ENTREVISTA
Lewis Potter: “Trato la música como un juego, pero también como mi proyecto de vida”
El cantante canario, uno de los nombres emergentes de la escena urbana en Gran Canaria, habla de identidad, redes sociales, críticas, trabajo y futuro: “La historia está aquí; ahora hay que crear un sendero propio”.

Lewis Potter, artista canario, en La Provincia / La Provincia
Lewis Potter se presenta sin artificios. “Soy un artista de Gran Canaria que lleva ya un par de añitos haciendo música”, resume. Detrás de esa definición sencilla hay, sin embargo, un proyecto que empieza a hacerse cada vez más visible dentro de una escena canaria que vive uno de sus momentos de mayor exposición. El cantante reconoce que atraviesa una etapa ilusionante, marcada por el crecimiento, el trabajo constante y una respuesta del público que confirma que algo está funcionando.
“Estoy muy contento con lo que está pasando y trabajando como un cabrón”, afirma con naturalidad. Esa frase, entre la broma y la declaración de intenciones, resume bien el momento que vive: una mezcla de entusiasmo, esfuerzo y conciencia de que la música, más allá del golpe viral, exige constancia.
Potter admite que su nombre ha empezado a circular con fuerza en redes sociales, pero rechaza la idea de que la viralidad sea fruto del azar. Para él, todo responde a una estrategia clara: trabajar bien, cuidar el mensaje y lograr que el público entienda qué quiere contar con sus canciones y sus vídeos. “Todo va viento en popa”, asegura.
Una identidad que también se ve
El mensaje de Lewis Potter no se limita únicamente a la música. El artista insiste en que su proyecto tiene mucho que ver con su identidad personal y con la forma en la que él entiende el entretenimiento, la imagen y el relato audiovisual. En un momento en el que las canciones ya no viven solo en las plataformas, sino también en TikTok, Instagram y los vídeos que acompañan a cada lanzamiento, Potter tiene claro que la estética y el concepto forman parte del mismo paquete.
“Intento trasladar cómo soy yo también a los vídeos”, explica. Tanto él como su equipo atraviesan una etapa en la que se divierten creando. Esa diversión, sin embargo, no está reñida con la precisión. El objetivo, según cuenta, es que cada pieza tenga una intención reconocible y que el público comprenda hacia dónde va el proyecto.
“No es contar nada en concreto, sino reflejar la idea del tema en el vídeo”, señala. En esa búsqueda se mueve ahora: canciones que dialogan con imágenes, clips que amplían el universo de cada tema y una personalidad artística que empieza a definirse por la mezcla de espontaneidad, humor, estética y trabajo.
La escena canaria y el camino abierto
Lewis Potter pertenece a una generación que se ha encontrado con una realidad que, hace no tanto, parecía casi imposible: Canarias en el centro de la industria musical. El auge de artistas del archipiélago, especialmente dentro de la música urbana, ha cambiado la percepción externa e interna de lo que se puede construir desde las Islas.
El cantante lo reconoce con gratitud. “La escena canaria está… siempre lo digo: gracias a todos los chiquillos que han intervenido hacen que los que vamos detrás nos beneficiemos de todo ese camino”, afirma. Para Potter, los artistas que han abierto puertas han permitido que los nuevos nombres ya no partan de cero. Han demostrado que se puede hacer historia desde Canarias.
Pero también lanza una advertencia importante: beneficiarse de ese camino no significa copiarlo. “Es importante que crees el tuyo. Un sendero propio a partir de ese camino que se ha creado”, defiende. Esa es, precisamente, una de las claves de su discurso. La escena canaria vive un momento dulce, pero cada artista debe encontrar su lugar, su tono y su diferencia.
“Antes era impensable desde Canarias hacer historia y ahora la historia está aquí”, reflexiona. Para Potter, ese cambio también tiene que ver con la autoestima colectiva: “Que los canarios nos queramos nosotros mismos y digamos: esto es lo bueno”.
Las redes como escaparate y oportunidad
El recorrido de Lewis Potter no se entiende sin las redes sociales. El artista defiende que plataformas como TikTok o Instagram han permitido que muchos creadores encuentren un espacio sin necesidad de esperar una validación externa. Para él, esa es una de las grandes transformaciones del presente: cualquier proyecto, por pequeño que parezca al principio, puede exponerse, crecer y encontrar a su público.
“Hay mucha gente que ya tiene un espacio y puede dedicarse a algo que le gusta gracias a las redes sociales”, explica. Potter ve ahí una oportunidad enorme para los creativos. Las redes permiten mostrar el talento, probar ideas, construir comunidad y convertir una intuición artística en un proyecto más grande.
Eso no significa, sin embargo, que el proceso sea fácil. También hay incomprensión, dudas ajenas y críticas. El cantante sabe que todavía hay quien mira con desconfianza a quienes intentan construir una carrera desde internet. “Tu tío desconfía y dice: ‘¿Esto qué es? ¿Qué estás haciendo?’”, comenta. Pero para él forma parte de los cambios sociales. La clave está en entender el contexto y tratarlo “como es”.
Críticas, madurez y serenidad
Potter no se declara inmune a las críticas, pero sí ha aprendido a filtrarlas. Escucha lo que puede servirle para mejorar y descarta lo que no suma. “Hago caso a lo que es constructivo. Eso me parece genial”, asegura. La diferencia, explica, está en identificar qué comentarios tienen valor real y cuáles no merecen ocupar espacio.
Esa manera de afrontar la exposición pública sorprende por la serenidad con la que habla de su carrera. Él cree que esa madurez tiene que ver, en parte, con haber empezado algo más tarde que otros artistas. Tiene 25 años y es consciente de que hoy muchos jóvenes comienzan muy pronto. “Me estoy juntando con gente que tiene 17 años y digo: vaya máquina”, bromea.
Aun así, no vive ese inicio tardío como una desventaja absoluta. Al contrario, considera que el tiempo le ha dado margen para conocerse, entenderse y construir el proyecto desde otro lugar. “Me hubiese gustado empezar antes, pero por otra parte lo agradezco para poder tener esta serenidad”, reconoce.
Su forma de verlo resume una de las frases más potentes de la entrevista: “Lo trato como un juego, pero también como mi proyecto de vida”. En esa tensión entre diversión y responsabilidad se mueve su carrera. Jugar, sí, pero sin perder el tiempo. Experimentar, pero con seriedad. Disfrutar, pero entendiendo que detrás hay un plan.
Los trabajos antes de la música
Antes de decidirse por completo, Lewis Potter dio varios tumbos. No tuvo una trayectoria lineal ni un único camino marcado desde el principio. Estudió turismo, se metió en marketing, terminó esa formación y trabajó en muchos sectores distintos. Pasó por bodas, catering, el duty free del aeropuerto y tiendas.
Lejos de renegar de esa etapa, la interpreta como parte necesaria de su proceso. Todo tenía un objetivo: sostenerse mientras se acercaba a lo que realmente quería hacer. “Yo sabía que quería hacer esto”, explica. Ahorró, se formó y encontró en el marketing algunas herramientas que, aunque no siempre encajan del todo con la lógica cambiante de las redes, le ayudaron a entender mejor cómo comunicar.
Esos años también le sirvieron para confirmar una idea: la música no era un capricho pasajero. “Me dio el coraje de decir: lo que yo quiero es lo que yo quiero; todo esto me está sobrando un poco”, admite. Aun así, subraya que todas esas experiencias le ayudaron mucho y forman parte del artista que es hoy.
Festivales, nueva música y un plan en marcha
Lewis Potter mira al futuro con ambición, pero sin grandilocuencia. A corto plazo, su objetivo es seguir recogiendo los frutos del trabajo acumulado durante los últimos meses. Habla de festivales, de nueva música y de un plan que busca aprovechar el momento sin precipitarse.
“Tenemos mucha música por sacar”, adelanta. La idea es hacerlo bien, cuidar los tiempos y ofrecer “algo guapo” a quienes ya siguen su proyecto. Potter quiere que el público siga conociéndolo, entendiendo sus procesos mentales y descubriendo hacia dónde quiere ir.
A largo plazo, su respuesta es todavía más clara: seguir inventando. “Esto no para”, dice. Su meta no parece pasar únicamente por acumular canciones, sino por construir un juego compartido con la gente que lo escucha. Un universo propio en el que cada lanzamiento funcione como una nueva pista sobre quién es Lewis Potter y qué quiere contar.
El humor también forma parte del personaje
La entrevista termina con una pregunta inesperada: si se vería cantándole al Papa en una fan zone organizada en Canarias. La respuesta de Lewis Potter confirma que el humor también forma parte de su manera de estar en el mundo. “No creo”, contesta entre risas. Y remata: “Hay alguna canción mía que no debería cantarle al Papa. Tendríamos que bajarla de Spotify porque, si no, fatal”.
La broma sirve para cerrar una conversación que muestra a un artista consciente del momento que vive, agradecido con el camino abierto por otros, pero decidido a construir el suyo propio. Lewis Potter quiere divertirse, sí, pero también trabajar. Quiere jugar, pero se toma en serio su proyecto. Y, sobre todo, quiere que Canarias siga creyendo en lo que tiene delante.
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