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¿Por qué hay un coche en la terraza de la quinta planta del Hospital Insular?

El hospital del área sur de Gran Canaria cuenta con un vehículo que llegó a este espacio en el año 2000 con la ayuda de una grúa

Amit Chugani en el interior del vehículo.

Amit Chugani en el interior del vehículo. / Andrés Cruz

Las Palmas de Gran Canaria

En la quinta planta del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, donde la vida se reescribe tras una lesión medular, hay un objeto que desconcierta a primera vista: un coche. No está allí por casualidad ni como elemento decorativo, sino como parte de una terapia que busca potenciar al máximo la autonomía de los pacientes. Sin embargo, a esa altura, la presencia de un vehículo no pasa desapercibida. De hecho, algunos vecinos de la zona han llegado a fotografiarlo desde sus ventanas, movidos por la intriga.

Ahora bien, ¿cómo llegó hasta allí? Según informa el doctor José Luis Méndez, jefe de sección de la unidad de Lesionados Medulares, el turismo se encuentra en la terraza de esta planta desde la creación de esta área asistencial, que en noviembre celebró su 25º aniversario. Para trasladarlo fue necesario utilizar una grúa. «Aunque responde a las necesidades del servicio, se ha deteriorado con el paso de los años. La Fundación Disa asumirá ahora su reacondicionamiento integral: lo pintará, sustituirá las ruedas y los sillones, y hará las reparaciones necesarias en estas instalaciones», detalla el facultativo.

Para los pacientes, el coche se ha convertido en una herramienta esencial en su proceso de rehabilitación. «Gracias a este recurso, puedo entrenar para ser capaz de acceder a un vehículo por mí mismo, plegar la silla sin ayuda para introducirla en el interior y así poder iniciar la marcha sin complicaciones», explica Amit Chugani, un hombre de 43 años que sufre una lesión completa motora y una lesión incompleta sensitiva desde hace seis meses.

Superación de miedos

Según cuenta, le apasiona conducir. Por eso, una de sus principales preocupaciones era saber si podría volver a hacerlo en sus circunstancias y, sobre todo, cómo sería la sensación de volver a entrar a un coche, tanto como conductor como de acompañante. «Estoy muy agradecido, porque los lesionados medulares tenemos muchos miedos y aquí podemos superarlos», agrega el paciente, que reside en Tenerife.

Su historia se remonta al 16 de septiembre de 2025, cuando, al levantarse para ir a trabajar, notó que perdía sensibilidad en las piernas. «Me estaba cepillando los dientes y sentí que no respondían. Tuve que apoyarme para no caerme y supe que algo no iba bien», relata Chugani. Tras varias pruebas médicas, los especialistas confirmaron que padecía una mielitis, una inflamación de la médula que, en su caso, se manifestó después de haber contraído una infección vírica.

El doctor José Luis Méndez, junto a Amit Chugani.

El doctor José Luis Méndez, junto a Amit Chugani. / ANDRÉS CRUZ

Tras permanecer ingresado dos meses y 20 días en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, fue trasladado a la unidad de lesionados medulares del Hospital Insular, que actúa como referente para todo el Archipiélago. Allí se encuentra desde el 2 de diciembre y sigue un intensivo programa de rehabilitación de lunes a viernes, entre las 8.30 y las 13.30 horas. «Estoy muy contento con el trato del personal. Tanto los fisioterapeutas como los terapeutas ocupacionales nos ayudan a volver a integrarnos en la sociedad de la mejor forma posible. Sin ellos, no somos nada», asevera.

Avances significativos

En el transcurso de estos meses ha logrado avances significativos. Tanto es así, que ha ganado estabilidad en el tronco, mayor autonomía en su día a día y ya ha comenzado a dar los primeros pasos con la ayuda de muletas y un andador. «Para poder recuperar la marcha, llevo una prótesis en la pierna derecha, que es la más debilitada. Poco a poco voy cumpliendo objetivos, y todo se lo debo a los profesionales de esta planta», insiste Amit Chugani.

Con el propósito de ofrecerles los mejores servicios a los pacientes, la unidad ha incorporado tecnología puntera con el paso del tiempo. Entre los recursos más novedosos, figuran unas gafas de realidad virtual. ¿Su función? Reducir el dolor neuropático, un trastorno que padecen alrededor del 70% de las personas con lesión medular. «A través de las gafas, les mostramos escenas que les resultan agradables. El objetivo es engañar al cerebro para que no se centre en el dolor», comenta el doctor Méndez.

Además, la unidad cuenta con uno de los tres exoesqueletos de última generación que hay en el país y dispone de un aparato de electroestimulación funcional, una técnica terapéutica que utiliza corrientes eléctricas para estimular los nervios y los músculos. «También ofrecemos atención psicológica y asesoramiento sobre la vida sexual», anota el especialista.

Ahora mismo, las 25 camas que hay en el área están ocupadas. La unidad está integrada por un equipo multidisciplinar compuesto por cuatro médicos, 22 enfermeras, 24 auxiliares, 12 celadores, cuatro fisioterapeutas, dos terapeutas ocupacionales y dos psicólogos. «Nuestro principal objetivo es que los pacientes alcancen el mayor grado de autonomía posible. Por eso, reciben tratamiento rehabilitador desde que llegan», concluye el doctor José Luis Méndez.

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