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Entrevista | Carlos Alonso Guerra Empresario de San Bartolomé reconocido en Innovación Sostenible

Carlos Alonso Guerra: «Desde San Bartolomé hemos llegado hasta Silicon Valley»

Reconocido en su municipio por su talento empresarial, cuanta actualmente con cinco empresas de diversos sectores entre las que destaca AG Technology, de mobiliario urbano autosostenible energéticamente

Carlos Alonso Guerra

Carlos Alonso Guerra / La Provincia

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José A. Neketan

José A. Neketan

Santa Lucía de Tirajana

Recibió usted recientemente un reconocimiento de su municipio como empresario en el ámbito de la innovación sostenible.

Así es, nos hicieron un reconocimiento a varios empresarios de San Bartolomé de Tirajana. En mi caso estoy muy agradecido y orgulloso porque me pusieron a la altura de personas que empezaron en el ámbito empresarial en el municipio hace muchísimos años. Como dije en ese momento, aporto mi granito de arena y siento que represento a otros muchos empresarios que hay en el municipio y que también están apoyando el crecimiento económico, intentando dar lo mejor al municipio y a la vez crecer hacia fuera.

AG Technology, dedicada a la iluminación led y mobiliario autosostenible energéticamente, es una empresa más de las que regenta en San Bartolomé de Tirajana.

Sí, además de AG Technology también tenemos el mayor taller de chapa y pintura de la zona sur de la isla, una empresa de videovigilancia y seguridad, un coworking que trabaja con empresas extranjeras, entre otros negocios.

¿De dónde le viene ese espíritu emprendedor?

Digamos que no tuve una infancia muy normal. Me tocó duro desde un principio y a mí me marcaron unas pautas a muy temprana edad. Comencé a trabajar desde muy niño. Mi abuelo me decía que si quería tener algo tenía que trabajar para conseguirlo y privarme de muchas cosas, además de aconsejarme que nunca pisara a nadie, que fuera humilde y que diera lo mejor de mí. Tengo esos consejos siempre presentes. También me decía que hablar bien y dar buena contesta mucho vale y poco cuesta. Desde ahí empecé a crecer y a aprender que no se trata de ser jefe, sino de ser líder. Lo mismo que exigía yo al personal me lo exigía a mí mismo y lo he dado como ejemplo todos estos años. Apoyo siempre a mi equipo. Cuando hay algo bueno es gracias a ellos y cuando hay algún inconveniente me pongo al frente y los coloco detrás de mí. Siempre he pensado que si un percance tiene solución, entonces no es un problema.

Todos esos valores los ha llevado a sus empresas.

Sí, desde siempre. Eso de ir con un látigo o pasar por encima de alguien no es mi línea. Es verdad que yo toco todos los palos de la empresa desde abajo. Desde meterme en el barro hasta arriba. Siempre me he rodeado de gente que sabe más que yo. He formado incluso al equipo más que yo en otros aspectos y en otros departamentos, para que sean una pieza más de la ecuación de la empresa para que se involucren y se sientan valorados, porque sin ellos esto nada de esto funciona. La unión hace la fuerza, y eso lo llevamos a día de hoy a la práctica en todas nuestras empresas.

Hábleme de AG Technology.

AG Technology nació hace siete años. Empezó porque vi que hacían falta proveedores de fuera en la isla con el tema de iluminación y mobiliario urbano autosostenible, que no existía. Entonces empecé a buscar fabricantes directos y quité los intermediarios, lo que nos permitía no incrementar el precio para que el cliente tenga lo mejor al mejor precio.

Trabaja usted con su empresa también fuera de Canarias.

A través de la Cámara de Comercio, empezamos a darle las mismas oportunidades que tenemos en Europa a Cabo Verde, Costa de Marfil, Ghana, Mauritania y tuvimos mucha aceptación, aunque son mercados muy difíciles. Fue un riesgo como todo y no nos podemos quejar. Ha ido bastante bien, sin prisa pero sin pausa. Somos sencillos, humildes y queremos dar lo mejor para el cliente que nos necesite, un asesoramiento, un estudio lumínico y después lo último es cerrar el negocio. Vender no vendemos nada. Nosotros asesoramos y si el cliente necesita nuestros productos ahí vamos a estar.

También se presentan como una empresa responsable con el medio ambiente.

Siempre. Aparte de estar con el ‘Starlight’ de la contaminación lumínica, sobre todo en costas, intentamos que todo sea lo más asequible y reciclable, porque mientras más dure un producto, más tardará en reciclarse y se optimizará esa inversión. Después está la huella de carbono. Mientras más cercanos sean todos los proveedores que tenemos, menos contaminación y, obviamente, la huella de carbono es mucho menor.

Algunos de sus productos también están en países europeos.

Sí. Además de ciudades en la Península, desde San Bartolomé de Tirajana hemos llegado a Polonia, Alemania, Inglaterra y hasta en Silicon Valley, a través de la marca que representamos nosotros, que es Seedia. Allí hemos puesto todos los bancos solares. Trabajamos con el big data para que ellos potencien las zonas comerciales, jueguen con quiénes son foráneos, sin invadir la privacidad de los clientes, y lo hacen por la frecuencia de los móviles. En ese mobiliario urbano cargan sus móviles, sus tablets o patinetes eléctricos y demás a través de placas fotovoltaicas que ya vienen incorporadas. Esos muebles urbanos, que se pueden instalar en municipios y ciudades, puede dar wifi, iluminarse, y con su propia energía. Se pueden configurar de mil maneras, y eso es un antes y un después.

¿Cómo se llega a esos mercados fuera de la Isla?

Eso es pico y pala. Ahí te tienes que preparar porque cada mercado tiene una estrategia. Nadie te garantiza el éxito, pero uno, con las ganas que tiene, el equipo que tiene y los productos que tenemos, puede llegar lejos, siempre y cuando se necesiten esos productos.

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