Gáldar rescata la memoria del lino en Risco Caído con un archivo abierto sobre un oficio desaparecido
La Asociación de Amigos del Lino Linolillo presenta una investigación etnográfica con testimonios, imágenes, inventarios y materiales audiovisuales sobre una tradición que desapareció hace más de 70 años en las cumbres de Gran Canaria

Experiencia sensorial a través del lino en el Museo Agáldar / Rayco Tacoronte

Gáldar ha dado un paso más en la recuperación de su patrimonio etnográfico con la presentación de la memoria del lino en Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, un trabajo que recopila los testimonios de las últimas personas que conocieron de primera mano el cultivo, el hilado y el tejido de esta fibra en el paisaje hoy reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial. La iniciativa, impulsada por la Asociación de Amigos del Lino Linolillo, se presentó en el Museo Agáldar de Historia de la Ciudad y pone el foco en una práctica que desapareció del territorio hace más de siete décadas.
El proyecto se plantea como una investigación pionera de carácter etnográfico. Su objetivo no ha sido solo documentar un oficio tradicional, sino conservar un conjunto de saberes vinculados a la vida cotidiana, la agricultura de secano y la economía familiar de las medianías y cumbres de Gran Canaria. Durante la presentación, el concejal de Patrimonio Histórico de Gáldar, Carlos Ruiz Moreno, destacó el valor de un trabajo que permite fijar por escrito y en formatos audiovisuales una memoria que hasta ahora sobrevivía, sobre todo, en la transmisión oral.
Un archivo para conservar una tradición desaparecida
La investigación reúne entrevistas audiovisuales, textos, galerías fotográficas, fichas etnográficas y documentación sobre el proceso completo de elaboración del lino. Según se expuso en el acto, una parte central del trabajo ha consistido en escuchar a las últimas personas que todavía conservaban recuerdos directos de esta actividad, desde el cultivo de la planta hasta el uso de telares y herramientas vinculadas a la producción textil. Ese material se ha incorporado a una plataforma digital de acceso libre para facilitar su consulta y evitar que quede restringido a un ámbito especializado.
Uno de los elementos más destacados es el mapa de tejedoras e hilanderas del paisaje cultural, con identificación de mujeres que trabajaron el lino en municipios como Gáldar, Artenara y Tejeda. A ello se suma un banco de imágenes históricas sobre el uso de esta fibra entre finales del siglo XIX y mediados del XX, así como un inventario de telares históricos. Entre las piezas citadas en la presentación figura incluso el que se describe como el telar de tea más antiguo localizado en cuevas del paisaje cultural.
Acceso libre y vocación educativa
La asociación ha optado por volcar el contenido en una web abierta, con la idea de que sirva como base documental para investigadores, centros educativos, gestores culturales y vecinos interesados en este patrimonio. El planteamiento, según se explicó durante el acto, es que la recuperación del lino no termine en el archivo, sino que abra la puerta a nuevas investigaciones y proyectos comunitarios. Esa dimensión encaja con la filosofía de gestión del Instituto Insular para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, entidad del Cabildo que financia la iniciativa y coordina la gestión de los dos grandes reconocimientos UNESCO de la isla.
El lino, entre patrimonio, paisaje y desarrollo local
La presentación de resultados también sirvió para subrayar que el lino no se entiende solo como una fibra textil del pasado. El proyecto defiende que su historia ayuda a explicar cómo se organizaba la vida en las cumbres y cómo determinados cultivos formaban parte de un modelo de relación con el territorio basado en el aprovechamiento responsable de los recursos. En ese sentido, la recuperación de esta memoria conecta patrimonio cultural, actividad agraria y desarrollo local.
No se trata únicamente de mirar atrás. En noviembre de 2024, según detalló la asociación, se logró recuperar el cultivo del lino en el paisaje cultural con una primera cosecha en Altos de Fuente Bruma. Después se llevó a cabo una segunda siembra en Barranco Hondo, con la previsión de recoger la producción en la primavera de 2026. Además, el proyecto cuenta con espacios permanentes de exposición y taller, y se ha incorporado una finca con garantía de agua para dar continuidad a la iniciativa.
Una asociación nacida desde la memoria popular
La Asociación de Amigos del Lino Linolillo surge en el entorno del Museo Etnográfico de Juan Cubas Montesdeoca, en Barranco Hondo. El colectivo reúne a personas vinculadas a la cultura popular y al territorio, y ha situado este trabajo como una de sus principales líneas de actuación. En la presentación intervinieron, entre otros, Juan Cubas, presidente de la asociación, y Herminia Pimentel, vicepresidenta y una de las responsables de exponer los resultados de la investigación junto a la periodista Conchi Castellano Nogales.
El acto concluyó con una parte más simbólica y sensorial, conectada con los usos tradicionales del lino. Los asistentes pudieron probar pan elaborado con esta semilla y asistir a una acción performativa en el patio del museo. Con ello, la jornada no solo presentó un archivo documental, sino que quiso mostrar que este legado puede seguir vivo en la divulgación cultural y en la relación de la población con su historia reciente.
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