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Fina Suárez: “La vida rural es posible si se hacen bien las cosas”

La presidenta de Aider Gran Canaria defiende la necesidad de servicios públicos de calidad para fijar población en las cumbres y medianías de la isla

Serafina Suárez, presidenta de la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria (Aider).

Serafina Suárez, presidenta de la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria (Aider). / LP/DLP

Briseida Viera

Briseida Viera

Las Palmas de Gran Canaria

Serafina Suárez García, conocida como Fina Suárez, es presidenta de la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria (Aider) Gran Canaria desde 2015, es empresaria del turismo rural en Tejeda, cronista oficial del municipio y una de las impulsoras de la recuperación del patrimonio tradicional vinculado al alojamiento rural en las cumbres de Gran Canaria.

Serafina Suárez, presidenta de la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria (Aider).

Serafina Suárez lleva 10 años en la presidencia. / LP/DLP

¿Cómo explicaría usted, a quien aún no la conozca, qué es la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria, Aider Gran Canaria, y qué función cumple?

Aider Gran Canaria es un Grupo de Acción Local o Grupo de Desarrollo Rural de ámbito insular. Se caracteriza por ser una asociación privada de interés general, sin ánimo de lucro, en cuya organización interna están representados agentes públicos y privados del territorio rural de la isla. Su objetivo principal es favorecer el desarrollo rural de Gran Canaria.

Este modelo de gobernanza público-privada supone un mecanismo participativo cuyo objetivo es mejorar las condiciones sociales y económicas del medio rural. Somos alrededor de 37 asociados y asociadas: entidades de distinta naturaleza, instituciones públicas, asociaciones, federaciones, fundaciones, sociedades limitadas, personas físicas, autónomas y empresas públicas. Quienes forman parte de Aider aportan una experiencia de años, conocimientos y vivencias que impulsan recursos, ideas y conexiones.

Usted lleva desde 2015 como presidenta de Aider. ¿Cómo valora estos diez años al frente de esta entidad?

Ha sido un honor. Además de poner mi experiencia al servicio de la entidad, me ha permitido conocer proyectos de vanguardia en el mundo rural y darme cuenta de las necesidades básicas de la población emprendedora. Con poco se les puede ayudar.

La retroalimentación de ver a personas que buscan ayuda y a las que se la podemos ofrecer nos devuelve con creces lo poco que hemos hecho por ellas. Es un esfuerzo en mi día a día, pero lo hago con mucho gusto. La recompensa de ver satisfechas a las personas que nos piden ayuda no tiene precio. También me ha permitido conocer a gente de todo el país a la que merece la pena conocer por sus conocimientos y su trayectoria.

¿Cuáles considera que son algunos de los logros de la asociación?

Mantenerse durante más de 29 años es uno de nuestros grandes logros. Somos una asociación sin fisuras, fortalecida, que ha adquirido la confianza tanto de los entes públicos como de los privados. Eso no es fácil y se ha conseguido a base de esfuerzo y de demostrar con hechos que la vida rural es posible si se hacen bien las cosas.

La puesta en marcha de nuestros proyectos y nuestros servicios de asesoramiento y acompañamiento avalan esta trayectoria. Por eso mismo, la población continúa confiando en Aider. Hemos conseguido dar subvenciones a múltiples y diversos proyectos de desarrollo rural para la diversificación económica del medio rural, a través de los fondos Leader, a distintas iniciativas empresariales, además de ofrecer servicios a la población mediante ayudas a los ayuntamientos.

Podemos destacar, como ejemplo, el impulso y empuje del sector quesero artesano de Gran Canaria; el apoyo y acompañamiento a la Ruta del Vino de Gran Canaria; el rescate de inmuebles con valor patrimonial para reconvertirlos en alojamientos rurales; el fomento del desarrollo rural igualitario y la visibilización de las mujeres rurales.

¿Cree que las mujeres han logrado el protagonismo que merecen en el ámbito rural?

No podemos obviar los avances esperanzadores que están protagonizando las mujeres. Contamos con mujeres con mayores niveles de formación, que están construyendo y liderando proyectos propios. Algunas están ocupando espacios de decisión, haciendo oír su voz y aportando sus perspectivas.

El hecho de que ellas mismas se quieran y, sobre todo, se valoren ha sido muy importante para su fortalecimiento, para que se las respete y se las tenga en consideración. Cada vez son más las mujeres que ocupan puestos de relevancia. Sinceramente, creo que somos más cautas, más prudentes y más reflexivas, y por ello se está demostrando nuestro mérito y nuestra necesidad en esta sociedad.

Creo que las mujeres son el sostén más importante de esta sociedad rural: hijas, madres, cuidadoras, administradoras, portadoras de la economía familiar y trabajadoras del hogar familiar. Hay que señalar que aún muchas de ellas, por diferentes razones, no han conseguido ese protagonismo más que merecido y permanecen a la sombra de logros atribuidos a hombres.

¿Ha disminuido la brecha de género en el mundo rural?

Creemos que las mujeres están participando de los cambios y que estamos en uno de los mejores momentos históricos. Quizás existe una reducción de la brecha de género entre las edades más jóvenes.

Sin embargo, sigue existiendo una feminización del cuidado de personas en situación de dependencia. Las mujeres son las cuidadoras principales. La brecha de género en los cuidados está constatada por datos: seguimos teniendo menores tasas de empleo y mayores tasas de inactividad, con mujeres fuera del mercado laboral que se dedican al trabajo doméstico y de cuidados sin remunerar; mayor concentración de mujeres en jornadas parciales; y menor participación social y política de las mujeres, ya que todavía no llegamos al 40% necesario para hablar de paridad.

¿Cómo ve el futuro del medio rural y el de las mujeres en este ámbito?

En el área que domino y que me afecta, veo que, para sobrevivir en el medio rural, hoy en día es necesario depender del sector turístico. En los últimos años se ha trabajado para ofrecer servicios atractivos para turistas vinculados al mundo rural y demandantes de este entorno.

En los últimos años se han mejorado mucho los servicios, se han diversificado y vemos una población que parece preocupada por la sostenibilidad del lugar. Todo ello ayuda a que el medio rural tenga futuro, a pesar de las amenazas de debilitar servicios como colegios, bancos, transportes y, en definitiva, servicios básicos.

Las mujeres, en la actualidad, están en mejor situación. La mejora de los servicios a la población en el medio rural servicios de atención a personas dependientes, servicios educativos y de infancia, servicios sanitarios, transporte facilitará la autonomía de las mujeres. De lo contrario, será una barrera de acceso para ellas.

Continúa existiendo una fuerte impronta de los estereotipos y roles de género. Es el caso de los cuidados a familiares y del hogar, tareas que gran parte de la población rural considera propias del sexo femenino.

¿Cuáles cree que son los principales problemas actualmente?

Existe una cierta apatía a emprender. No se manifiesta el impulso deseado en la juventud. Hay mucho temor a la burocracia administrativa y al poco acceso económico para iniciarse en cualquier emprendimiento.

Después de la Covid-19 parece que se ha implantado la ley del confort, y la población local deja pasar oportunidades que son aprovechadas por población foránea sin vinculación alguna al territorio. Son emprendedores que inician su arraigo al territorio. A la población local parece importarle todo menos. Vivir con lo mínimo y, si es posible, de la administración o de los ayuntamientos.

Hay que reflexionar sobre esto, y en estos momentos debemos tener en cuenta las acciones que se están iniciando desde el área de Patrimonio Mundial y Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, dependiente del Cabildo de la isla. Digo esto porque esas acciones afectarán positivamente, aunque no se verán a corto plazo. De momento, el efecto más inmediato es la contratación de población local para llevar sus centros. Al final, esto ayuda a paliar el problema laboral.

¿Aplica usted sus conocimientos como empresaria a la institución que dirige?

Sí. Mi instinto empresarial siempre sale a relucir; creo que eso es intrínseco a la persona. También se dan problemas laborales en los que los conocimientos adquiridos con el tiempo ayudan, y son aportaciones para Aider.

¿Manejan ustedes datos de que cada vez aparecen más empresas dirigidas por mujeres en el ámbito rural?

Podemos ofrecer datos de los avances en relación con mujeres y hombres que han recibido ayudas Leader. Se constata una mejora histórica en esta tendencia. Las mujeres personas físicas han presentado más proyectos que los hombres. Sin embargo, los hombres han recibido mayores fondos y más subvención que las mujeres.

También se detecta un avance significativo en la configuración de las sociedades limitadas que han recibido ayudas Leader. Aunque existe un porcentaje muy reducido de sociedades limitadas de titularidad femenina, cada vez hay más sociedades limitadas de configuración mixta, donde las mujeres son socias.

¿Ser de Tejeda y una de las impulsoras del turismo rural en Gran Canaria es un valor para el cargo que tiene?

Creo que por ello mismo se me ha propuesto como presidenta. Aider también requiere de unos mínimos conocimientos y experiencia. Como en cualquier empresa, la presencia se evalúa. Hay que tener en cuenta que se celebran muchas reuniones y discusiones. Tratamos con todo tipo de personas: técnicos, políticos, empresarios y socios. El conocimiento y la formación ayudan a un mejor entendimiento.

Ser de Tejeda es especial. Te da un plus que se traslada a mi día a día. Ser de Tejeda te hace más resiliente ante las adversidades, como cualquier persona que vive en el medio rural de Gran Canaria. Los inconvenientes los das por asumidos y hay que convivir con esos obstáculos. Ya los obvias y te centras en que, teniendo esos hándicaps, tendrás que convivir con ellos y centrarte en los objetivos que quieres lograr.

En la ciudad o en los núcleos más poblados tienes servicios que no existen en el medio rural. Eso, en el mundo bursátil, diríamos que ya está descontado. No tener geriátrico, por ejemplo, es algo con lo que convivimos y a lo que nos adaptamos. Nos supone un esfuerzo adicional, pero si no lo hacemos nos frenamos, y la gente del mundo rural está acostumbrada a superar obstáculos.

¿Considera que el mundo urbano sigue viviendo de espaldas al rural?

Existe un gran desconocimiento por parte de la población local sobre la geografía de la isla. Se lo resumo: cuando en mi hotel piden una habitación, muchas veces te dicen que es la Cruz de Tejeda, y no porque lo confundan con el Parador Nacional, sino porque nunca han visitado Tejeda, Artenara o La Aldea de San Nicolás.

No solo eso. Vas observando que no saben dónde están algunos lugares importantes, como La Fortaleza de Ansite, por poner un ejemplo. A su pregunta, la respuesta es sí. Y no vea cuando estás en Las Palmas de Gran Canaria y dices que subes para Tejeda: se escandalizan por la lejanía.

Para hacer llegar la ruralidad a los medios más urbanos y fomentar el orgullo y los valores rurales, hemos desarrollado varias ediciones del proyecto ‘Cuéntame el Campo’ durante todo un año, primero con Radio Las Palmas y luego con la Cadena SER.

Quizás la gente de las urbes no sea totalmente consciente o conocedora de aspectos como la gestión del territorio que han realizado quienes habitan el medio rural, la cultura del territorio, la riqueza de los recursos naturales y patrimoniales que alberga el medio rural o todos los productos locales que tenemos, aunque cada vez son más conocidos a través de las ferias y la divulgación.

¿Qué siente cuando un joven, hombre o mujer, decide volver al campo a cultivar o a dedicarse a la ganadería?

No se puede tener más satisfacción, y siempre con el deseo de que no fracase. Precisamente en este mes de septiembre estamos viviendo cómo un joven de 26 años, formado en nuestra escuela de pastoreo y ganadería, ha adquirido una explotación ganadera ubicada a la sombra del Roque Bentayga, en el barrio de La Solana, en Tejeda.

Ha realizado una inversión económica muy importante. Sabe lo duro que es ese oficio, pero vive ilusionado, al igual que nosotros. Nos alegra mucho que esos pequeños proyectos prosperen; nos alienta a seguir.

La alegría que suponen los proyectos de Anabel con su granja, Belén con su sidrería en Valleseco, Ismael con su quesería portátil, el proyecto de restaurante en Artenara de Alejandro y Saúl, o Armando y Almudena rehabilitando casas con valor patrimonial para darles un uso turístico, es enorme. Verlos crecer en el tiempo y consolidarse es una enorme satisfacción.

¿Cree que dotar a los municipios de cumbres y medianías de servicios públicos de calidad ayudaría a combatir la despoblación?

Me alegra que me haga esa pregunta. Son esenciales. Siempre digo que la cultura y los servicios no empiezan en La Isleta y finalizan en La Laja, en la ciudad de Las Palmas. Las cumbres y medianías son parte de la isla, y habría que preguntarse por qué se ha llegado a esto.

Quizás políticas de antaño mal enfocadas dieron al traste con el mundo rural. Pues es hora de que, en materia de servicios públicos, se apliquen políticas reales para combatir la despoblación. Deben ser acciones que perduren en el tiempo, aunque de antemano sabemos que no serán rentables. No será fácil, lo sabemos.

Desde Aider Gran Canaria se han financiado caminos rurales, museos etnográficos, mejoras en servicios culturales y deportivos, puntos de interés turístico, parques infantiles, centros de la naturaleza y aulas ambientales.

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