercana a la costa. Estuvo retirando agua media hora, desde las cinco y media de la mañana.

Más agua en Firgas que con el Delta

Otro de los municipios más castigados por la tromba fue Firgas, que llevó a sus responsables municipales a decidir al igual que Arucas, a cerrar a primera hora de la mañana del martes los colegios, como medida preventiva y evitar los desplazamientos.

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Daños en una tienda de ropa del casco de Firgas, al que le entró el agua de la red general. / J.PEREZ CURBELO

El alcalde, Alexis Henríquez, señala que durante las horas de lluvia se contabilizaron unos 154 litros por metro cuadrado en el casco, llegando a los 174 el barrio de El Trapiche. Como comparación, apunta que durante la jornada de la tormenta tropical Delta (que ocasionó en 2005 la caída del Dedo de Dios) se contabilizaron 170 litros. Además, en lo que va de mes se han acumulado hasta 211 litros.

Presas rebosando

El resultado fue que el agua se metió en viviendas de Casablanca, Rosales, El Lomito, el casco, además de desbordarse las alcantarillas y afectar a carreteras como la de San Antón, que está inhabilitada, aunque hay vías de evacuación alternativas. Algunos inmuebles, como una tienda, se llenaron de agua al irrumpir la de la red general.

A su vez, están aliviando presas como la de Los Dolores, por lo que se ha avisado para mantener en alerta a los vecinos de Quintanilla.

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