34 médicos y 10 enfermeras empiezan cada año su formación en Atención Familiar y Comunitaria en Gran Canaria
La Unidad Docente Multiprofesional de Gran Canaria coordina la capacitación de estos profesionales a través de un sistema basado en pruebas de evaluación y la práctica clínica

De izquierda a derecha, Gracia María Vega, Irene Arnedo, Álvaro Pérez, José Carlos Salas y Melissa Durán en la Unidad Docente Multiprofesional. / LP/DLP
En la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Gran Canaria, donde se coordina la formación de los enfermeros y médicos de esta especialidad, la evaluación no se entiende como un filtro, sino como una herramienta de aprendizaje. Así lo pone de manifiesto José Carlos Salas, presidente de la Comisión de Docencia, quien defiende la importancia de apostar por un modelo centrado en mejorar la práctica clínica real de los residentes. «Suspender es fácil, lo difícil es diseñar pruebas que realmente ayuden a aprender», afirma.
Bajo esta premisa, cada año inician su formación 34 médicos internos residentes (MIR) y 10 enfermeras internas residentes (EIR). En el caso de los primeros, el proceso se extiende cuatro años, mientras que en el de las segundas contempla una duración de dos.
«En septiembre, vamos a solicitar aumentar la capacidad docente para la convocatoria de 2027. La idea es llegar a las 40 plazas en medicina y a las 12 en enfermería», adelanta el profesional. El modelo que se utiliza para dotar a los sanitarios de las competencias necesarias se basa en un sistema de seguimiento que pone el acento en detectar carencias y convertirlas en oportunidades de mejora. De este modo, si un residente no domina una técnica o pasa por alto un aspecto clave en consulta, el objetivo es señalarlo para que pueda reforzarlo en su práctica diaria.
La evaluación se apoya en herramientas claves que permiten observar cómo se desenvuelven tanto los médicos como las enfermeras en situaciones reales: desde la relación con el paciente hasta la capacidad de estructurar una exploración o identificar problemas relevantes. «A nosotros nos importa mucho más eso que decirles simplemente que han sacado un ocho», resume Salas.
Evaluaciones
Pero el seguimiento no se limita a estas observaciones. De hecho, la Unidad Docente también realiza evaluaciones propias a través de distintas actividades, entre ellas, destacan las pruebas de Evaluación de la Competencia Objetiva y Estructurada (ECOE) con pacientes simulados, que se realizan los sábados por la mañana en el centro de salud de El Doctoral. Al listado se suman sesiones clínicas, cursos y el impulso a la producción científica, que se materializa a través de la realización de un trabajo de fin de residencia. Todo ello forma parte de un sistema continuo en el que se recogen las calificaciones y la evolución de cada profesional en formación.
A pesar de que los residentes desarrollan principalmente su actividad en los centros de salud y los hospitales de la Isla, desde este espacio se coordina y supervisa el proceso formativo en todo momento. «Nosotros gestionamos tanto la formación como las guardias y coordinamos a los tutores, pero ellos están en la práctica asistencial», detalla el presidente de la Comisión de Docencia.
Tal y como indica Irene Arnedo, presidenta de la subcomisión de Enfermería Familiar y Comunitaria, el itinerario formativo está definido por un programa oficial que recoge las competencias que deben adquirir tanto los médicos como las enfermeras para obtener la especialidad. A partir de ahí, la unidad organiza un recorrido en el que los residentes rotan por distintos servicios a lo largo del proceso y combinan esta formación con la atención directa a los pacientes. «La calificación final no depende de una única prueba, sino de la suma de todos estos elementos, es decir, los informes de los tutores, las actividades docentes y las pruebas organizadas por nuestra unidad. Tenemos un cuaderno donde recogemos todas esas valoraciones», explica.
Enfoque integral
Los futuros especialistas coinciden en destacar el enfoque integral de la especialidad que quieren ejercer y su orientación al paciente en todas sus dimensiones. Melissa Durán, residente de primer año de Medicina Familiar y Comunitaria, subraya el cambio de mirada que le ha aportado esta etapa formativa. «Ver al paciente en su conjunto es algo muy importante que a veces se menosprecia», comenta.
Para ella, en este recorrido cobra especial relevancia el aprendizaje en el hospital como complemento a la atención que se presta en el centro de salud. En su caso, ahora mismo realiza la rotación en el servicio de Neurología del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. «La experiencia está siendo muy positiva. Además, me siento muy apoyada por la Unidad Docente», afirma.
Ya en la fase final de su preparación como especialista, Álvaro Pérez, médico residente del cuarto año, pone el acento en la exigencia del itinerario formativo y en la adquisición progresiva de competencias técnicas. «La especialidad es exigente, pero si hay ganas, se saca sin problemas», subraya este médico, que ahora mismo se encuentra en el centro de salud Cueva Torres.
A su juicio, la residencia le ha permitido desenvolverse en áreas muy diversas, desde la práctica clínica diaria hasta procedimientos como suturas o ecografías. «Sin duda, recomiendo apostar por la Medicina General y Comunitaria», asevera.
Por su parte, Gracia María Vega, enfermera residente del segundo año de la especialidad, destaca el marcado carácter comunitario de esta rama de la profesión y su estrecha conexión con la promoción de la salud. «He pasado por Pediatría, Paritorio, Paliativos y muchos otros servicios. A lo largo de este tiempo he aprendido muchas cosas que me han aportado seguridad para poder estar en una consulta», concluye Vega, quien agradece el respaldo de la Unidad Docente.
Sin plazas específicas para enfermería
La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias informó el pasado miércoles de que la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de la Gerencia de Atención Primaria de Gran Canaria ha sido la primera de España en cubrir todas sus plazas disponibles para la formación sanitaria especializada para Enfermería en la convocatoria actual. Desde la propia unidad comunicaron que la totalidad de las plazas para la formación de EIR se ocuparon el 27 de abril, es decir, tres días antes de la finalización del plazo de solicitud, que concluyó el jueves. «Por desgracia, las enfermeras especialistas en Enfermería Familiar y Comunitaria siguen sufriendo problemas de contratación en Canarias. Cuando ellas terminan la especialidad van a una bolsa general, lo que implica que puedan trabajar en un hospital o en cualquier otro servicio, independientemente de que tengan el título o no», lamenta Irene Arnedo, presidenta de la subcomisión de Enfermería Familiar y Comunitaria en la Unidad Docente Multiprofesional.
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