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Gastronomía

Germán Domínguez es el 'cocinillas' de Santa Brígida

La Villa de Santa Brígida celebró el domingo la primera edición del concurso ‘Cocinillas’, una iniciativa que tiene como objetivo dinamizar el mercado municipal y fomentar la compra del producto local. Seis chef se presentaron con sus mejores recetas, y Germán Domínguez fue proclamado ‘Cocinillas’ con su original elaboración.

Concurso de cocina: Cocinillas de Santa Brígida

La Provincia

José A. Neketan

José A. Neketan

Las Palmas de Gran Canaria

La búsqueda de iniciativas originales para promocionar el Mercado Municipal de San Brígida y el producto local llevó a la idea de montar un concurso gastronómico para buscar al mejor 'cocinillas’ del municipio.

El evento, que celebró el domingo su primera edición no quería centrarse solo en la competición, sino también en generar una experiencia que conectara a participantes, productores, profesionales y público en torno a la cocina como elemento cultural y social. La propuesta estaba basada en tres pilares, el producto local como eje central de todas las elaboraciones, principalmente verduras y quesos, la sinergia con el propio mercado como un espacio vivo y protagonista del evento y la cocina como lenguaje para interpretar el territorio. Con esos ingredientes principales, la convocatoria atrajo a 22 aspirantes y no necesariamente tenían que ser residentes en Sataute. Un proceso de selección posterior dejó a seis semifinalistas listos para la acción.

Los seis presentaron para pasar a la final en la que quedarían solo tres, una elaboración ya preparada que presentaron al jurado emplatada y bien presentada. Amira Santana llevó Merienda de primavera, Stefano Amorosi, Verde y agua; Carmen Roda, Tocino de cielo; Germán Domínguez, Raíz y mar; Kevin Betancor, Tartar isleño; y Patricia Da Mata, Coleslaw de mi amiga Michelle. En frente, un jurado formado por la crítica gastronómica Vanesa Delgado, Beatriz Vega, jefa de Sala del Restaurante Sorondongo, y Miguel Herrera, cocinero en Camino al Jamonal. De apoyo sobre el escenario, el chef José Luis Espino, de Halma, que hacía de hilo conductor entre los participantes y el tribunal.

Domínguez, Roda y Amorosi pasaron a la final, y ahí comenzó la mejor parte, la de cocinar en directo ante el público que aguantó contra la abundante lluvia y el frío a la espera de conocer al cocinillas.

La organización del certamen entregó a los tres finalistas una caja sorpresa con diferentes productos hortofrutículas. Una vez descubierto la materia prima, cada uno de ellos disponían de 10 minutos para bajar al mercado a buscar aquellos ingredientes que necesitaban para terminar las recetas que habían imaginado. Los productos elegidos no podían superar los 20 euros.

Cocinar el vivo ante el jurado y el público

Una vez hecha la selección comenzaron a cocinarlos. Ahí comenzaron los olores y vapores a cautivar los estómagos del público y del jurado. Cada uno tendría una hora para la elaboración. Todo el proceso de cocción sería solo con hortalizas y frutas, ya que el mercado actualmente no dispone de carnicerías ni charcutería, lo que eleva el nivel para presentar platos basados en verduras con sabores y texturas capaces de conquistar el paladar del jurado.

Germán Domínguez presentó unos rollitos que envueltos con hijas de acelgas. Stefano Amorosi dio protagonismo al queso ahumado y al calabacín, y Carmen Roda se inspiró en los tradicionales pistos de pastores, a los que añadió un huevo frito para darle carácter y mayor enjundia y vistosidad.

El tribunal se debatió entre la creatividad, la técnica, la presentación, el sabor y el uso de producto local. Tras la deliberación, Germán Domínguez conseguiría los 300 euros del primer premio, Amorosi los 200 del segundo y Carmen Roda los 100 del tercero.

Germán Domínguez, Stefano Amorosi, CArmen Roda, la concejala Carmen Juez y el alcalde José Armengol.

Germán Domínguez, Stefano Amorosi, CArmen Roda, la concejala Carmen Juez y el alcalde José Armengol. / ANDRES CRUZ

Garbanzada de premio

El premio para el público de esta primera edición fue una garbanzada hecha por Miguel Herrera, que algunos repitieron y hasta tripitieron agradeciendo un plato de cuchara con buen sabor para combatir el frío.

Al frente de todo el despliegue estuvo la sumiller Alba Bernal, quien explicó que la idea de este certamen surgió de buscar ideas interesantes que dieran protagonismo e impulsaran al mercado municipal y el producto local, «y que mejor que un concurso de cocinillas que a la gente le atrae lo de cocinar y además muchos de ellos están sensibilizados con el producto de la tierra». Bernal, que calificó como un «acierto» la idea por el resultado, «aunque el tiempo no ayudara», espera que el certamen se repita y que se quede en el municipio como un referente para el ámbito gastronómico de Santa Brígida y que tiene muchos visos de crecer de cara a su segunda edición.

Entre el público, personas gustosas de la buena cocina. Algunas de ellas más atraídas por las nuevas corrientes culinarias y otras por el recetario tradicional que ha estado presente en los hogares canarios durante generaciones. Como dato curioso, los jóvenes gustan de probar cosas nuevas y experimentar con nuevos sabores. En el otro lado de los fogones, las personas mayores siguen siendo fieles a las comidas de cuchara. Las que llevan tiempo de cocción y jartan los estómagos de la familia.

La cocina de cuchara

Rosa Dávila seguía atenta cómo cocinaban los tres finalistas del concurso del cocinillas. «Me gusta verlo pero no soy mucho de cocina ‘mikimini’ de esa», explicaba. Con 85 años, ha cocinado toda la vida en su casa para los suyos.

Dávila, recordaba el sabor de la comida de su madre, los potajes con el gofio, que «no podía faltar» y las papas sancochadas que su padre tanto disfrutaba. Para ella, el secreto no solo estaba en la receta, sino en el producto. Afirmaba con seguridad cómo antes las frutas y verduras «olían y sabían de verdad», algo que, según ella, se ha ido perdiendo en la vida moderna.

También rememoró una época en la que la sopa con carne se probaba los fines de semana. Pero, por encima de la comida, destacó la calidad humana de antaño, «cuando salías a la calle y todos los vecinos se ayudaban y compartían lo que tenían en sus casas y a nadie le faltaba la comida».

El concurso gastronómico para buscar el mejor ‘cocinillas’ de Santa Brígida contó con el apoyo de la Concejalía de Mercados, Comercio y Desarrollo Rural, y del Cabildo de Gran Canaria.

El alcalde de Santa Brígida, José Armengol, presente en esta primera edición, destacó la importancia de este tipo de eventos para dar visibilidad al mercado municipal y a los agricultores de la zona. También el regidor elogió el tesón de los participantes. «Es de agradecer la participación de todas las personas concursantes y el empeño que han puesto a pesar de las dificultades que ha presentado la lluvia», afirmó, subrayando la originalidad y curiosidad de los platos presentados durante el certamen.

El alcalde también aprovechó la ocasión para recordar el valor histórico y comercial del Mercado de Santa Brígida, calificándolo como «uno de los más conocidos y atractivos de Gran Canaria». Situado en la estratégica ruta del centro de la isla, el mercado se prepara para celebrar próximamente un nuevo aniversario, consolidándose como un espacio «coqueto» que cuenta con una clientela fiel.

Por su parte, la concejala responsable del área de Mercados y Desarrollo Rural, Carmen Juez, explicó la iniciativa nació tras la participación del municipio en la feria ‘Gran Canaria Me Gusta’. La idea surgió con el doble objetivo de aprovechar las subvenciones anuales del Cabildo de Gran Canaria para el sector primario y, al mismo tiempo, crear un espacio de competición para cocineros que demuestran su talento en el ámbito doméstico. La concejala destacó que la respuesta ha sido excelente. «La gente está contenta y los puesteros del mercado también», afirmó Juez, quien adelantó que de cara al futuro, la intención del consistorio es repetir la experiencia, aunque con ajustes en el calendario. La concejala aseguró que la idea para la próxima edición es trasladar el concurso a los meses de verano para evitar las inclemencias meteorológicas y los plazos administrativos que han condicionado la fecha de este año.

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