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Entrevista | Carmen Delia Ramos Secretaria de la Heredad Acequia Alta de Sardina y agricultora

Carmen Delia Ramos, secretaria de la Heredad Acequia Alta de Sardina y agricultora: "El pueblo de Sardina creció en base al agua de la Heredad"

Su vida ha estado siempre ligada al agua a través de la Heredad de Sardina y la agricultura. Recientemente recibió un reconocimiento en la I Feria del Agua y la Sostenibilidad de Santa Lucía de Tirajana

Carmen Delia Ramos, secretaria de la Heredad Acequia Alta de Sardina y agricultora.

Carmen Delia Ramos, secretaria de la Heredad Acequia Alta de Sardina y agricultora. / LP/DLP

José A. Neketan

José A. Neketan

Santa Lucía de Tirajana

Ha recibido usted recientemente un reconocimiento en Santa Lucía por su aportación a la sociedad a través del agua.

Sí. Recuerdo que me asusté cuando el concejal de Agua e Identidad, José Miguel Vera, me llamó para comentarme que había pensado en mí para ese reconocimiento dentro de la I Feria del Agua. Fue una sorpresa y me dio mucha alegría saber que yo era una de las personas apropiadas para recibir ese reconocimiento. Ya luego en el acto, que estuvo precioso, me sentí muy bien recibida por la gente. Yo siempre estuve vinculada al agua, porque es que nací en la calle de la Heredad de Sardina y mi padre, Francisco Ramos Arbelo, fue presidente durante 21 años de la Heredad de Sardina, entonces expliqué cuál era mi vínculo con el agua y con el sector primario desde siempre.

¿Cómo le explicamos a las personas que no la conozcan qué es la Heredad Acequia Alta de Sardina?

Pues es una institución que se formó en el año 1617 y digamos que, desde su origen, su fin era administrar las aguas que venían por el curso del barranco de Tirajana, canalizarlas y gestionarlas para traerla a lo que se conocía como Los Llanos de Sardina para que fuera posible la agricultura en esta zona. Y en base a esa agua fue creciendo el pueblo de Sardina, que es mucho más antiguo que Vecindario, que se pobló mucho más tarde también de la mano de la agricultura. Sardina fue surgiendo al lado de los riegos de la Heredad. Las casitas y luego las calles principales fueron surgiendo cerca del riego de la heredad. Su función continúa siendo la de gestionar el 50% del agua del embalse de la presa de La Sorrueda. Y además, también utiliza los riegos que tenemos en la heredad para dispensar agua de la desaladora a todos los regantes de la zona, utilizando nuestros propios riegos.

¿Qué sienten cuando ahora ven la presa de La Sorrueda a rebosar?

Es una satisfacción tremenda, porque desde 2011 no habíamos tenido un lleno igual. Con las borrascas Hermine y Filomena se cogió un poquito para tirar aproximadamente unos seis meses y veníamos sin una gota de agua desde febrero de 2023, solo consumiendo agua de la desaladora. Ahora tenemos agua para cinco años.

Usted, además de su función en la heredad, también lleva toda la vida vinculada a la agricultura.

Así es, siempre he estado vinculada a la tierra. Mi padre fue toda la vida agricultor y digamos que yo empecé a trabajar con él hasta que cada vez podía menos y me hice cargo del negocio. Me di de alta como autónoma y sigo con la actividad. Plantamos para ofrecer productos en el mercado local.

¿Qué recuerdos tienes de niña con la agricultura?

Los recuerdos que tengo son ver siempre a mi padre trabajando. Él era exportador, cuando se exportaba mucho tomate en esta zona. En esa época plantaba bastante y le daba trabajo a muchísima gente de Sardina. Siempre tengo el tomate en mi memoria. Él también fue socio fundador de una cooperativa de la zona, de Colicam. La economía de mi casa siempre ha sido mantenida por la agricultura.

La mujer ha tenido siempre un importante papel dentro de la agricultura en el Sureste.

Sí, mucho. Las mujeres venían con sus familias del norte de la isla a trabajar en la zafra con el tomate y en los almacenes de empaquetado. Por eso creció también el pueblo de Vecindario. Y además del trabajo en la tierra, las mujeres también se hacían cargo de la casa y de los hijos, que se los llevaban a los cultivos y prácticamente los criaban allí a la vez que trabajaban la tierra.

¿Cuesta mucho el relevo generacional de la mujer en la agricultura?

Sí, hay muy poco relevo generacional. Pero es que hasta cuesta conseguir trabajadores para la agricultura. No sé si no lo consideran bien pagado para el trabajo que es. Por eso buscan otras cosas, quizás podríamos decir que con más comodidades. En este sector hay que trabajar al sol, a veces bajo la lluvia, en malas posiciones. Es un trabajo físico y a veces tienes el tiempo en contra. Pero creo que para dedicarte a la agricultura te tiene que gustar y aparte de eso tener conocimientos. Saber cosechar, entender de la planta, qué es lo que necesita y mucho asesoramiento si nunca te has dedicado a ello. No es fácil. No es decir echo la semilla y vamos a coger el tomate. No, hay un gran trabajo detrás.

¿Con qué proyectos está ahora la Heredad Acequia Alta de Sardina?

Pues de momento seguir sirviendo agua cinco años, y esperemos que llueva en otros inviernos para que se alargue. También tenemos proyectos de reacondicionamiento del embalse y estamos pendientes de unas ayudas del Consejo Insular de Aguas del Cabildo de Gran Canaria para reacondicionar el embalse, las infraestructuras, las escaleras de bajada, las salas de válvulas y otras mejoras que queríamos hacer.

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