San Bartolomé de Tirajana
Tunte se tiñe de naranja: el frío y las lluvias del invierno relanzan la cosecha del albaricoque
Los agricultores iniciaron la recolección de este fruto hace diez días y estiman que la campaña superará los 25.000 kilos del año pasado

Albaricoques en una finca de Tunte. / LP/DLP
El cultivo del albaricoque en el municipio de San Bartolomé de Tirajana está de enhobuena este año gracias a la gran cantidad de precipitaciones que se han registrado y a que se han vivido un invierno y un otoño bastante más fríos que en las temporadas anteriores. Durante la pasada cosecha se recolectaron un total de 25.000 kilogramos de esta fruta y para este año se prevé que esta cifra aumente de forma notable, ya que las condiciones climatológicas han sido significativamente más favorables. Actualmente, los agricultores llevan solo diez días recogiendo el cultivo más tempranero, pero según el ingeniero agrícola municipal, Juan Carlos Gómez, "los albaricoques que se han recogido hasta ahora están perfectos desde el punto de vista sanitario, poseen un buen calibre y gozan de una calidad excelente". El experto añade que según las previsiones, esta puede ser la mejor cosecha de los últimos seis años.
El frío, la clave de un buen cultivo
El albaricoquero, al igual que la mayoría de árboles frutales, precisa de unas horas de frío determinadas para poder desarrollarse de manera satisfactoria. En caso de que las temperaturas no sean las adecuadas, podría tener problemas en sus fases de brotación, floración y fructificación. Este año no solo ha contado con el frío ideal, sino que la pluviometría en Tunte ha sido idónea para que la producción haya aumentado tanto en número como en tamaño. Juan Carlos Gómez destaca que solo ha habido un episodio durante los últimos meses en el que la calima y el aire caliente afectaron de manera puntual a la variedad de albaricoque currot, provocando la caída de algunas de sus flores.
Diferentes Variedades
En Canarias existen variedades tradicionales de albaricoques que se llevan plantando desde hace décadas, como son el currot o mayero, el canino o carricera, el sayeb y el currot rojo. Sin embargo, a lo largo de los últimos años, muchos agricultores han experimentado con variedades nuevas que tienen menos necesidad de horas de frío, como son el mogador, el mikado y la cebas red, entre otras. El objetivo es encontrar variedades que tempraneras que maduren el fruto lo antes posible, porque de esta manera se intenta reducir el riesgo de ataque de la mosca de la fruta, que es un problema que comparten todos los árboles frutales. Los tipos de albaricoques más tempraneros pueden cogerse a mediados o a finales de abril, como es el caso de la currot, mientras que los frutos de la variedad canino se pueden recolectar en junio, lo que los deja mucho más expuestos a los potenciales perjuicios causados por la mosca de la fruta. Los agricultores suelen incluir nuevas variedades en sus cultivos para ir probando cuáles pueden dar los mejores resultados en sus cosechas para incoporarlos de forma definitiva.

Albaricoquero en un cultivo de Tunte. / LP/DLP
Cada vez hay menos agricultores
A día de hoy existen alrededor de 20 hectáreas de cultivo de albaricoques repartidas por las medianías de San Bartolomé de Tirajana y son, aproximadamente, cuarenta los agricultores que se dedican a cosechar este fruto. Gómez señala que, aunque se espera que la de este año sea una cosecha que supere con creces la de años anteriores, es imposible que se alcancen cantidades similares a las que había hace 15 o 20 años. El motivo, explica el ingeniero, es que "cada vez son más los agricultores que se jubilan y abandonan las fincas y esta es una profesión en la que el relevo generacional es muy escaso". No obstante, la coseha del año 2018 fue una de las campañas más exitosas que se recuerdan, pues se logró obtener un total de 150.000 kilos, lo que supuso todo un hito para el sector.
Una remontada milagrosa
El éxito de esta campaña ha sido totalmente inesperado, según narra por su parte el agricultor Luis Ventura Araña Álvarez quien asegura que "hasta que no empezaron las primeras lluvias, el panorama era incierto y estábamos en un punto crítico". Ventura afirma que las perspectivas de futuro no eran favorables a mediados del año pasado y recuerda que se estaba planteando "pasar de las parcelas antiguas y centrase solo en las nuevas". El agricultor celebra que "la lluvia de este año ha sido un regalo para el cultivo de albaricoque". Durante la campaña pasada recogieron entre 3.000 y 4.000 kilos de albaricoques, una cantidad escasa, pero con frutos de gran calidad. Las expectativas para este año son mucho mejores y espera obtener una cosecha mucho más frutífera. El labrador cuenta con 300 albaricoqueros, sobre todo de la variedad de currot y canino, pero reconoce está experimentando con la variedad cebas red.
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