Gastronomía
La biocrepería de Artenara dice adiós después de 10 años y se pasa al surco
Neus Santiago y Sergio Houghton cierran el local pero continúan con la actividad trabajando la tierra con visitas agroculinarias

Neus Santiago y Sergio Houghton cierran la biocrepería de Artenara para continuar trabajando la tierra. | LP/DLP

En el municipio más alto de Gran Canaria, donde la mirada al paisaje tropieza con los roques Nublo y Bentayga, el ciclo vital de y Sergio Houghton y Neus Santiago está a punto de transformarse.
Tras diez años de labor ininterrumpida al frente de la Biocrepería Risco Caído, han decidido que este domingo sea el último día en el que su negocio funcione como un restaurante muy singular. Lo que para muchos podría parecer un cierre definitivo, para sus protagonistas es, en realidad, un acto de «supervivencia y coherencia». Es el momento de soltar el ritmo frenético de la hostelería para volver a las raíces y dedicarse en cuerpo y alma a la tierra que los ha sostenido durante esta década de aventura emprendedora en el ámbito de la restauración.
La historia de la Biocrepería es también la de un regreso. Sergio, canario de raíces vinculadas a los abuelos de Juncalillo y Artenara, regresó a la isla tras años fuera para rehabilitar las casas cueva que sus antepasados tallaron en la roca. Neus, catalana de origen, no solo se prendó del paisaje, sino que hizo suya la cultura de la cumbre, cosechando sus verduras, frutas y plantas aromáticas y aportando una sensibilidad especial en los fogones. Juntos levantaron un proyecto que combinaba su amor por la tierra y la gastronomía, un restaurante bio, vegano y vegetariano en Artenara. Para muchas personas que lo visitaron y que lamentan su cierre era «un auténtico lugar de comida vegetariana», como dejaban constancia en las redes sociales del negocio.
«Cambio de ideas»
Para la pareja, esta década de experiencia en el mundo de la restauración ha sido «muy intensa». «Empezamos hace diez años a tope y hemos acabado a tope al cuadrado», aseguran Neus y Sergio, que confiesan que están contentos por lo conseguido «pero también muy cansados».
Neus afirma que lo que más echará de menos de esta etapa que deja atrás es cocinar. «Lo hago cada día y me encanta. Me lo paso muy bien en la cocina», explica, y añade que, aunque es su hobby, «llevamos diez años y estoy muy cansada porque son jornadas muy agotadoras, y nosotros somos principalmente agricultores». Sobre sus secretos confiesa que cocina «sin recetas y cada día y cada plato es diferente».
Organizar grupos para ofrecer experiencias entre la agricultura y la gastronomía es uno de los proyectos
Como aún les queda algo más de un año para la jubilación han decidido «ir aflojando» y dedicarse a otros proyectos, también vinculados con la agricultura y a las experiencias agroculinarias. «Como ves, esto no es una despedida, es un cambio de ideas», explica Sergio. Para ello van a aumentar la producción en nuevos terrenos en la zona de Acusa y compartir la experiencia con grupos organizados. «La idea, más o menos, es quedar aquí con un grupo de 15 o 20 personas, desayunamos y después bajamos a la huerta. Allí enseñamos el lugar donde producimos, trabajamos la tierra, plantamos, hacemos un poco de recolección y después vamos a la azotea y hacemos un curso de cocina con los productos que hemos recogido. Se trata de ofrecer experiencias a personas interesadas», explica la pareja. Tener la certificación del Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica en Canarias también es una garantía para todos esos proyectos que quieren llevar a cabo en esta nueva etapa.
Uno de los objetivos de este cambio de vida es enseñar a preparar esas elaboraciones que salían de los fogones de la Biocrepería, como los falafels de espinacas o su hummus de berenjena, entre otras exquisiteces que han cautivado los paladares de miles de personas que han visitado el lugar durante esta década. «Es un concepto diferente porque seguiremos en activo, eso sí, con la misma filosofía pero sin el restaurante. Haremos formaciones de cocina natural y energética», afirman.
También tienen palabras para la que ha sido su clientela. «No podemos más que agradecerles que hayan venido a disfrutar a nuestra casa. Gracias a todos ellos hemos podido cocinar y muchos clientes ahora son grandes amigos».
Sales de Hierbas del Atlántico
Otro de los proyectos que quieren impulsar es la marca Sales de Hierbas del Atlántico. «Siempre he cocinado con muchas hierbas aromáticas y el huerto tenemos bastante variedad. La sal y esas hierbas le dan olor, sabor, y una energía diferente a los platos que preparamos. Entonces hemos pensado comercializar esas mezclas aromáticas que utilizo en la cocina», explica Neus.
El proyecto son cinco mezclas o «mixturas», como le llaman. La base son hierbas deshidratadas —cultivadas y secadas por ellos mismos en un secadero artesanal— combinadas con sal marina de las Islas. Cada mezcla ha sido diseñada para un propósito culinario específico, desde el aliño en crudo hasta los cocinados largos como potajes o garbanzadas. Es su forma de llevar el sabor de Artenara a las cocinas de toda Canarias. Pronto se pondrán a buscar una salina con la que trabajar para hacer realidad esta novedosa iniciativa.
«No podemos más que agradecer a toda la gente que ha visitado nuestra casa», dicen a la que ha sido su clientela
Al mirar atrás, Sergio y Neus no sienten nostalgia, sino gratitud. Agradecen a la clientela que se convirtió en amigos y a la tierra por su generosidad extrema. Para ellos, el huerto ha sido su «agrogym» y su «huertoterapia», el lugar donde las malas energías se entierran y se transforman en abundancia.
Se despiden del público general con la satisfacción de haber sido un referente de la cocina vegana en Gran Canaria, pero con la ilusión de quien comienza un nuevo capítulo. La Biocrepería Risco Caído no dice adiós; simplemente se retira de la primera línea de fuego para seguir «dando la lata» desde la serenidad de la agricultura, demostrando que vivir con coherencia es, quizás, el ingrediente más revolucionario de su cocina.
La Biocrepería Risco Caído tenía hoy todas las reservas agotadas y también estaban dispuestos a hacer hueco a las personas que se acercaran a comer y a despedirse. A partir de mañana encontrarán a Sergio y a Neus preparando la tierra para esta nueva etapa. «La tierra, ante todo, es un lugar de conexión. Siempre decimos es generosa. Cuando tú la cuidas, ella te lo devuelve con creces y multiplica todos esos cuidados y los pone al servicio de la gente», aseguran. Para ellos es continuar en el surco, el mismo que empezaron hace diez años en este lugar de la cumbre de Gran Canaria. n
Suscríbete para seguir leyendo
- El Gobierno de Canarias declara la prealerta por evento multitudinario ante la visita del papa León XIV
- Quevedo anuncia el lanzamiento de su nuevo disco 'El Baifo' en la playa de Las Canteras de Las Palmas de Gran Canaria
- Un falso Quevedo desata la locura paseando por la zona de Las Canteras: tuvo que intervenir la policía
- El Estrella sube a Tercera RFEF por el ex de la UD Las Palmas Ángel Sánchez: 'Va por ti, hermano
- El TJSC tumba el plan que regula el futuro de Gran Canaria tras tres años en vigor
- El 'modelo Zubieta' como agua bendita para la UD Las Palmas: Copa, cantera y explotación de Anoeta
- El propietario 'fantasma' que no aparece en los papeles: su ausencia bloquea durante 28 años la finalización de un edificio de 30 viviendas en Ingenio
- Descarga de precisión: así será la llegada y puesta en marcha de las cuatro grúas RTG en el Puerto de Las Palmas