Comida gourmet para perros y gatos en Las Palmas de Gran Canaria
Coolpaws abre en Viera y Clavijo 24 con una propuesta que mezcla alimentación natural, accesorios de diseño, objetos para dueños y un futuro espacio de peluquería y spa para mascotas. Un santuario para los animales y sus dueños que pretende fomentar una nueva cultura de consumo en la ciudad

Coolpaws, tienda de animales gourmet / José Carlos Guerra

En algunos hogares, el menú del perro ya no se limita al saco de pienso junto a la cocina. Ahora también hay estofados, yogures, helados, snacks de mango deshidratado o latas de carne cocinada sin sal. La sofisticación que desde hace años ha ido colonizando la alimentación humana también ha cruzado la puerta de las mascotas. Y en ese nuevo universo se instala Coolpaws, una tienda recién abierta en la calle Viera y Clavijo, en Las Palmas de Gran Canaria, que propone una idea sencilla pero ambiciosa: llevar al mundo animal el concepto boutique que ya triunfa en otros sectores del consumo.
La base del negocio, como ocurre casi siempre, está en la comida. «La rotación grande está en la comida, porque los perros y gatos comen todos los días», resume Antonio Rodríguez, que explica que la alimentación fue el punto de partida de una propuesta pensada para quienes ya no entienden a sus animales como simples mascotas, sino como un miembro más de la familia. Por eso, la tienda ha apostado por una oferta centrada en productos naturales, funcionales y alejados de la imagen más tradicional del pienso industrial.
En sus estanterías predominan las dietas BARF, alimentación cruda biológicamente apropiada, las versiones cocinadas y los productos de proteína pura. «No tenemos pienso de cereales ni nada, sino todo comida dieta BARF», explica. Hay carne de pato, cordero o caballo; mezclas con verduras; estofados preparados; latas; snacks; e incluso alimentos que, según relata Rodríguez, se parecen cada vez más a la lógica culinaria doméstica. «Es igual que la que estás haciendo tú en casa, exactamente igual, pero te ahorras el tema de cocinar, de almacenar, de separar, de dividir», señala.
Nueva cultura de consumo
La idea no es solo vender alimento, sino introducir una nueva cultura de consumo en torno a perros y gatos. «Cada vez más la gente está cocinando la comida del perro en casa», sostiene Rodríguez. Ese cambio de mentalidad se traduce en una demanda creciente de productos con más información, más especialización y una imagen más cuidada. En la tienda se pueden encontrar desde piensos elaborados con ingredientes concretos hasta caldos para perros, lácteos, helados o golosinas. «Tenemos hasta unos snacks que son de mango deshidratado», cuenta, como ejemplo de una gama que se aleja del imaginario de la tienda de animales al uso.
Esa apuesta responde también a una observación de mercado. Según explica, en este sector hay dos grandes mundos: el de las grandes superficies y el de los pequeños establecimientos muy centrados en alimentación natural. Entre ambos, asegura, quedaba un espacio intermedio sin cubrir. «No hay ningún negocio que sea similar, más allá de las tiendas de animales tradicionales», resume. Su planteamiento pasa por unir producto especializado y experiencia de compra.
El proyecto nace, además, desde una historia doméstica. El detonante fue la llegada de Lilo, un perro que acabó precipitando la apertura del local. «Los Reyes Magos le trajeron a mi hija Martina un perro», recuerda. A partir de ahí, Raquel Rodríguez, dueña del negocio y Antonio, su marido, decidieron trasladar al mundo animal una fórmula que ya conocía bien. El matrimonio de empresarios también está detrás de Coolkids, la tienda contigua, y la intención fue replicar ese lenguaje comercial en otro terreno. «Hemos intentado replicar la historia de 12 años ya de Coolkids para la tienda de mascotas», explica. La inspiración la encontraron en viajes y ferias europeas, con referencias de Madrid, Francia o Alemania, donde este tipo de tiendas boutique están más asentadas.
Para las mascotas y sus dueños
Pero la comida es solo la puerta de entrada. Una vez dentro, Coolpaws amplía el foco hacia un concepto mucho más amplio de estilo de vida. «No solo tenemos cosas para perros, tenemos cosas para dueños de perros», resume. Ahí aparece la parte más singular del negocio: una línea de objetos y complementos que orbitan alrededor del universo animal, aunque no estén pensados exclusivamente para ellos.
Hay libros, botellas, tazas, maceteros, peluches, libretas, calcetines, mosquetones o pequeños objetos decorativos. La idea es que el vínculo afectivo con la mascota también se exprese a través de objetos cotidianos y estéticos, algo que hasta ahora apenas tenía espacio en la ciudad.
El mismo razonamiento se traslada a la parte textil y de accesorios, una de las líneas más cuidadas del local. Correas, collares, pecheras, bolsitas para recoger excrementos y otros complementos se venden en conjuntos coordinados, con estampados y acabados que buscan alejarse de la funcionalidad pura. «A la gente le gusta que vaya todo en conjunto, que tenga su pecherita, su correa, su collar», explica. En ese apartado, la tienda trabaja con marcas españolas, francesas e italianas, en una apuesta por el diseño y la diferenciación.
Bienestar, peluquería y spa
No es, sin embargo, un negocio sencillo. El propio creador reconoce que este tipo de tienda obliga a hilar fino. La alimentación tiene salida constante, pero el resto del producto requiere una clientela más concreta y una inversión importante en stock. «Una correa de perros de diseño italiana a lo mejor te cuesta 120 euros», ejemplifica. Y además está la complejidad logística de trabajar desde una isla con marcas y proveedores internacionales. En ese sentido, reconoce que parte con ventaja por la experiencia previa acumulada con su otro negocio.
La tienda también ha querido cuidar la puesta en escena. El espacio se ha concebido para alejarse visualmente de la clásica tienda de mascotas y acercarse más a una boutique contemporánea. La estética, el mobiliario, la disposición del producto y la propia atmósfera responden a esa idea de consumo más aspiracional y más experiencial.
Y el proyecto no termina en la venta. Coolpaws prevé incorporar de forma inminente una zona de peluquería y spa para perros, con servicios como baño y ozonoterapia. La intención es completar así un modelo de negocio que combina alimentación, bienestar, estética y universo lifestyle.
En el fondo, todo responde a una transformación social más amplia. «Ya son uno más de la familia», resume el propietario. En una ciudad donde la oferta tradicional para animales ha estado durante años ligada a lo funcional, la aparición de espacios como Coolpaws dibuja la tendencia de un consumo cada vez más emocional, más especializado y, también, más gastronómico.
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