Locos por el queso en la Fiesta de Santa María de Guía
Las colas ante la decena de queserías apostadas en una carpa de la plaza del municipio fueron constantes, agotando casi todas las piezas de las distintas variedades del producto

Desde que abrieron sus puestos a las 10.00 horas, la decena de queserías apostadas en la Plaza Grande de Santa María de Guía concentraban colas de visitantes que querían degustar o hacerse con piezas de las distintas variedades del producto durante la Fiesta del Queso en el casco histórico del municipio. Incluso había quien confesaba que vendió alguna cuña de queso media hora antes de comenzar con las frenéticas ventas de kilos y kilos. "A ver si me dejan probar un cacho", decía uno de los asistentes ante la aglomeración que se formaba.
Desde las 10.00 a las 14.00 horas, participaron Proquenor, asociación de productores del noroeste; Del Rosario, de Agaete; Lomo El Chorrito, de Valleseco; Cortijo de Pavón, de Santa María de Guía; Arquegran, de Agüimes; Cortijo de Caideros, de Gáldar; Campo de Guía, El Garrote, de Agüimes; Amurga y La Cazuela, de San Bartolomé de Tirajana; y La Colina, de La Aldea de San Nicolás. Cada puesto exhibía numerosas variedades, con el de flor como el mayor reclamo, característico por su cremosidad y sabor intenso, hecho con cuajo vegetal de la flor del cardo e incluido en la única denominación de origen protegida de la Isla, llamada Queso Flor de Guía, Queso de Media Flor de Guía y Queso de Guía.
Uno de los puestos que atraía mayor afluencia de visitantes era el de Cortijo de Caideros, una situación que Cristina Moreno atribuía al queso de flor; "la gente se lo lleva como rosquillas", indicaba. Hija de Cristóbal Moreno, pastor trashumante con base en Gáldar, confiesa que no ha parado desde las primeras horas. "A las 09.30 ya vendí el primer queso, que siempre viene gente que le gusta evitar la aglomeración (...) y hemos vendido casi todo", señalaba en horas próximas al cierre.
De 300 a diez kilos
Como pronunciaba algún asistente, tratar de hacerse con algún queso, en cualquier de los puestos, llegó a ser "agobiante" ante la afluencia de visitantes. “No he parado desde que llegué. Me faltan manos", reconocía Milagrosa, de Campo de Guía. Cifraba en unos 300 kilos el volumen trasladado a la Fiesta, de todas las variedades: queso de flor, de media flor, curado, semicurado, de tres leches, de ovejas, de cabras... A las 12.30 horas, calculaba que le quedaban "unos diez o doce kilos (...) a puntito de vender todo". También Jonathan, de El Garrote, confiaba en agotar su producción: “Trajimos unos 100 kilos. Aquí hay mucho paladar y mucha variedad de gente”.
Entre los visitantes había muchos repetidores, especialmente del propio municipio. “La Fiesta del Queso es de las más representativas de Guía. Hay que apoyar a los ganaderos”, explicaba Víctor, vecino de Guía, mientras buscaba una pieza “cuanto más vieja mejor”. "Siempre agrada venir al pueblo de uno y encontrarse con todo esto; para este municipio el queso es un muy especial, viene de nuestros antepasados", agregaba Esteban, de San Roque, quien reconocía haber comprado "queso de flor y un poquito de pan, porque el queso solo no puede ser". Otros acudían por primera vez, como Blasina, llegada desde Telde: “Hay que conocer las tradiciones y consumir nuestros productos”, señalaba, mostrando en su bolsa un queso de flor y otro semicurado.
La diputada regional Elena Máñez también visitaba los puestos para elegir cual llevarse: "Hay uno de media flor al que le echado el ojo". A su juicio, la importancia de la Fiesta, que cumplirá medio siglo el año que viene, radica en poner en valor el producto local. “La mejor forma de garantizar el futuro del sector es que la gente lo conozca y lo consuma”, reivindicó.
Además de los puestos de quesos, en los alrededores de la carpa discurrían unos 36 stand de venta de artesanía o cerámica, pero también de comida, como pan artesanal, cervezas, vinos, chorizos parrilleros, así como dulces, golosinas, caña de azúcar, aloe vera o el clásico de turrones. "Choripán, que rico. ¡Chos, una cervecita!", comentaba una de las visitantes a su acompañante. Y desde la fachada de la iglesia, la la Agrupación Folclórica Araza de Tenerife y la Agrupación Cultural y Recreativa Estrella y Guía amenizaron la jornada.
Catas y concursos
Aunque la venta de quesos es el objetivo principal de la Fiesta, , la jornada también sirvió como escaparate para poner en valor el producto a través de catas y concurso. La Casa de la Cultura acogía la XXVII Cata Insular de Quesos ‘Queso Flor de Guía’. Un panel de expertos evaluaba las mejores piezas en cuatro categorías: Gran Canaria Semicurado, Gran Canaria Curado, Cuajo Vegeta” y Mezcla de Cuajos, de un total de 63 quesos, todos de la Isla, una cifra que incluso ha superado a la cata insular.
La catadora profesional Ruth Lozano explicó que el proceso se divide en dos fases: una visual, en la que se analizan aspectos como el corte o la uniformidad, y otra olfativo-gustativa, centrada en aromas, texturas y sabores, junto a una impresión global que integra todos estos elementos. El proceso se organizó por categorías, de modo que los catadores se dividen para evaluar distintos tipos, como semicurados o curados, mientras que en la modalidad más representativas, el queso de flor se hicieron de forma conjunta, así como la categoría de innovación, "que es nueva y se incluyen quesos que no son tradicionales".
El interés por estas catas se trasladó también al público general, con catadores nóveles, una figura para que la gente que no es experta pueda participar, aprender y ser un canal a la hora de difundir los valores del queso isleño . De forma paralela, el Museo Néstor acogió talleres de maridaje con combinaciones de quesos con mieles, sidras y vinos de la isla. Desde primera hora se formaron colas para acceder a las sesiones comentadas, con aforo limitado. “Se han llenado todas”, aseguraba Saro, vecina de Guía voluntaria de la organización.
Y en la Kasa de Guía tuvo lugar la muestra gastronómica Con Aromas de Queso, donde alumnado y profesorado del CIFP del municipio elaboraron platos con el queso local como protagonista: desde arepas y empanadillas a postres como flanes y natillas. La jornada concluyó con el concierto del grupo Bohemia Lanzarote, que puso el broche musical a partir de las 17.00 horas en la Plaza Grande, con repertorio que englobó música isleña y sudamericana.
La celebración tendrá continuidad el próximo 3 de mayo en Montaña Alta, con la jornada clásica dedicada a la gastronomía tradicional y la artesanía.
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