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XIX Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles de la Mancomunidad del Sureste

Sebastià Sansó, gerente de Serveis de Mallorca, en el Seminario de Comarcas Sostenibles de Gran Canaria: "Hay que identificar a quienes tiran la basura para saber si lo hacen bien"

Gerente de la Empresa Municipal de Serveis 2002 (Pollença) y exdirector general de Residuos, Educación Ambiental y Calidad Ambiental del gobierno de las Islas Baleares, participa en el Seminario Internacional de Comarcas Sostenibles dentro de la mesa redonda sobre materiales críticos y soluciones en territorios aislados

Sebastià Sansó, gerente de la empresa municipal de Serveis 2002 (Pollença) y exdirector general de Residuos, Educación Ambiental y Calidad Ambiental del Gobierno de las Islas Baleares.

Sebastià Sansó, gerente de la empresa municipal de Serveis 2002 (Pollença) y exdirector general de Residuos, Educación Ambiental y Calidad Ambiental del Gobierno de las Islas Baleares. / LP/DLP

José A. Neketan

José A. Neketan

Ingenio

¿El hecho de que vivamos en islas tiene un doble esfuerzo en el tratamiento de los residuos por la limitación del territorio?

Sí. A lo mejor no somos conscientes como ciudadanos porque el residuo es un problema que enseguida lo quitamos de en medio. O sea, lo depositas en un contenedor o trabajas con el sistema puerta a puerta, como hacemos aquí. Lo dejas allí y desaparece. Pero realmente lo que hay detrás es una problemática relacionada precisamente con esta limitación que tenemos al ser islas con territorio limitado. Si no lo gestionamos bien tendremos o tenemos ya un problema grave. Por eso es tan importante abordar el tratamiento de residuos más que en la Península, que es un territorio más extenso. Debemos abordar la gestión de residuos de otra manera e ir hacia generar el mínimo de rechazo para que las otras fracciones, los otros materiales, puedan tener una segunda vida y no nos compliquen el tener que llevarlos a vertederos. La solución definitiva es gestionar bien los residuos desde el principio.

¿Por eso también la importancia de la sensibilización de la sociedad?

Siempre digo que hay dos métodos que se tienen que poner en marcha. Uno es, evidentemente, la sensibilización, la educación ambiental, explicar bien las cosas. Pero después también está la fiscalidad ambiental, o sea, se tiene que aplicar el quien contamina, paga. Tiene que haber tasas justas para ciudadanos y empresas, y después de la mano de esto tiene que haber inspección y sanción, porque es la única forma de que se puedan aplicar estas nuevas maneras de gestionar los residuos. Si no existen estos dos pilares, es muy complicado. También, y relacionado con este segundo bloque de pago por generación, se tiene que terminar la gestión anónima de los residuos. No puede ser que quien tira un residuo no esté identificado, porque es la única manera de saber si lo hace bien, si lo hace mal y lo tira donde toca y si se para, si reduce y todo eso. Soy consciente que no es tan fácil de aplicar, pero es urgente por normativa, por las directivas, las normativas estatales y hasta autonómicas, y en caso de islas, casi diría por supervivencia, o sea, que es una necesidad.

Viene usted a participar en una mesa redonda sobre materiales críticos y soluciones en territorios aislados. ¿Qué son los materiales críticos?

Los materiales críticos, cuando hablamos de residuos, yo lo entiendo como los que generan problemas a hora de gestionarlos. Lo importante es ser conscientes de ello. Tenemos unas infraestructuras, me imagino que también aquí, como los vertederos. Pues eso tiene una vida útil determinada y que se llena más de lo que se desearía. Creo que lo que se tiene que abordar sobre todo y desde un punto de vista de los residuos municipales es la materia orgánica. Al final, lo que más pesa y lo más problemático en gestión de residuos es la materia orgánica, porque cuando va a vertedero, pues fermenta, genera gases, etcétera, y además es uno de los pocos recursos que podemos tratar in situ. Es decir, la materia orgánica la podemos tratar en cada isla y desde sistemas muy sencillos a nivel de casa, de tener una compostera o a nivel más complejo para generar biogás, por ejemplo, con instalaciones para ello. Por tanto, es un material abundante en los residuos municipales y es precisamente en el que podemos aplicar la economía circular, que es utilizar este problema, este residuo que es sinónimo de problema, a un recurso, a una solución, a un poder tener energía, poder tener compost, siempre y cuando se haga bien. Porque a diferencia de los otros, plásticos, vidrios o maderas, pues seguramente pueda haber alguna industria que los pueda tratar, pero ya puede ser más complejo y seguramente no se puede tratar en todas las islas. Creo que el residuo orgánico es uno de los materiales más importantes a abordar y gestionar diferente de como se ha estado haciendo en los últimos años.

Además, todo el mundo en la casa genera residuo orgánico.

Claro, todo el mundo en sus casas. Además, es el que más se genera y el que hemos tardado más en gestionar de manera adecuada. Después tenemos otro gran problema que deben tener aquí también, que es la recogida de ropa, el textil, que es un residuo, a lo mejor más invisible, pero que supone un porcentaje muy grande de lo que va a rechazo y que va muy relacionado con el modelo que tenemos de usar y tirar, de la fast fashion. Eso también es un residuo que no sé si ustedes recogen separadamente, no sé si tienen sistemas de contenedores de puerta a puerta, pero que también es un residuo que se tiene que abordar porque también genera muchísima problemática. Para eso también es interesante que pueda haber una industria local. Quiero decir, no en todas las islas, pero sí tener masa suficiente. En Mallorca, por ejemplo, hay un proyecto privado para hacer una planta de reciclaje de residuo textil para hacer hilos y poder, digamos, sacar prendas a partir de todo este reciclaje. Ese sería otro flujo importante. Después están los flujos más que se llaman voluminosos, de muebles, colchones, etcétera, que también pueden ser un problema, pero también hay soluciones, y se pueden y se tienen que abordar. Hay una empresa de origen valenciano que innovó, por ejemplo, al sacar todo material de los colchones, y de separar la parte metálica de la parte textil, y poder sacar un rendimiento a esto, porque si no la otra solución es tener que ir a vertedero o triturarlos sin una salida. Y con los muebles igual, que son a veces los que se abandonan al lado del contenedor y que para los municipios es un quebradero de cabeza.

¿Cómo es el sistema de puerta a puerta que tienen instaurado ustedes en Mallorca?

El sistema puerta a puerta en Mallorca, y también en Menorca, está muy muy instalado y en algunos municipios está funcionando desde hace 15 o 20 años. Es un sistema en el que desaparecen los contenedores y lo que hace es que se recoge el residuo cada día una fracción diferente puerta a puerta delante de las casa. El lunes toca orgánica, el martes envases, el miércoles otra vez orgánica, después papel y cartón, posteriormente envases. Cada uno se organiza, según su logística. Aquí además, en algunos sitios se combina con un pago por generación. Por ejemplo, hay un método que se llama la 'bolsa roja', que es a ti te dan al año 50 bolsas rojas o 54, una por semana, que es donde metes la fracción de rechazo. Si tú utilizas más, pues pagas cada bolsa a un euro y solo puedes tirar el rechazo en esa bolsa. Esto es una manera de reducir, de desincentivar generar rechazo e incentivar que la gente separe las fracciones como toca. Si alguien no tira la fracción del día que toca, pues le dejan una pegatina y dejan la basura allí. Al final el mejor vigilante es el vecino que está pendiente de que se haga bien, porque si no también le perjudica a él. Si el vecino no tira cuando toca tienes tú que hacerla con las bolsas y se acumulan allí un tiempo como medida de presión para que cambien los hábitos. Después para complementar este sistema existen algunos puntos limpios o áreas de emergencia donde con tarjeta la gente que por horarios o porque viven en en zonas de dispersas no pueden utilizar este sistema, pues pueden ir a estas áreas. Así es como funciona y algunos sitios donde tienen mucha verticalidad, donde hay edificios, pues a veces ponen unos tótems fuera y cada piso tiene un sitio donde dejar su residuo en el día que toca y hay ratios de recogida selectiva. Algún municipio llega al 80%, o sea que el 80% se separa correctamente y se puede reciclar.

Usted también es poeta y escritor. ¿El medio ambiente mal cuidado es tan inspirador como el desamor?

(Se ríe) Pues seguramente. A veces sí, porque al final hablamos de sensibilidad. Es importante la sensibilidad por el entorno que nos rodea, como es en este caso. Sí, también tengo esa otra vertiente, digamos, más literaria. Evidentemente, me interesa leer y escribir, y a veces, pues sí, se encuentran estas dos vertientes, estos dos caminos.

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