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El Cabildo de Gran Canaria destina 1,2 millones para abaratar el agua desalada a más de 700 regantes

El Consejo Insular de Aguas distribuye fondos del Gobierno canario para compensar parte del coste de producción y evitar que recaiga directamente sobre las explotaciones agrícolas

Imagen de la Estación depuradora de aguas residuales de Guía y Gáldar.

Imagen de la Estación depuradora de aguas residuales de Guía y Gáldar. / LP/DLP.

Las Palmas de Gran Canaria

El Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria ha transferido 1,24 millones de euros a más de 700 agricultores para compensar el sobrecoste del agua desalada y regenerada destinada al riego. La medida, financiada a través de una subvención del Gobierno de Canarias con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, busca amortiguar uno de los principales gastos del sector primario en un territorio donde los recursos hídricos convencionales son insuficientes.

El reparto se ha realizado en función del volumen de agua asignado a cada explotación, lo que permite cubrir en términos globales unos 5,7 millones de metros cúbicos de agua de riego. Con esta inyección económica, el Cabildo evita que el encarecimiento de la desalación y la reutilización recaiga directamente sobre los agricultores, contribuyendo a sostener la actividad en un contexto de aumento de costes y elevada incertidumbre climática.

Estabilidad para el sector

El objetivo de esta línea de ayudas es contener el precio del agua y garantizar un suministro más estable a lo largo del año. Carmelo Santana, gerente del Consejo Insular de Aguas, subraya que esta iniciativa del Gobierno de Canarias “permite garantizar que las y los productores puedan disponer de un precio del agua de riego más barato, constante y estable durante todo el año, y evita que ese esfuerzo financiero comprometa la viabilidad de sus cultivos”.

Estas subvenciones se suman a otras medidas impulsadas de forma continuada para reducir el impacto de la factura hídrica, uno de los factores que más condiciona la rentabilidad de las explotaciones. Gran Canaria mantiene una posición destacada en el Archipiélago en la producción de agua industrial para riego, con cerca de 11 millones de metros cúbicos anuales procedentes de la desalación y la regeneración. Este modelo ha permitido sostener la actividad agraria en un territorio con escasez estructural de agua, combinando producción propia y apoyo público para equilibrar costes y garantizar el suministro.

Mitigar la sequía

Este sistema ha demostrado su eficacia en los últimos años, especialmente tras el fin de la sequía prolongada que afectó al Archipiélago durante casi un lustro, hasta el paréntesis que han supuesto las borrascas registradas entre noviembre de 2025 y marzo de 2026. La isla afrontó la falta de lluvias en mejores condiciones que otras islas gracias precisamente a su capacidad para generar agua desalada y regenerada. Este recurso ha garantizado tanto el abastecimiento urbano y turístico como una parte significativa del riego agrícola, asegurando un volumen mínimo incluso en los momentos más críticos.

El aprovechamiento de aguas regeneradas y la mejora de las infraestructuras de distribución forman parte de la planificación hidrológica insular, coordinada con el Gobierno de Canarias y los ayuntamientos para optimizar los recursos disponibles y anticiparse a futuros episodios de escasez. A ello se suma la necesidad de reducir pérdidas en las redes de abastecimiento, un reto aún pendiente en algunas zonas.

Además, las lluvias recientes han permitido acumular unos 39 millones de metros cúbicos en numerosas presas de la isla, lo que garantiza reservas para riego durante cinco año y, sobre todo, seguridad para los agricultores.

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