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Entrevista | M. Paz Pellús Farmacéutica especializada en cosmética y dermofarmacia

M. Paz Pellús, farmacéutica especializada en cosmética y dermofarmacia: «Ahora la prioridad es mantener una piel sana y equilibrada»

La profesional participó esta semana en la tercera edición de las Jornadas de Dermofarmacia en el Hotel Cristina de la capital grancanaria, donde pronunció una ponencia centrada en el nuevo concepto de belleza

M. Paz Pellús, durante la celebración de las jornadas.

M. Paz Pellús, durante la celebración de las jornadas. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

Su intervención se ha centrado en el nuevo concepto de belleza y salud en la piel. ¿Cómo ha cambiado esta idea?

La idea de belleza ha evolucionado de forma muy significativa en los últimos años. Antes se asociaba casi exclusivamente a una imagen estética concreta: piel sin arrugas, tono uniforme o rasgos perfectos. Hoy entendemos la belleza desde una perspectiva mucho más integral y realista, donde la prioridad es una piel sana, funcional y equilibrada. La piel es un órgano vivo que refleja nuestro estado de salud general, nuestros hábitos y también nuestras emociones. Por eso, el nuevo concepto de belleza se centra en cuidar la barrera cutánea, prevenir el daño y respetar la individualidad de cada persona, en lugar de perseguir estándares irreales.

¿En qué se diferencia este enfoque de los estándares tradicionales de belleza que se han visto durante años?

La principal diferencia es que antes se perseguía la perfección estética y ahora hablamos de bienestar cutáneo y autenticidad. Los estándares tradicionales tendían a corregir, ya que una piel debía verse joven, lisa y sin imperfecciones a cualquier edad. En la actualidad, el enfoque dermocosmético apuesta por una piel saludable, independientemente de la edad, el tono o la textura. Ya no se trata de borrar por completo los signos naturales del paso del tiempo, sino de mantener la piel fuerte, luminosa y cuidada. La naturalidad tiene cada vez más protagonismo.

¿Qué papel juega la salud interna en la apariencia de la piel?

Tiene un papel fundamental. La piel está profundamente conectada con nuestro estado interno. Una alimentación equilibrada, rica en antioxidantes, vitaminas y ácidos grasos esenciales favorece la función barrera y ayuda a combatir el estrés oxidativo. El descanso también es clave, porque durante la noche se activan muchos mecanismos de reparación celular. Y el estrés, especialmente cuando se cronifica, puede desencadenar o empeorar patologías cutáneas como el acné, la rosácea, la dermatitis o la caída capilar. Cada vez entendemos mejor el concepto del eje piel-intestino-cerebro, y eso ha cambiado mucho la manera en la que abordamos el cuidado cutáneo.

«Antes se perseguía la perfección estética y hoy en día hablamos de bienestar cutáneo y autenticidad»

¿Cree que la industria cosmética está evolucionando hacia este nuevo concepto o aún sigue anclada en modelos antiguos?

Sí, claramente estamos viendo una evolución en la industria cosmética y dermocosmética. En los últimos años, han surgido conceptos como wellaging o longevidad cutánea, que representan un cambio importante en la forma de entender el cuidado de la piel. Ya no se trata de luchar contra la edad ni de parecer más jóvenes a toda costa, sino de envejecer mejor, de forma saludable y natural. El foco está en mantener una piel sana, funcional y equilibrada a lo largo del tiempo, respetando la expresión y la identidad de cada persona. Esto también ha impulsado un enfoque más preventivo y personalizado, donde se prioriza la calidad de la piel, la salud de la barrera cutánea y el bienestar global frente a los cambios artificiales o los ideales irreales de perfección. Aunque todavía conviven mensajes más tradicionales asociados al antiaging, la tendencia actual avanza hacia una visión mucho más realista, saludable y sostenible de la belleza.

¿Qué errores son más comunes hoy en día en el cuidado de la piel?

Uno de los errores más frecuentes es utilizar demasiados productos, mezclar activos incompatibles o seguir rutinas virales sin criterio profesional. Muchas personas terminan alterando la barrera cutánea por el exceso de exfoliación o el uso inadecuado de ácidos y retinoides. Otro error importante es no usar fotoprotección diariamente. La radiación solar sigue siendo uno de los principales factores de envejecimiento prematuro y daño cutáneo. También observamos mucho consumo de cosmética basado en recomendaciones que se hacen en redes sociales, sin tener en cuenta el tipo de piel o las posibles patologías.

¿Cómo influye la edad en esta nueva visión de la belleza?

La edad empieza a verse de una forma más natural y menos estigmatizada. La belleza ya no se entiende como algo exclusivo de la juventud. Cada etapa tiene necesidades distintas y merece un abordaje específico y respetuoso. Desde la dermocosmética hablamos más de longevidad cutánea que de antiaging. El objetivo no es parecer otra persona ni detener el tiempo, sino mantener la piel sana y funcional durante más años.

¿Se está normalizando mejor el envejecimiento?

Sí. Hoy vemos campañas y discursos mucho más inclusivos, donde aparecen arrugas, canas o texturas reales de piel que antes se ocultaban completamente. También existe una mayor conciencia de que envejecer es un proceso biológico natural y no un defecto que haya que corregir.

¿Qué importancia tienen los tratamientos no invasivos frente a los procedimientos más agresivos?

Los tratamientos no invasivos han ganado mucho protagonismo porque permiten mejorar la calidad de la piel de forma progresiva, segura y natural, con menos riesgos y tiempos de recuperación más cortos. Hoy priorizamos la prevención, el mantenimiento y la estimulación fisiológica de la piel antes que cambios drásticos. Los procedimientos como la bioestimulación, los peelings suaves, el láser bien indicado o ciertos tratamientos regenerativos pueden ofrecer resultados muy satisfactorios sin alterar la expresión natural del rostro. La clave siempre es la individualización y la indicación profesional adecuada.

¿Cómo afecta el uso de redes sociales y filtros a la percepción de la piel perfecta?

Ha tenido un impacto enorme, especialmente en los jóvenes. Los filtros generan una imagen irreal de la piel: sin poros, sin textura y sin imperfecciones. Eso puede provocar frustración, baja autoestima e incluso una percepción distorsionada de la propia imagen. Por eso, es muy importante educar sobre qué es una piel sana de verdad y normalizar características completamente naturales como poros, manchas leves o líneas de expresión.

Desde su experiencia, ¿qué rutina básica recomendaría para mantener una piel sana, más allá de la estética?

La rutina básica debería ser sencilla y constante. Tres pilares fundamentales serían la limpieza suave, una hidratación adecuada y el uso diario de fotoprotección. A partir de ahí, pueden incorporarse activos específicos según las necesidades de cada piel, como antioxidantes, retinoides o ingredientes calmantes, pero siempre con asesoramiento profesional. Además, no debemos olvidar los hábitos generales: dormir bien, mantener una buena hidratación, gestionar el estrés, evitar el tabaco y seguir una alimentación equilibrada. La salud de la piel empieza mucho antes que el uso del cosmético.

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