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Una mujer denuncia la escasez de recursos esenciales en el Hospital Insular

Una vecina de Valsequillo asegura que tuvo que llevar una silla de su casa para poder acompañar a su padre en Urgencias, además de una manta para el paciente

Fachada Hospital Universitario Insular de Gran Canaria.

Fachada Hospital Universitario Insular de Gran Canaria. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

Reyes Bolaños, una vecina de la localidad de Valsequillo, denuncia la situación vivida por su padre, de 92 años, en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, donde asegura que existe una carencia de recursos básicos. De hecho, la mujer tuvo que llevar una manta y una silla desde su domicilio para que su progenitor no pasara frío y pudiera estar acompañado.

Los hechos se remontan a la mañana del pasado viernes, 27 de marzo, cuando el hombre acudió en ambulancia al servicio tras presentar un sangrado. Según explica Bolaños, la atención sanitaria fue correcta y no tiene quejas sobre los profesionales, pero las condiciones materiales no eran las adecuadas.

«Mi padre tiene la tarjeta AA porque padece demencia senil. Debe estar acompañado en todo momento, por lo que organizamos turnos entre su cuidadora y yo. Ella iba a quedarse hasta por la tarde y pidió una silla para poder sentarse y una manta para mi padre. Sin embargo, el personal le dijo que no había sillas y que solo había una sábana por cama», lamenta.

Zona fría

Tras insistir, le facilitaron una sábana adicional, pero ninguna manta, por lo que Reyes Bolaños tuvo que llevar tanto la silla como la manta de su casa. «La cuidadora estuvo desde las 10 de la mañana hasta las 5 de la tarde sin poder sentarse. Además, mi padre estaba en una zona muy fría, porque eso es un sótano, y estaba temblando. Es imposible estar ahí solo con una sábana», explica.

Durante su estancia en el servicio, también apreció una alta ocupación en el área. «Por la mañana había como dos o tres pacientes en pasillos, pero por la tarde ya se encontraba lleno de camillas. ¿Hemos normalizado estas situaciones?», cuestiona.

El nonagenario recibió el alta a las 10.00 horas del día siguiente. No obstante, la familia optó por no presentar una reclamación formal al considerar que este tipo de quejas «no se tramitan».

Este periódico intentó contactar con el hospital de referencia del área sur de la Isla para conocer su versión de los hechos. Sin embargo, no hubo respuesta.

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