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¿Por qué se llama así Güigüí?

En La Aldea se conservó como Guguy, pero los documentos lo han escrito de muchas maneras. Uno de los nombres más reconocibles de Gran Canaria sigue sin explicación segura.

Playa de Güigüí, en el oeste de Gran Canaria.

Playa de Güigüí, en el oeste de Gran Canaria. / LP/DLP

Héctor Rosales

Héctor Rosales

Las Palmas de Gran Canaria

De primeras, quizá ni Güigüí se llama. Tan difícil ha sido siempre trasladar este topónimo al español que se terminó escribiendo de muchas formas distintas. En este caso tan particular, las diferencias en mapas y documentos tal vez no fueran simples errores, sino intentos de fijar un sonido que no terminaba de encajar. La forma que acabó haciéndose más reconocible fuera de La Aldea fue Güigüí, con esas dos sílabas repetidas, tan sonoras y simétricas, que incluso con guion ganan algo de misterio: Güí-Güí.

En el entorno local, sin embargo, pervivió Guguy. Una forma que durante mucho tiempo pudo sonar extraña para buena parte de Gran Canaria, pero que ha ido ganando terreno en el ámbito institucional y que la Academia Canaria de la Lengua defiende como la tradicional del lugar.

Ni siquiera ahí se acaba el baile de nombres. A lo largo del tiempo, este rincón occidental, remoto, áspero y convertido ya en uno de los lugares más reconocibles de la isla, ha aparecido también como Guipuy, Gugui o Guigui. Ninguna de esas formas resuelve el enigma. Tiene sentido que un nombre tan extraño al oído —uno de los más singulares de Canarias—, difícil entonces de llevar al papel e incómodo hasta de teclear ahora, haya acabado también sin una explicación clara sobre su origen y su significado.

El filólogo Maximiano Trapero, que ha estudiado como pocos la toponimia canaria, recorre la historia de Güigüí para intentar llegar al fondo del nombre, una tarea difícil y quizá, a estas alturas, ya imposible.

El macizo de Güigüí, visto desde las alturas.

El macizo de Güigüí, visto desde las alturas. / Promotur

Lo que se sabe del nombre

Las referencias seguras arrancan en el siglo XVIII. En 1740 figura un Guipuy en la obra del geógrafo Antonio Riviere, con dos vecinos dentro de la demarcación de San Nicolás o La Aldea. Casi un siglo después, en un censo de 1820, Güigüí aparece con ocho familias y veinticinco personas. No era mucho, pero basta para hablar de una presencia humana documentada.

Conviene precisar que ese Güigüí histórico no se refiere necesariamente a la playa por la que hoy se identifica el lugar, esa tan remota a la que se llega por senderos exigentes o por mar, si el día lo permite. Se refiere al territorio amplio del macizo, situado entre La Aldea de San Nicolás y Tasartico, con sus barrancos, riscos, acantilados y pequeñas zonas aprovechables para la vida en uno de los enclaves más duros de toda la isla.

Una cosa es seguir el rastro documental y otra llegar a saber qué significaba para quienes lo usaron primero, si es que todavía podemos saber quiénes fueron. Trapero reconoce que se sabe poco de su origen. La relación con el mundo prehispánico resulta tentadora, sobre todo por lo ajeno que suena el topónimo al español, pero en este caso no puede afirmarse sin más.

En la lista de Bernáldez de los 35 lugares o aldeas de Gran Canaria anteriores a la conquista castellana aparece un Arerehuy que algunos han querido relacionar con Güigüí. La identificación, sin embargo, es muy dudosa, porque no se ha demostrado que en aquel territorio hubiera un poblado estable de suficiente entidad y tampoco existe una relación fonética clara entre ambos nombres.

Vista aérea de Güigüí.

Vista aérea de Güigüí. / Fedac

El otro Güigüí

Aun así, hay una pista más. Güigüí no aparece solo en La Aldea. Hay otro menos conocido en Agaete, en la zona de El Risco, en la misma costa occidental y asociado también a accidentes geográficos muy parecidos. Ese otro Güigüí aparece ligado a dos barrancos que desembocan juntos en la Playa del Risco y a un caidero. Esa repetición abre la posibilidad de que Güigüí no fuera al principio solo el nombre propio de un lugar, sino quizá una palabra aplicada a cierto tipo de accidente del terreno. Un apelativo, acaso, más que un nombre.

La respuesta no termina de cerrar, pero quizá por eso le va tan bien al lugar. No hay certeza sobre qué significa Güigüí, ni Guguy, ni sobre cuál fue exactamente la primera forma del nombre. Sí consta que el territorio estuvo habitado, aunque no sepamos desde cuándo; que el topónimo aparece documentado desde el siglo XVIII y que ha adoptado muchas formas. También parece razonable pensar en una voz ajena al español. De lo demás, poco se sabe, y quizá poco se sabrá.

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