Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El rebose de La Sorrueda hace correr el cauce de Tirajana

Un derrumbamiento en Guayadeque fue uno de los incidentes más importantes de los municipios del sureste

Presa de Ayagaures y Barranco de Tirajana (24/03/2026)

Andrés Cruz

José A. Neketan

José A. Neketan

Santa Lucía de Tirajana

Santa Lucía de Tirajana, Ingenio y Agüimes tuvieron una mañana apretada tras las fuertes lluvias caídas en la zona alta de los tres municipios del sureste en la madrugada de ayer. Las principales incidencias se registraron en las vías públicas del núcleo urbano de Vecindario, con calle anegadas, lo que obligó al Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana a mantener activo el Plan de Emergencias Municipal.

Más arriba, la presa de La Sorrueda se llenó por completo antes del amanecer, algo que no sucedía desde hacía 16 años, obligando a abrir el rebose para que el agua corriera barranco abajo. Ese caudal, unido a otras impresionantes cascadas que se daban a lo largo del cauce, como la de El Gallego, hicieron que el barranco de Tirajana volviera a correr hasta llegar a la costa. Este hecho hizo que numerosas personas se acercaran hasta la zona de Doctoral para contemplar el espectáculo natural, que no se repetía desde hacía casi dos décadas.

Brígida y Pepe recordaban de chiquillos ver el barranco correr de lado a lado hasta cortar la carretera por donde antes se iba al Sur. «Es una alegría inmensa ver a este barranco correr después de tantos de sequía y de escasez de agua», decía Pepe, que explicaba que el nivel freático de la zona había empeorado de forma considerable. «Y el rebose de tantas presas en 15 días es un motivo de alegría para toda la isla». La pareja de personas mayores rememoraba que la imagen del cauce de Tirajana corriendo les transportaba a su niñez. «Cuando el agua se calmaba veníamos a jugar y a bañarnos en los charcos, y las mujeres también aprovechaban para lavar la ropa, para utilizar el agua lo mááximo posible». Rafael y Santiago, por su parte, también disfrutaban del momento. Aseguraban que el barranco no corre de lado a lado «desde hace por lo menos 50 años», y añadieron que en el caso de que ese hecho se repitiera «se hunde la isla».

En las vías del municipio se tuvo que cerrar la subida a Las Carboneras y el paso al barranquillo de Pozo Izquierdo, reiterándose a los conductores la prohibición de aparcar o circular cerca de los cauces de los barrancos.

A lo largo de la noche del lunes y durante la jornada de ayer, los servicios de Seguridad, Emergencias, Policía Local y Protección Civil trabajaron intensamente para atender inundaciones en puntos críticos como el centro de salud de Doctoral, viviendas en las calles Guatatiboa y Valle Inclán, y el aparcamiento de la trasera del teatro Víctor Jara. También se registraron problemas de alcantarillado en la calle Velázquez y grandes bolsas de agua en la calle Isla de La Graciosa, que obligaron al cierre temporal del tráfico, así como la inundación del cruce del barranco Hoya de la Negra. Como medida preventiva, el Consistorio han suspendido todas las actividades en instalaciones deportivas al aire libre y se ha cancelado el mercadillo que se celebra cada miércoles.

En el ámbito social, el albergue de emergencias instalado en el pabellón deportivo de El Doctoral, gestionado por Cruz Roja con la colaboración de Protección Civil, acogió durante la noche del lunes al martes a siete personas sin hogar y permanecerá abierto con capacidad para atender a los ciudadanos que lo necesiten.

El concejal de Atención Social y Comunitaria del Ayuntamiento de Santa Lucía, Saúl Goyes, informó que desde que se activó este punto el pasado jueves han hecho uso de estas instalaciones unas 14 personas, que han recibido descanso, alimentación y servicios de aseo para cubrir sus necesidades fundamentales. El dispositivo cuenta actualmente con 20 camas montadas y una reserva de otras 20 preparadas en caso de que la demanda aumente.

Derrumbe en Guayadeque

En Ingenio, el jefe de la Policía Local, Justo Santana, informó sobre las consecuencias del temporal que afectó al municipio desde el pasado sábado, destacando que aunque el viento no fue tan intenso como se preveía, la lluvia sí provocó importantes incidencias. El suceso más destacado tuvo lugar en la zona de Guayadeque, concretamente en la carretera que sube desde la Montaña de las Tierras hacia el pago de Lereta, donde el desprendimiento de una piedra de grandes dimensiones dejó a una familia incomunicada.

Tras una inspección realizada por Santana junto a la alcaldesa Vanesa Martín, los operarios trabajaron durante la mañana en la retirada de los escombros con extrema precaución, ya que la debilidad del terreno por la cantidad de agua caída y las vibraciones de la maquinaria pesada podrían generar nuevos desprendimientos en la zona. Además de este incidente en la zona alta del municipio, el temporal obligó a realizar numerosos servicios en viviendas y centros educativos debido a acumulaciones de agua superiores a lo habitual. El acceso a la GC-1 por el puente de Las Majoreras no registró agua embalsada que lo inutilizara, como pasara hace años cuando se daban episodios de fuertes lluvias.

Inundaciones de sótanos

En Agüimes el punto más crítico estuvo en el estado de la carretera de acceso a Santa Lucía por Temisas. En esta vía, competencia del Cabildo, se produjo el lunes el colapso de un muro de contención en el tramo situado entre el observatorio y el pueblo, una situación de difícil solución técnica que mantendrá la vía afectada durante varios meses.

Por otro lado, los equipos de Obras y Servicios del Ayuntamiento trabajaron para paliar los efectos del agua en el resto del municipio, donde se registraron inundaciones en sótanos de garajes y en la planta baja de la Casa de la Cultura de Agüimes. Asimismo, se reportó una gran acumulación de barro y tierra proveniente de la montaña en la urbanización nueva situada entre Arinaga y el Cruce, un fenómeno causado por la gran concentración de agua en un periodo muy corto de tiempo. En la zona del polígono, las mejoras en las infraestructuras permitió que el agua del Barranco de Balos siguiera su cauce natural hacia la desembocadura sin inundar las calles del recinto.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents