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Mogán

Un restaurante del paseo de Puerto Rico, obligado a cerrar por no tener licencia

El Ayuntamiento de Mogán precinta el negocio al empresario Pablo González, que ya tuvo que cerrar otro local en 2023 por el mismo motivo

Pancartas contra el cierre del restaurate El Pirata de Puerto Rico

Pancartas contra el cierre del restaurate El Pirata de Puerto Rico / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

El Ayuntamiento de Mogán ha ordenado el cierre del restaurante El Pirata, ubicado en el bajo del paseo marítimo de Puerto Rico por carecer de licencia. El área de Urbanismo ha decretado el precinto del establecimiento después de una denuncia interpuesta por una vecina que reside en uno de los edificios cercanos. Este cierre se suma al del Restaurante Gran Canaria, que el empresario, Pablo González también tiene cerrado desde 2023 por el mismo motivo.

El departamento de Urbanismo ordenó el precinto y el desalojo del inmueble a principios de marzo, a raíz de la denuncia de una vecina. Ante esta situación, el propietario interpuso un recurso que fue desestimado en un auto de la Plaza Nº2 del Tribunal de Instancia del 29 de abril. En el recurso que presentó para evitar el cierre del local, González argumentó que "la paralización de la actividad le causaría graves perjuicios económicos, no solo a él, sino a a las personas que tiene empleadas en los locales", según señala el auto, además de alegar que el cierre afectaría a una unidad de negocio que aporta aproximadamente el 43% de la facturación de su grupo empresarial (Duane & Miguel SL) y prevé que, de mantenerse la paralización, la liquidez operativa se le podría "terminar en un plazo de cuatro a seis meses".

Por su parte, el Consistorio ha mostrado su oposición a la medida planteada por González alegando que "el acto impugnado se dicta al haberse incumplido el acuerdo adoptado de cese definitivo de la actividad". Este acuerdo inicial, confirmado por sentencia dictada el 16 de febrero , acordaba el cierre definitivo del negocio.

En declaraciones a este periódico, el empresario afirmó ayer que solicitó las medidas cautelarísimas dos días antes del precinto y que lleva dos meses esperando a que se las concedan, además, asegura que el Ayuntamiento "no esperó a una sentencia en firme para cerrar" su local. González lamenta que anteayer tuvo que despedir a tres empleados más y que "se está quedando sin fuerzas para continuar".

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