El secreto bajo el asfalto de Pozo Izquierdo: la lucha de Juan Bolaños (78) por rescatar el pozo que dio nombre al pueblo
Varias generaciones veteranas de residentes del municipio recuerdan perfectamente dónde estaba el pozo de agua dulce de Izquierdo que le da nombre a este lugar del litoral de Santa Lucía. Juan Bolaños ha presentado un escrito para recuperar este patrimonio enterrado por el cemento

Juan Bolaños señala donde estaba el pozo de agua de Pozo Izquierdo vs Bolaños en una foto de los años 70 en la misma zona / La Provincia
La noticia de que el Ayuntamiento de Santa Lucía tiene proyectada la rehabilitación integral de la zona del cauce del núcleo urbano de la costa del municipio, conocida popularmente como el Barranquillo, hizo que a Juan Bolaños le volviese a la memoria la imagen del pozo de agua dulce que estaba a pocos metros de la marea y que le da nombre a este lugar, Pozo Izquierdo. Él mismo sacaba agua de ese lugar, primero cuando era niño y después en su juventud. Por ello no dudó en presentar un escrito al Ayuntamiento de Santa Lucía solicitando que se recupere el pozo. Bolaños recuerda perfectamente el lugar donde estaba ese preciado manantial que también sirvió para aliviar la sed del ganado que recorría esta zona siglos atrás.
El profesor argumentaba que en esta zona del Barranquillo «se construyó un pequeño pozo mantenido por unas paredes de piedra seca» y que este pequeño pozo «estaba en las tierras del Señor Izquierdo. Aprovechaba las aguas subálveas que afloraban a unos 120 metros de la primera línea de costa. Las aguas alumbradas, al igual que en todos los barrancos de Canarias, fueron utilizadas para el uso humano y animal. Aguas dulce en tiempos de lluvias, aguas más o menos salobres, dependiendo del régimen de lluvias que alimentaba las escorrentías del barranco».
Esta franja litoral era conocida como «tierras de Berbería», un territorio de realengo
Primeros repartos de tierra
Los datos arrojan que el pozo original de Pozo Izquierdo era una estructura centenaria que no solo dio nombre a este enclave costero, sino que fue el epicentro de la supervivencia y la economía de la zona durante siglos. Con todo esto, Juan Bolaños, criado en Sardina del Sur, pide ahora que el Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana recupere y dignifique este símbolo del arraigo cultural canario.
La historia de este pozo se remonta a finales del siglo XV, coincidiendo con la llegada de los conquistadores y los primeros repartos de tierras. En aquel entonces, esta franja litoral era conocida como «tierras de Berbería», un territorio de realengo -propiedad del Rey- que se consideraba inhóspito para el asentamiento humano pero vital para la actividad económica de la comarca. Las crónicas relatan que desde este punto se abastecía de leña a los ingenios azucareros de Telde y Agüimes, un trasiego constante de carretas y bueyes que ya en 1565 mencionaba específicamente al «Pozo del Izquierdo» como punto de referencia.

Bolaños, en una foto de la década de 1970 sacando agua del pozo para mostrarlo a amigos de la Universidad. / La Provincia
El nombre de la localidad no es una coincidencia ni una leyenda, sino que responde a la propiedad de un tal señor Izquierdo, colono de estas tierras de pastoreo. El pozo, construido con paredes de piedra seca, aprovechaba las aguas subálveas que fluían a poco más de 100 metros de la línea de costa. Era un recurso milagroso en una tierra sedienta. Agua dulce en tiempos de lluvia y algo más salobre en sequía, pero siempre suficiente para abrevar al ganado que transitaba desde Arinaga hasta el Castillo del Romeral. Los pastores, herederos de las técnicas aborígenes de los «eres», conocían bien este punto donde la naturaleza regalaba agua casi a orillas del mar.
Ya a finales de los 90, intentó salvar el pozo del olvido definitivo antes de que lo cubriera el cemento
Hasta bien entrada la década de 1970, el pozo seguía vivo en la memoria colectiva. Los vecinos de Sardina que bajaban a la playa a refugiarse del calor en los meses de verano lo utilizaban para abastecerse, y los niños jugaban en las charcas tranquilas que se formaban cuando la pleamar rebozaba hacia el interior. Sin embargo, la llegada del agua corriente desde Casa Santa marcó el inicio del fin. La estructura fue abandonada y, finalmente, el avance del urbanismo moderno terminó por ocultarla por completo.
Juan Bolaños recuerda con amargura cómo, a finales de los años 90, intentó salvar el pozo del olvido definitivo. Durante las obras de asfaltado de la calle, marcó personalmente con cal el «redondero» donde se ubicaba la boca del pozo -una abertura de cuatro metros de circunferencia y dos de profundidad-, suplicando a los operarios que respetaran ese vestigio histórico. Su petición cayó en saco roto y el pozo quedó sellado bajo una capa de cemento.
Ahora, con 78 años y apoyado en las investigaciones del fallecido cronista de Ingenio, Rafael Sánchez Estupiñán, Juan Bolaños considera que es el momento de hacer justicia a la historia. Su escrito al alcalde no es solo una queja, sino una propuesta para fortalecer el valor de Pozo Izquierdo. Recuperar el pozo, según Bolaños, es una oportunidad para dignificar el esfuerzo de quienes crearon este hábitat entre los siglos XVI y XVII y para recordar que el nombre de su pueblo tiene un «testigo fiel» que merece volver a ver la luz del sol.
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